30 de mayo de 2020, 21:21:55
Cultura


Pere Ríos: “El origen de la fortuna de Jordi Pujol está en Banca Catalana; pero los jueces miraron al techo”

Especial Sant Jordi 2015

Por Imanol Crespo

El periodista santboiano de El País publica ‘Banca Catalana: caso abierto’ para narrar “lo que no se contó del escándalo que enriqueció a Jordi Pujol y su familia. Ríos se entrevista con los actores implicados en el caso Banca Catalana, entre ellos, la magistrada Margarita Robles que reconoce que algunos jueces ni se leyeron el sumario


Jordi Pujol debió respirar tranquilo en aquel 1986 cuando 33 de los 41 magistrados reunidos en pleno de la Audiencia de Barcelona votaron en contra de procesarle por el caso Banca Catalana que había estallado. Exculpado, el expolio de la entidad bancaria que fundó junto a su padre, Florenci Pujol Brugat, i su cuñado, Francesc Cabana, no le impidió gobernar durante 23 años Cataluña convirtiéndose, seguramente, en la figura política más respetada. Su confesión, en julio de 2014, de que existía en Andorra una fortuna ligada a la familia Pujol cambiaría todo. Tanto que podemos considerar abierto el caso Banca Catalana tres décadas después.

El punto de partida
Así lo piensa el periodista de El Pais y escritor Pere Ríos (Sant Boi de Llobregat, 1962) que recientemente ha publicado ‘Banca Catalana: caso abierto’, para explicar lo que no se contó del “primer rescate bancario en España” y en donde relaciona el escándalo con el origen de la actual fortuna de Jordi Pujol y su familia. “Pujol fue el principal accionista de Banca Catalana hasta bien entrado el año 1982. Como tal, se benefició de diferentes operaciones a partir del saqueo de la entidad”, comenta Pere Ríos con ejemplos: “entre el año 1974 y 1980 cobró 84 millones de pesetas en conceptos de dividendos ilícitos, una renta que actualizada equivaldría hoy a 4 millones de euros; por otro lad, él, su madre y su hermana pagaron el impuesto de sucesión de Florenci Pujol con 22 millones de pesetas de Banca Catalana a través de un préstamo con una de las empresas”. Según Ríos, los Pujol se beneficiaron entonces de préstamos y operaciones en condiciones muy ventajosas lo que permitió un “evidente enriquecimiento” de Jordi Pujol. “A nadie se le escapa, por tanto, que hay una clara relación entre Banca Catalana y el origen de la fortuna”, concluye Ríos.

No se leyeron el sumario
Pese a que la confesión de Pujol en julio de 2014 acelera todo el proceso, para Pere Ríos el caso Banca Catalana seguía abierto desde hacía ya tiempo. Periodista ligado a la sección tribunales, desde 1996 en El País y antes en Diari de Barcelona y Avui, Ríos hacía meses que había mantenido contactos con los principales actores implicados en la investigación del caso, entre ellos, el ministro de Justicia de entonces Fernando Ledesma; los fiscales del caso, Carlos Jiménez y José María Mena, así como con los magistrados Margarita Robles, Antonio Doñate, José Manuel Bandrés y Celsa Pico, que formaron parte del tribunal que decidió exculpar a Jordi Pujol. Con los nuevos testimonios que invitan a una revisión a fondo del sumario, Pere Ríos extrae conclusiones que distan “de la imagen que había quedado de Banca Catalana en la sociedad”. Entre éstas, la certeza de Pere Ríos de que, en aquel momento, los jueces “miraron hacia el techo y no al sumario”. En este sentido, según explica Margarita Robles recordando un aperitivo con sus homólogos, los jueces consideraban que la fiscalía les estaba instrumentalizando y que no se iban a mirar ni el sumario, porque era una batalla política con la que les estaban utilizando.

Según explica Ríos para El Llobregat, hubo una falta de voluntad por parte de la justicia que ni siquiera se cuestionó los posibles indicios de delito cuando los hechos demostraron que hubo un saqueo, una caja B y personas que se enriquecieron de este proceso. Prueba de ello es que con el mismo código penal, posteriormente, se condenó a Mario Conde.

Víctima interesada
Por otro lado, el periodista de Sant Boi contradice el discurso ‘victimista’ que siempre ha mantenido –en su beneficio- Jordi Pujol y que, según él, nunca tuvo motivos. Tras salir a la luz el caso Banca Catalana, Pujol se escudo en que era un ataque dirigido por el gobierno español a la Generalitat y, por tanto, a Cataluña. “Siempre dijo que era una jugada indigna del gobierno contra Cataluña. Sin embargo, el ministro Ledesma explica cómo cuando se reunió con el Fiscal, le decía que no veía indicio de delito. De hecho, el Gobierno respiro tranquilo cuando fue exculpado”, dice Ríos en referencia a un gobierno socialista que veía que CiU podía ser un posible aliado en Cataluña como partido grande y en el poder. Por otro lado, explica Ríos, el fiscal Luis Burón acaba, entonces, dimitiendo, muy posiblemente por la presión del Gobierno, y su sucesor, Luis Moscoso, lo primero que hace es vetar el recurso de los fiscales contra el procesamiento de Jordi Pujol. Otra prueba que refuerza la opinión del autor del libro de que en ningún momento hubo una presión dirigida desde el gobierno español y que, por tanto, el discurso de Pujol era un relato creado en su favor e interesado.

Volviendo a la fortuna que Pujol reconoce en Andorra, el ex president la atribuye a un legado. Herencia que Francesc Cabana -cuñado y cofundador de Banca Catalana y, por tanto, conocedor absoluto del patrimonio de la familia Pujol- desmiente o como mínimo desconocía inmediatamente después de la confesión. “Sería muy fácil que Pujol levantara el secreto bancario en Andorra para que, si no esconde nada, se conociera el origen de la fortua”, invita Pere Ríos quien considera, en cualquier caso, que difícilmente el caso acabará acusando a Pujol. “Él ha demostrado su impostura frente a la ciudadanía, pero tenemos que tener en cuenta que él no tiene a su nombre ninguna cuenta y que todo empieza con un pantallazo de las cuentas que publica El Mundo que, de por si, ya es irregular”.

Renovación
Atrayendo el caso a lo territorial que, como publicación comarcal nos concierne, igual que Pujol estuve 23 años en el poder, el Baix Llobregat cuenta con municipios que van a cumplir 40 años del mismo color. “El poder corrompe y largas etapas del mismo partido y de las mismas personas puede corromper aún más”, opina Ríos. “No es bueno que no exista renovación de los partidos y aún menos de las personas, pero también me cuesta creer que una persona como Lluís Tejedor, alcalde de El Prat, sea un corrupto; me parece un hombre honesto e íntegro. La alternancia es sana y deseable pero la voluntad popular tiene que respetarse.

En este sentido, Ríos considera que la sociedad ha desplegado sus mecanismos, en estos últimos años, para detectar casos de corrupción. “Hay una pluralidad de filtros que hace muy complicado que la corrupción se esconda”. III
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