12 de agosto de 2020, 14:34:22
Opinió


Los policías también lloran

Por Lluis M Estruch

En un sábado de sol y nubes, se ha celebrado en Gavá y con la asistencia de millares de personas el funeral del sargento Antonio López (50 años), jefe de la policía local, muerto en acto de servicio, cuando ayudado por el cabo Juan Cortés (62 años) trataban de detener a Jorge Casas (44 años), veterinario, quien con un subfusil había iniciado su “venganza” matando a su ex.suegro, y a dos hosteleros de Vilanova.


Casas, socio del Club de tiro olímpico merodeaba en actitud sospechosa por los alrededores del Tanatorio de Gavá, cuando al ser interpelado por los policías gavaneses, les disparo hiriendo de gravedad al sargento y a su compañero que ha podido salvarse.

Habrá juicio, contra un hombre que tras la separación de su pareja, ejecutó a 4 personas y que hubiera podido aumentar sus víctimas con los asistentes al funeral de su ex.suegro; sin lugar a dudas la actuación heroica de los dos policías evitó males mayores.

Antonio López era un policía de base que fue ascendiendo por méritos, sociable, deportista, buen marido y buen padre. Deja un grato recuerdo. Su esposa Guadalupe del Río es concejala Cs por Gavá.

El homenaje en la sala de actos del municipio fue sobrio y bien organizado, breves alocuciones pusieron en valor la figura del fallecido y es en este largo ceremonial, cuando muchos policías de todos los cuerpos de seguridad; muchos con uniforme de trabajo y otros de gala, dieron suelta a sus sentimientos, había lagrimas furtivas, ojos rojos y emociones que se liberaban del prejuicio, -sí lloraban-, eran hombres y mujeres que aún armados no podían reprimir la idea de que lo sucedido les hubiera podido ocurrir a ellos. Delincuentes armados, delincuentes resistentes y delincuentes sin antecedentes penales, serán o son ya las nuevas sorpresas de oficio para muchos profesionales policiales y de la seguridad privada. En este caso la extranjería y las mafias no han contado, en otras ocasiones sí.

La investigación, interrogatorios y juicio posterior pondrán más luz sobre estos luctuosos sucesos. En los corros amistosos interpoliciales, se comentaba la necesidad de un mayor entrenamiento para afrontar situaciones graves, el uso de la pistola eléctrica Taser como elemento disuasorio y sobre todo y que a pesar de la enrarecida situación política catalana, exista una mayor coordinación policial que será clave para afrontar los nuevos desafíos disciplinarios que los agentes catalanes pueden sufrir por la emisión de futuras órdenes contradictorias en temas de orden público.

Antonio López ha muerto (kalos thánatos) como un héroe clásico que armado ha defendido a sus conciudadanos pagando con la vida por ello. Que no se nos olvide. Más allá de placas, medallas y homenajes Antonio López ha muerto cumpliendo con su deber al evitar una masacre en el Tanatorio de Gavá. Así pues las salvas de aplausos, vítores, hurras y el largo pasillo de policías de los distintos cuerpos, firmes y en posición de saludo, eran bien merecidos y tan auténticos como la filtrada luz solar que iluminaba la explanada del espejado Ayuntamiento de Gavá con sus banderas a media asta. Descansa en paz, Toni.

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