10 de diciembre de 2019, 6:39:59
Baix Llobregat


Los pueblos reivindican su papel metropolitano ante las grandes ciudades del sur

Por Imanol Crespo

Begues, Sant Climent, Cervelló, La Palma y El Papiol precisan sus prioridades para evitar una fractura metropolitana. El transporte o las zonas verdes son dos de los grandes temas donde se aprecia un destacado agravio con las ciudades.


El Baix Llobregat es, desde su creación, un territorio excepcional que rompe con todos los parámetros habituales que definen la estructura de una comarca. Su carácter heterogéneo, de hecho, es uno de los adjetivos que lleva de manera inherente a su espalda, lo que hace del Baix una zona compleja, rica, diversa y que ofrece infinidad de oportunidades. Y así lo ejemplifica la cantidad de dicotomías del territorio. El mundo urbano frente a lo rural; una envidiable costa frente a un excelente interior montañoso; una riqueza industrial que convive con la tradición agraria; un norte que no mira al sur y un sur que no mira al norte; y, sobre todo, las grandes, pobladas y densas urbes del sur frente a los pequeños municipios.

Por todo, no es de extrañar la existencia de diferentes fronteras invisibles que parten el Baix, ahora bajo debate, mientras que el auge del ámbito metropolitano –visto como una gran oportunidad- ha añadido un actor más a la discusión. La creación del Área Metropolitana de Barcelona, en el 2010, representó la institucionalización de una zona que antes estaba representada por tres entes distintos (Mancomunitat de Municipis, Entitat del Medi Ambient i Entitat Metropolitana del Transport) y que, por ejemplo, en el último caso, solo estaban representados 18 municipios de los 36 que componen actualmente la zona metropolitana. No se contaba con la voz de los pequeños municipios de la periferia: “Existe en transporte un agravio que sufrimos los municipios que no formamos parte de la antigua Entidad Metropolitana del Transporte. Si es cierto que estos 18 municipios pagan un Tributo de Transporte, también es evidente que la red de servicio de transporte público que disfrutan es incomparable a la del resto de los 18 municipios que no formábamos parte de la extinta EMT”, expresa el alcalde de Sant Climent, Isidre Serra. “Para Begues, el principal reto en materia de transporte es nuestra integración a todos los niveles en la red de transporte metropolitana. Formamos parte y estamos trabajando para mejorar las conexiones. Pero tenemos que reconocer que para los municipios periféricos y, especialmente, para los que tenemos menos población, no nos es fácil conseguir la frecuencia en el servicio y la mejora que esperamos”, dice la alcaldesa de Begues, Mercè Esteve.

Es un ejemplo del riesgo existente de caer en la construcción de un ámbito metropolitano a dos velocidades; por un lado, el de las grandes ciudades del sur y, por otro, el de los pequeños municipios de la periferia metropolitana.

Nexos de movilidad
Por ello, con este reportaje hemos querido dar voz a estos municipios –en el que han participado, finalmente, cinco Gobiernos locales: Begues, Sant Climent, Cervelló, La Palma y El Papiol- para concretar algunas de las necesidades que afectan a estos municipios y que, de abordarlas, ayudarían a resolver desigualdades o agravios existentes. Es indudable que la dicotomía entre pueblos y ciudades va más allá de las diferencias e idiosincrasias evidentes. Hablamos de proyectos de futuro en conjunto o de equilibrar las relaciones; en definitiva, hablamos de que resolver las diferencias entre los pequeños pueblos de la periferia metropolitana y las grandes ciudades colindantes a Barcelona es, seguramente, el mayor reto por la cohesión territorial y social del Baix Llobregat.

La evolución de la gran Barcelona en las últimas décadas ha dejado una expulsión, primero, de la industria a la periferia –modelo que se ha llevado a cabo de manera generalizada por todos los municipios-, pero, también, de las personas. Ha calado y ha sido estimulante ver como la población se ha ido a vivir a la periferia de la ciudad condal como medio para mejorar en calidad de vida. Todo el entorno metropolitano ha crecido exponencialmente como prueban los datos de población del Baix Llobregat y L’Hospitalet, que superan el millón de personas en total. Nos hemos alejado de la gran ciudad, pero no hemos pensado en la movilidad que, ahora, va a contracorriente para adaptarse a las necesidades ciudadanas. La consecuencia es un uso excesivo del vehículo privado con los inconvenientes evidentes a nivel medioambiental o sanitario.

