4 de junio de 2020, 0:40:17
Opinió


Conciliación personal, familiar y laboral

Por Fernando Martín

La crisis económica, social y demográfica que España ha sufrido en los últimos ocho años ha impedido la posibilidad de los ciudadanos de conciliar su vida personal, familiar y laboral.


Las transformaciones sociales y familiares de las últimas décadas han determinado una realidad muy diferente a la que existía hace apenas una generación. Así, a la extensa incorporación de la mujer al mercado laboral se une la existencia de matrimonios y nacimientos más tardíos, núcleos familiares más reducidos y la extensión de las familias monoparentales. Todo ello requiere soluciones adecuadas para hacer eficaz la necesaria y obligada conciliación entre la vida profesional y la vida familiar y personal.
En general, el primer estudio realizado sobre la conciliación en España revela que la valoración social del estado de la misma empeora con respecto a niveles anteriores a la crisis, a pesar de que desde el sector empresarial se destaca el compromiso continuado con la conciliación y con las medidas institucionales propuestas en ese sentido.
Asimismo, el estudio manifiesta un aumento en el teletrabajo, considerando que con ello aumenta la competitividad y la productividad a pesar de la disminución del tiempo de trabajo y horas extras invertidas.
Además, se mantiene invariable la especial dificultad de las mujeres para lograr la conciliación laboral, al tiempo que concentran la mayoría de los permisos de excedencia solicitados para el cuidado de los niños y las reducciones de jornada.

Un valor de competitividad
Por otra parte, la conciliación fortalece la reputación empresarial, constituyendo un factor determinante entre los trabajadores en cuanto a la elección de una compañía, y también de suma importancia para permanecer en ella. Por ello, se concluye que ninguna empresa debería considerarse socialmente responsable sin tener en consideración a sus empleados y las circunstancias que les rodean, representando una cuestión de supervivencia más que de responsabilidad social.
Así, la conciliación a pesar del largo camino que le queda por recorrer en España, constituye cada vez más un valor de competitividad y de mejora reputacional corporativa. La evidencia de ello es la emisión de certificados como el de “empresa familiarmente responsable (EFR)”, que reconoce a las organizaciones que se implican en la generación de una nueva cultura del trabajo, mediante la incorporación de un sistema integral de gestión, que permita la armonía entre el mundo laboral, familiar y personal.
La mayoría de expertos coinciden en señalar la urgencia de adaptar el horario de trabajo español al de otros países europeos para poder mejorar la conciliación laboral. Estiman que las supuestas razones de la “anomalía española” como el clima, tradiciones como la siesta, cultura, etc. no disponen en la actualidad de fundamento alguno. Así, sugieren reducir el horario del almuerzo, junto con un inicio generalizado del comienzo de la jornada laboral, lo que permitiría finalizar antes la actividad y disponer de más tiempo para la vida familiar y personal. No se conseguirá la mejora de la conciliación sólo con un cambio de horarios, si no se acompaña de un cambio de hábitos, costumbres y un nuevo estilo de vida, que redundaría en una mayor eficiencia desde el punto de vida profesional, empresarial y personal.
Por tanto, se trata de promover un cambio cultural en la sociedad española respecto al valor del tiempo y de los horarios racionales, con la finalidad de mejorar la conciliación de la vida personal, familiar y laboral, la competitividad de las empresas, la igualdad entre mujeres y hombres, y la calidad de vida de las personas. III
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