26 de agosto de 2019, 5:16:18
Opinió


Hacer del litoral una autopista de conocimiento

Por El Llobregat

El pasado 27 de octubre abrió las puertas el nuevo centro comercial outlet de Neinver, Viladecans The Style Outlets. Lo hace a tan solo 100 metros del Vilamarina; a un kilómetro del Barnasud de Gavà; a dos del Alcampo de Sant Boi y a pocos más del Splau de Cornellà, del Ànec Blau de Castelldefels o del Gran Via 2 de L’Hospitalet.


En paralelo, hay proyectados dos más, uno en Sant Boi i otro en Esplugues de Llobregat.

La zona Delta se llena de centros comerciales y, en esta ocasión, lo hace con un tsunami que cuenta con descuentos mínimos del 30%, lo que puede desvirtuar las dinámicas comerciales de todo el ámbito sur de la zona metropolitana. Y es que, pese a que con el concepto outlet nos viniera a la cabeza el acceso al lujo de La Roca Village, lo cierto es que la propuesta de Neinver institucionaliza las rebajas de manera permanente con marcas, en general, comunes en todo el entorno.

El argumento económico ha sido, en cualquier caso, la gran bandera para defender la inversión en el equipamiento (80 millones de euros) que ha permitido crear 600 nuevos puestos de trabajo en su primera fase, que serán de 1.300 entre directos e indirectos cuando finalice todo el proyecto (falta la expansión de una segunda fase). Desde luego, en el actual contexto, generar ocupación sigue siendo imprescindible y deseable. Como no. Aun así, los datos se tienen que tomar siempre con la frialdad que merecen (puesto que la competencia puede derivar en la pérdida de puestos de trabajo en otros centros comerciales o en tiendas locales del entorno). Lo que sí consideramos fundamental es no caer en un furor por los centros comerciales, más en una zona que empieza a estar al límite de la saturación.

En el mismo mes de octubre, precisamente, la Generalitat acabó de presentar en la demarcación de Barcelona el pla RIS3CAT, que explicamos en el interior de este número, y que tiene como objetivo incentivar la innovación tecnológica. En este sentido, según el mismo secretario de Economía de la Generalitat, Pere Aragonès, el Baix Llobregat tiene que ser uno de los motores en este sentido. Con su tradición industrial, con equipamientos de investigación y desarrollo de referencia, y con ‘clusters’ destacados como el de la automoción o la salud mental, por ejemplo, el futuro tiene que pasar, pues, por la apuesta decidida en el ámbito de la innovación, algo de lo que carece totalmente un centro comercial.

Gana vida Ca n’Alemany
La apertura del outlet ha representado, por otro lado, un nuevo impulso al nuevo polígono de Ca n’Alemany, que ya suma tres grandes empresas en su seno: Neinver, Recambios Marinos y el centro logístico de Desigual, que ya ha anunciado que tiene previsto iniciar la construcción de su segunda y tercera fase con distintas oficinas en el mismo polígono de Viladecans. De hecho, con Neinver se agota el suelo para usos comerciales.

Pero todavía quedan unos 40.000 metros cuadrados de suelo industrial, además de 32.000 de suelo para usos terciarios. En cualquier caso, representa una oportunidad de dinamismo económico que, por la excelente ubicación, debería apostar por lo cualitativo. A nivel empresarial y a nivel académico, por qué no, convirtiendo el litoral baixllobregatense no solo en un nexo económico y logístico fundamental para Catalunya sino también, tal y como acuñó el mismo alcalde de Viladecans, Carles Ruiz, en una autopista de conocimiento. III

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