Si hablamos de los pequeños municipios metropolitanos, las necesidades son aún más amplias. El futuro de la movilidad pasa por crear complejos nexos de comunicación, mejorar en interconectividad. Por ello, por ejemplo, es unánime la necesidad de crear aparcamientos disuasorios junto a las grandes estaciones ferroviarias o en los principales nexos de transporte: “Es fundamental tener aparcamientos disuasorios en nexos claves intermodales y en las paradas de autobús próximas a las urbanizaciones. Por ejemplo, estamos muy cerca de Molins de Rei, pero no es nada fácil acceder al tren”, dice el alcalde de Cervelló, José Ignacio Aparicio. “Es fundamental”, repite el alcalde de El Papiol, Joan Borràs. “En nuestro caso, queremos habilitar un espacio de aparcamiento al lado de la estación de tren y ADIF, que pese a ser el principal beneficiario de la aportación de la gente al transporte ferroviario, no quiere colaborar en el gasto”. En este sentido, opina Xavier González, alcalde de La Palma de Cervelló: “Pese a que hemos mejorado en algunos de los nexos clave como es el de ‘Quatre Camins’, creemos que es importante mejorar los accesos y los aparcamientos en relación a las estaciones de Renfe”.

Son pequeñas mejoras que tampoco representan un coste excesivo y que, en cambio, convierten la red de movilidad -más que infraestructuras yuxtapuestas con puntos de salida y de llegada- en un complejo entramado interrelacionado.

Mejoras pendientes
Más allá de iniciativas como esta, que ya se ha ido implantando en las grandes ciudades, caben toda una serie de medidas concretas que mejorarían la movilidad de estos municipios y que, responden a un espíritu “radial”, según Sierra, de Sant Climent: “Es necesario abordar este problema de manera urgente y decidida y, en este sentido, pedimos a todas las administraciones que no retrasen más la puesta en marcha de un transporte público digno en todo el actual ámbito metropolitano, desplegando nuevas líneas de transporte público radial entre las diferentes zonas urbanas sin que necesariamente tengan que pasar por la Plaza Catalunya”.

Este es el carácter que tiene el tramo sur de la línea 9 del metro, aunque, tras la respuesta de los ayuntamientos de la zona Delta -que se han unido (con la ausencia de El Prat) en una plataforma conjunta- parece del todo insuficiente. Mejoras del servicio de Rodalies, ampliar el metro, construir un nuevo carril BUS-VAO en la B-23 son algunas de las demandas generales.

Por municipios, Begues reclama una mayor conexión con su ciudad vecina de Gavà, actualmente, conectada por la carretera más peligrosa de Catalunya. El Papiol destaca la falta de conexión de la comarca con la zona del Vallès (tren y bus), con bajas cuotas de frecuencia, mientras califican de “absolutamente deficitaria” la conexión con Barcelona. Cervelló prioriza la periodicidad del bus interurbano; la conexión entre las urbanizaciones y el núcleo urbano; un carril bici y para viandantes desde el centro del municipio a las zonas vecinas; así como un verdadero sistema tarifario: “La AMB tendría que tener un sistema tarifario integrado y que todas las poblaciones se puedan beneficiar de los mismos servicios y los mismos precios”, dice Aparicio.

Por último, La Palma considera que existe todavía un problema de tráfico, que sigue cruzando por la mitad del municipio para ir a Corbera. “A menudo se ha pedido desde los pueblos vecinos la construcción de una variante dentro de nuestro término municipal. Nosotros, en su momento, ya hicimos una propuesta de un vial que conecte directamente la B-23 y que no dañaba nuestro privilegiado entorno”, explica González. En este sentido, la mejora del transporte público sería de mucha ayuda, además, del transporte nocturno, “una de las principales carencias que tenemos”.



Cuidar el río y sus rieras
Si comparamos el Baix Llobregat de ahora con el de los años de la transición, uno de los cambios fundamentales es el de la recuperación del río Llobregat. Incluso la calidad del agua es incomparable con la de aquellos años, como demuestra el avistamiento de nutrias, el año pasado, en el tramo sur del río; o la elección del Llobregat como hábitat para la recuperación de las anguilas en el marco de un programa europeo, entre otros ríos catalanes.

