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Escena de la película alemana 'La ola'
Escena de la película alemana 'La ola'

Manipulables

7 de octubre

sábado 07 de octubre de 2017, 10:52h
Están saltando todos los márgenes. Ya me parecía, como dije, que el pleno del Parlamento se activaría entre el viernes y el martes y que eso haría que se certificaran oficialmente los resultados el sábado. Pues no, los resultados se reconocieron y enviaron al Parlament ayer viernes y, en cambio, el president comparecerá el martes a solicitud de Catalunya Si que es Pot pero no para pedir una votación del Parlament sino únicamente para explicar la situación política a raíz de lo ocurrido el 1-O.

Lo que no evita que en esa sesión plenaria, que no se convoca desde hace un mes, alguien pueda introducir un Orden del Día distinto para declarar la DUI. Pero, en cualquier caso, lo que decía la Ley de Referéndum que se aprobó el día 6 de septiembre se ha vulnerado solo un mes después.

De nuevo se dirá que por imponderables obligados —la suspensión del pleno del lunes por el TC, el desmantelamiento de la Sindicatura Electoral— pero el caso es que, desde hace un mes, ni la propia legalidad que dicta el legislativo interno la respeta el ejecutivo interno.

Todo forma parte del juego de presiones internas en el bloque nacionalista donde los movimientos del sector económico agudizan las contradicciones ya de por si enormes. Hagan lo que hagan en ese bloque, la insatisfacción afectará por primera vez a una parte y el bloque, hasta ahora monolítico en sus movimientos, ya no será tan bloque. Al tiempo.

Lo de los bancos no es tan baladí como se cuenta. En silencio, como ocurre en estos casos, la gente está trasladando el dinero de sus cuentas corrientes y libretas a lugares más seguros: a cuentas espejo, a su propia casa, a cuentas de familiares. Los empleados de la Caixa, sin ir más lejos, no pararon —según propio testimonio— en toda la mañana del viernes de atender consultas de depositantes. Miles de catalanes se han desplazado y se desplazarán a las comunidades cercanas para abrir cuentas estos próximos días y muchos cajeros como los de la vecina l’Hospitalet estaban cerrados en la tarde del viernes por agotamiento de fondos. Esto no son especulaciones. Son consecuencias calladas de las decisiones políticas que apenas controlamos.

De aquellos barros, estos lodos

En realidad lo que ocurre es que hemos llevado a la política, a que nos representen, a personajes sin talla, sin compromisos ni palabra, negligentes, ambiciosos y en muchas ocasiones, además, corruptos. Esto se da en muchas partes, pero aquí la diferencia es que ocurre desde hace tanto, que no solo sufren los individuos y los colectivos sino que lo sufren también las instituciones del Estado. Debiéramos interrogarnos sobre sus causas.

A mi se me ocurre que en este país, la profesionalización de la política que surgió, como tantas cosas, de la Transición, se hizo sobre el oportunismo y la endogamia de las cúpulas de los partidos. Morán tiene páginas enteras sobre la cuestión en su profundo El precio de la Transición, que releo estos días. Si algo tuvo la Transición fue el olvido del pasado y, en consecuencia, no solo se pasó de la ley a la ley con la rémora de renuncias que eso suponía, sino que se pasó del pasado al futuro con la misma gente en las instituciones. Gente nacida, formada y profundamente agradecida a la dictadura que debía servir a una democracia lastrada y sometida a renuncias. Hasta que se han ido jubilando o muriendo, juristas, altos funcionarios, policías, académicos, políticos y hasta espías, surgen del frío del franquismo para servir a un régimen que, por definición, debe permitir cualquier avance, cualquier debate, cualquier acuerdo.

Hoy, por simplificar, está en crisis la judicatura, las organizaciones, la economía, la universidad, la policía y hasta el CNI que, como hazaña más reciente, cuenta en su debe con la inopia a la hora de descubrir donde estaban las urnas prohibidas de los catalanes. No digamos ya, el sistema de partidos y la política de primer nivel.

Y aún con ese panorama —que no distingue comunidades en España, como es obvio— o quizás por eso, millones de personas se han ido incorporando paulatinamente a un sueño sin matices, del mismo alcance al que se añadieron —nos añadimos—, con esa misma ausencia de matices, otros muchos soñadores durante la Transición. También en Catalunya se quiere obviar el pasado. De no ser así, la gente eterna del PdCat, por ejemplo, estaría proscrita popularmente para dibujar el futuro. De nuevo, con mil distancias, no va a ser posible alumbrar un nuevo futuro sin la ruptura con el pasado y sin aglutinar para el nuevo futuro a todas las sensibilidades, a todos los pensamientos y a todos los colectivos. Sin dejarse fuera a la mitad de la ciudadanía.

Técnicas para manipular

Ayer, implicados socialmente por lo que está ocurriendo, vimos en casa la película alemana La Ola, del 2008, basada en una experimentación docente que tuvo lugar en Palo Alto (California) en 1967. Un profesor de historia, Ron Jones, preocupado por no poder explicar a sus alumnos razonablemente la pasividad de los ciudadanos alemanes ante la avalancha del nazismo, ni las pulcras reacciones ante su barbarie desatada, puso en marcha un experimento de cohesión grupal mediante una serie de consignas basadas en “la fuerza mediante la disciplina, la fuerza mediante la comunidad, la fuerza a través de la acción y la fuerza a través del orgullo”. El experimento duró cinco días y en tan solo cinco días el movimiento creció exponencialmente hasta el extremo de que el quinto día se abogaba por elegir un candidato presidencial para presentarse a las próximas elecciones americanas. Al quinto día, Rones, paró el experimento que se le iba de las manos sin control. En la película, centrada precisamente en Alemania, además, el desenlace resulta trágico y esclarecedor.

La experiencia californiana era de mediados de los sesenta, cuando el mundo de la información apenas pesaba a la hora de acelerar los mensajes. Para hacernos una idea de la influencia de los medios en la manipulación de consignas resulta magnífico leer la aportación del lingüista norteamericano Noam Chomsky donde detalla una decálogo de recursos para condicionar conciencias muy utilizado en nuestro mundo. Ahí va el enlace: http://pijamasurf.com/2010/09/las-10-principales-estrategias-de-manipulacion-mediatica/#.WdgEP5FDkyk.mailto.

De nuevo, potenciar los problemas para ofrecer soluciones simples, utilizar las emociones planas en lugar de las reflexiones complejas, destacar la fuerza basada en el orgullo de pertenecer al grupo, potenciar la propia cohesión sobre la base de desprestigiar al contrario… ¿nos suena?

Hoy hay convocatoria frente a los ayuntamientos, de blanco y sin banderas, para exigir diálogo y mostrar equidistancia, que es una forma activa de defender terceras opciones: las únicas viables cuando en lugar de haber propuestas hay trincheras. Yo estaré, frente al ayuntamiento de mi municipio “declarado por la independencia” que mantiene un rótulo decenas de veces vandalizado y decenas de veces repuesto a la entrada del término. No iré, en cambio, a la de mañana domingo en Barcelona, aunque van a ir muchos amigos míos. Como afirmé ayer en un wasapp, la del domingo me queda algo lejos ideológicamente. Mañana os cuento…

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