1 de junio de 2020, 5:13:58
Gastronomia


Cambiar la alimentación radicalmente puede derivar en mal carácter


AA sabiendas de que somos lo que comemos, no es extraño concluir que “la alimentación influye en el carácter de la persona”, porque todas las células de nuestro cuerpo se regeneran en función de lo que se ingiere.


Según David Gasol, nutricionista especializado en veganismo y macrobiótica, variar el sustento diario de forma radical garantiza cambios de carácter y de olor corporal en la mayoría de los individuos.

Gasol incide en que si se consumen productos fundamentalmente del reino vegetal, “la energía es más calmada, relajada y suave”, pero si se opta por “una dieta carnívora, tipo Dukan, que incluye un elevado consumo de proteína animal, en general, las personas tienden a ser mucho más agresivas”, aunque no dejará de ser un tópico porque debe valorarse el conjunto de su alimentación y actividad diaria. En cuanto a los vegetarianos y los veganos, el nutricionista asegura haber conocido casos en los que “la rigidez mental” que les provoca este cambio autoimpuesto en la alimentación, “les puede ocasionar mal carácter, sin generalizar”.

La ausente vitamina B12
Leonor Miralles, propietaria de Nutrimes en Sant Boi, alerta de que no existen muchos estudios oficiales que demuestren este cambio de carácter en la persona, pero “si es cierto que algunos déficits en la dieta de nutrientes podrían modificar el carácter causando más o menos ansiedad”. Una deficiencia de vitamina B12, fuente de energía que se encuentra en la musculatura de los animales y que “es muy necesaria para fabricar glóbulos rojos”, añade Miralles, podría causar “anemia” lo que, posiblemente, desemboca en diversos estados de ánimo.

Sin embargo, David Gasol detalla que por suerte, en nuestro organismo tenemos reservas de esta vitamina B12 que perduran entre 3 y 5 años desde que dejas de consumir la proteína. Por ello, cuando pasa este periodo de tiempo, el profesional suele prescribir suplementos vegetales de B12 para que esa persona mantenga sus reservas, aspecto que casa con la opinión de la nutricionista Leonor Miralles, quien remarca que tanto los vegetarianos como los veganos son una “población susceptible de ser suplementada con vitamina B12, porque si no la tenemos no podremos fabricar la sangre”.

Vegetariano sibarita
Varios profesionales coinciden en que más que un cambio de carácter, ser vegetariano o vegano es un estilo de vida. Miralles informa de que “suelen ser sibaritas en cuanto a la comida y, muchas veces, no quieren comer fuera de casa” porque prefieren consumir alimentos ecológicos y caseros. En este sentido, algunas de las personas que eligen ser vegetarianas pueden tener un carácter concreto que podría no producirlo la propia alimentación, sino sus creencias y valores.

El vegetariano actual suele tomar alimentos lácteos y huevos, en lo que se conoce como ovolactovegetarianismo. No obstante, existe la figura del vegetariano estricto llamado vegano, que “no incluye ningún tipo de alimento de origen animal”, por lo que no consume ni carne, ni sus derivados, como embutidos, pescado, huevos, leche, etc. Incluso “los más puristas no toman ni miel, ni usan ropa ni cosméticos que sean de origen animal”, especifica Gasol. Las ventajas que asociamos a la alimentación vegetariana se centran en tres pilares: “la salud, los animales y el planeta”, según David Román de la Unión Vegetariana Española. Pero, atención, hay que tener cuidado de que ser vegano no implica comer sano. Gasol explica que ha tenido “clientes veganos que van al Mc Donalds y empiezan a comer patatas fritas y Coca-cola hasta reventar y entonces tienen obesidad y desnutrición”. Por tanto, el experto recomienda hacer una dieta vegana saludable, totalmente asesorada y organizada, y en la que prevalezcan buenos hábitos, no falten nutrientes esenciales y las comidas estén bien equilibradas. III

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