El río, sus riberas y la playa ofrecen una estampa totalmente distinta a la de entonces. Ahora, es necesario ampliar esta dedicación a las innumerables rieras, así como a otros entornos que se encuentran, mayoritariamente, en los pequeños municipios de la periferia. “En Cervelló no tenemos parque metropolitano, pero estamos trabajando con AMB para recuperar caminos forestales y hacer nexos de unión entre el pueblo y nuestras montañas, a la vez que se pueda recuperar fuentes, minas y la propia riera de Cervelló, que en su momento se destrozó para poner un colector”, explica Aparicio, que pide introducir el patrimonio natural a la hora de dar las subvenciones supramunicipales. “Tiene que volver a bajar agua por la riera y no solo cuando llueva. Las poblaciones que tenemos grandes zonas forestales tan cerca de la metrópolis tendrían que tener un plus de ayudas como grandes pulmones y como zonas de recreo que somos para las grandes ciudades de al lado. Prácticamente todas las ayudas que se dan son en relación a los habitantes. Se tendría que valorar el territorio, la biodiversidad y lo que supone una mirada global para el Área Metropolitana”, apunta Aparicio, con un concepto que también sirve para la Diputación de Barcelona como administraciones supramunicipales que parten de la representatividad municipal.

Begues, por su parte, está trabajando en crear un nuevo Parque Metropolitano, que está en elaboración y del que “tenemos muy buenas expectativas”, opina Esteve, que ya cuenta con parte de la financiación. “Para Begues, dada su ubicación privilegiada en el Parque Natural del Garraf, la protección del territorio y la potenciación de los espacios verdes es una cuestión fundamental. Por un lado, porque es un signo de identidad. Pero, también, porque creemos que una parte de nuestro futuro socio-económico pasa por la preservación de nuestro entorno”.

En este sentido, La Palma también trabaja en mejorar una de las zonas que pertenece a uno de los parques metropolitanos: el Pla de Sant Joan. Por otro lado, González destaca la zona fluvial existente que cruza toda La Palma y que podría convertirse en un nuevo parque fluvial de manera oficial.

Por su parte, Sant Climent –que no cuenta con ninguno- reivindica la institucionalización desde hace años la zona de Cal Marí, que cruza transversalmente una parte del municipio. La postura del Gobierno municipal de El Papiol es aún más crítica, puesto que no han visto ningún apoyo para mejorar la fachada del río: “Tenemos un pequeño parque metropolitano que recibe el apoyo de la AMB. Sin embargo, falta mucha inversión en la fachada fluvial del Llobregat. Distintas administraciones han invertido en muchos municipios del Baix Llobregat arreglando caminos y espacios colindantes al río; pero no en El Papiol.

Por último, el alcalde de Cervelló plantea un nuevo debate a abordar de manera intensiva y que El Llobregat ya planteó, recientemente, con un reportaje sobre Torre Salvana, ubicada en Santa Coloma de Cervelló, los propietarios de la cual piden al ayuntamiento su expropiación: “Es urgente trabajar el Plan Director del Área Metropolitana para ordenar todas las problemáticas heredadas de planes antiguos, obsoletos y que no se ajustan a la realidad. Se tiene que buscar una solución. Aún es más urgente, el tema de la regulación de las valoraciones de las zonas verdes, que han ido cambiando en los últimos años en función de los cambios políticos en el Gobierno del Estado. Esto, sumado a la crisis, ha extendido esta demanda, antes casi inexistentes, provocando verdaderas injusticias a las que los ayuntamientos tenemos que hacer frente con expropiaciones de forma obligada y tener que pagar una cantidad desorbitada por terrenos que ni queremos ni necesitamos”.

La clave económica
El Baix Llobregat ha sido comparado, a nivel económico, con la estructura de países como Alemania. El peso en el PIB catalán o el número de contratos laborales superan el 10% del total de Cataluña, lo que convierte a la comarca en una zona estratégica y fundamental en términos económicos. Y lo hace gracias a un sector industrial lleno de tradición, al auge de los servicios –la complejidad del territorio ofrece un infinito abanico de posibilidades-, pero, también, con el apoyo del sector primario, fundamentalmente agricultura, que se percibe también como una actividad de desarrollo económico a tener en cuenta. De hecho, en algunos casos concretos, este sector puede ser un eje principal, como explica Sierra, alcalde de Sant Climent: “Tenemos la suerte de contar con un patrimonio agrícola destacadísimo como son nuestras cerezas. Además de ser un elemento distintivo de nuestro municipio, queremos que sea uno de los ejes principales de nuestro desarrollo económico. También tenemos que añadir el resto de agricultura peri-urbana que se registra”, afirma.

