7 de diciembre de 2019, 10:43:33
L’Hospitalet


Evangélicos vs Ayuntamiento de LH

Por Francisco J. Rodríguez

Las iglesias evangélicas de la ciudad se sienten discriminadas por el consistorio. Lamentan lo que consideran "restricciones" normativas a la hora de regularizar sus templos. El regidor de Bienestar dice que se les ayuda a buscar locales adecuados.


“Evangélicofobia”. Bajo este lema se manifestaron las iglesias evangélicas, agrupadas en la Plataforma de Iglesias Evangélicas de L’Hospitalet (PIEH), poco antes de Navidad ante la puerta del Ayuntamiento. Denunciaban “discriminación” municipal a la hora de obtener una licencia de apertura de centros de culto y “denegación sistemática” de sus solicitudes de permiso para el uso de la vía pública.

Un mes después se reunieron con el regidor de Bienestar Social, Jesús Husillos, al que mostraron su malestar y urgieron a buscar una solución, puesto que en 2020 finaliza la moratoria para los centros de culto que no tienen licencia -el 80% de iglesias evangélicas, según la PIEH-. A partir de aquí, los locales sin los papeles en regla se enfrentan a sanciones y al cierre. “La fecha límite que establece la Llei de Centres de Culte para obtener licencia municipal cada vez está más cerca y, con ella, la inaceptable amenaza de cierre de más de 50 iglesias”, avisa la PIEH.

En declaraciones a El Llobregat, el regidor Husillos destaca que son muchas las iglesias evangélicas de la ciudad que han ido consiguiendo licencias y han hecho “el esfuerzo” de adaptar sus locales a la normativa. Además, alerta de que hay muchos centros de culto evangélicos que no han comunicado su existencia y que, por lo tanto, “es imposible tener una cifra exacta de cuántos locales están abiertos y no disponen de licencia”. En este sentido, Husillos considera importante que dichas iglesias tengan “vocación de permanencia” allí donde se abran.

Por otra parte, la PIEH también critica que el reglamento municipal, el Plan de usos de centros de culto de 2013, los condena al ostracismo. “Margina a las iglesias en cuanto a su ubicación y vulnera, por tanto, el derecho a la práctica y expresión religiosa”, asegura la PIEH. De hecho, muchos de sus centros de culto han de acabar abriendo en zonas apartadas como polígonos industriales.

Sobre esta cuestión, Husillos alaba aquella normativa, que “garantiza la seguridad de los centros de culto y la convivencia con su entorno”. De hecho, algunos de los requisitos que exige es que no se pueda abrir un centro pared con pared con viviendas. “Esto se aplica a todos los espacios de culto”, responde Husillos en referencia a las críticas por presunta “discriminación” hacia los evangélicos. “Ser una iglesia no significa que no se tengan que observar unas mínimas medidas de seguridad”, asegura. El concejal, además, recuerda que desde su área se hace acompañamiento a las congregaciones evangélicas para encontrar un local adecuado a la normativa.

Sea como sea, la PIEH exige una “respuesta clara” a sus reivindicaciones. Husillos, por su parte, destaca la colaboración municipal con muchas iglesias evangélicas.

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