12 de agosto de 2020, 23:40:03
Opinió


Medios para una nueva democracia

Por Eva Jiménez Gómez

Algunos no se enteran o no se quieren enterar de que los agujeros de nuestra democracia ya no se tapan con parches, sino que hay que repensar de nuevo todo el sistema. La polémica de los bloques electorales constituye un buen ejemplo.


Hace 37 años que una mayoría de españoles aprobó la Constitución. Entonces, políticos, medios de comunicación y ciudadanía consiguieron dejar atrás el pasado y, con mejor o peor fortuna, hemos conseguido vivir en relativa paz y estabilidad hasta la fecha.

En algún momento, políticos y periodistas se distanciaron entre ellos (los historiadores dicen que a raíz de la publicación de los escándalos de corrupción y crímenes de estado del PSOE) y, posteriormente, entre ellos y la ciudadanía (dicen que el atentado del 11-M en 2004 dejó la credibilidad de políticos y medios por los suelos). Siete años después, la decepción y la indignación salieron de casa y se expresaron a través del movimiento del 15-M.

Hoy, mayo de 2015, los ciudadanos tenemos una gran oportunidad para canalizar nuestra rabia y frustración de forma pacífica, a través de unas elecciones municipales que podrían dar el poder a partidos comprometidos con el saneamiento del sistema, con la salud de la democracia. Porque el sistema no funciona.

Un ejemplo de ello son los bloques electorales, esto es, la obligación que tienen los informativos de los medios públicos de dedicar, durante los quince días que dura la campaña electoral, un espacio a cada partido en función de la representación obtenida en las pasadas elecciones. Los periodistas están cansados de pedir a los partidos que dejen de poner condiciones a la información y que les dejen actuar libremente, pero su reivindicación siempre cae en saco roto.

Es lo que ha pasado en L’Hospitalet de Llobregat sin ir más lejos. En consonancia con la campaña liderada por el Col•legi de Periodistes, bajo el lema No als blocs electorals!, la sección del Sindicat de Periodistes de Catalunya de La Farga, que es la empresa que gestiona los medios municipales, presentó una instancia al Ayuntamiento para que los grupos permitieran la no aplicación de los bloques electorales (es legal si existe acuerdo unánime y no los impugna ningún partido). Ni se les ha dado respuesta ni se les ha mencionado en el último pleno.

El tema es grave, no sólo porque condiciona la independencia de los periodistas, sino porque limita gravemente el pluralismo y la igualdad de oportunidades que en teoría justificaron la creación de los bloques y constituyen piedras angulares de la democracia. ¿Nos quieren hacer creer que los ciudadanos podremos decidir mejor a quién votaremos si sólo escuchamos a quienes ganaron los pasados comicios? ¿Qué pasa con partidos como Ciudadanos o Podemos que están consiguiendo candidatos en numerosos municipios (señal de que hay ciudadanos que se comprometen con ellos) y a los que las estadísticas otorgan cierto peso (señal de que hay gente que se está planteando votarles)?

No hay respuesta. Como tampoco hay respuesta cuando se pide un debate entre candidatos, como lo ha hecho la Asamblea de trabajadores de los medios hospitalenses. Como tampoco hay respuesta cuando se fuerza a los periodistas a conectar con la señal oficial en los mítines o a asistir a ruedas de prensa sin preguntas. Se enteren o no quieran enterarse de ello, una nueva democracia requiere nuevos medios. III
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