Esta apuesta decidida es, seguramente, una excepción en beneficio del sector industrial y el de servicios, claramente en auge, mientras se expande la voluntad de reindustrializar los polígonos de nuestros municipios. “En nuestro municipio, históricamente, habíamos sido un municipio agrícola que desde hace un puñado de años ha quedado más como una cuestión social o lúdica, más que un motor económico. La proximidad con dos importantes industrias como son Ciments Molins o las Caves Rondel ha marcado desde hace también unos cuantos años la ocupación de los vecinos de La Palma”, comenta su alcalde. “Actualmente, el motor es el sector servicios a través de su tejido comercial y la pequeña industria que, somos conscientes, tenemos que potenciar y mimar. Luego, tenemos un pequeño polígono industrial que, de forma mancomunada con otros municipios, estamos favoreciendo su crecimiento y competitividad”.

En Begues, pese a que dan importancia a los tres sectores, ponen de relieve el sector servicios: “consideramos que es un tipo de actividad con recorrido y consonante con el espíritu del municipio”, dice Esteve. “Podemos ofrecer un entorno inmejorable en una situación privilegiada”. A ellos se refiere, de hecho, Isidre Sierra, desde Sant Climent: “Creemos firmemente que, pese a los problemas de comunicación, la tecnología permite trabajar en servicios en cualquier lugar del mundo. Begues ofrece la proximidad necesaria en áreas de influencia con el valor añadido de nuestro entorno. Nosotros podemos ofrecer ‘calidad de vida’ a las empresas”. Cervelló centra también su política en un sector servicios, que sea capaz de aprovechar la riqueza del entorno y su patrimonio histórico-artístico (con oferta de servicios de turismo y restauración, por ejemplo) y que se beneficie también de la ubicación excelente de proximidad con Barcelona y las grandes infraestructuras, como el Aeropuerto de El Prat; y, en segundo lugar, del sector secundario, con el potencial industrial del Parque Empresarial y el polígono Grab.

Hacia dónde mirar
Repasadas algunas de las cuestiones fundamentales que afrontan estos cinco municipios de la periferia metropolitana, que están justo en el ecuador del Baix Llobregat y ante dinámicas muy diversas –la gran urbe metropolitana en el sur y el conglomerado de pequeños municipios no metropolitanos del norte-, la cuestión es hacía donde se dirige el futuro de estas poblaciones. El Papiol, que tiene a su alcalde republicano como mayor representante de ERC en el AMB, lo tiene claro: “Mirar hacia el entorno metropolitano más inmediato”. Sin embargo, no existe esta unanimidad dadas las diferencias entre ambas partes: “Compartimos territorio, necesidades y expectativas con los municipios vecinos, y más, con los situados en la sierra del Ordal. Tienen unas características poblacionales, sociales y económicas muy parecidas. Las grandes poblaciones que envuelven Barcelona tienen sus propias necesidades”, opina Xavier González, alcalde de La Palma, que matiza: “Pensamos que, como comarca, hace falta buscar unos ejes comunes que nos ayuden a vertebran las diferentes realidades y poder mejorar la cohesión”.

Por todo, parece que la mejor opción es encontrar el equilibrio entre ambos apoyos. “Con las dos zonas mantenemos y cultivamos nuestros vínculos. Por un lado, en las grandes ciudades encontramos una parte de los servicios con los que no podemos contar en Begues. Pero mantenemos una mejor conexión a nivel ideológico y de filosofía local con los municipios del norte. Tenemos un talante parecido, nos hemos posicionado de manera clara a favor del proceso soberanista, compartimos problemas similares…”, dice Mercè Esteve, alcaldesa de Begues. En este sentido opina, José I. Aparicio, desde Cervelló: “Miramos a los dos lados. Queremos los grandes servicios de las grandes ciudades metropolitanas y las ventajas de vivir en lugares pequeños y tranquilos”.

Por su parte, Sierra se decanta más hacia aprovecharse de la marca ‘Barcelona’, pero con matices: “Miramos claramente hacia el ámbito metropolitano. La marca ‘Barcelona’ es una marca con un valor mundialmente reconocido que tenemos que saber explotar también en los municipios de su área de influencia. Pero para conseguirlo, tenemos que unir nuestras fuerzas con el resto de poblaciones con las que compartimos este espacio y estos mismos intereses. III

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