18 de septiembre de 2019, 11:53:07
Sant Boi


Un sencillo trasfondo

Por Olga Puertas Balcell

Durante años, los descendientes de Rafael de Casanova han desmentido la significación partidaria de su lejano pariente; eso suele ocurrir en las entrevistas sobre el 11 de setiembre.


Consideran ellos que fue una guerra de sucesión entre dos bandos dinásticos, los Borbón-Austria, por la corona española y que su familiar estuvo con los perdedores.

Una retiene que la duquesa de Maqueda, y más… -Paloma Casanova Cárdenas Barón-, grande de España, y latifundista derrotó a su hermano Luis María en el disfrute de sus muchos títulos, gracias a Rodríguez Zapatero y su reforma del 2006.

Su hermano pequeño Luis Mª esta casado con una Habsburgo en unión oportuna y feliz con una gran finca de frutales en Lérida, cerca de Balaguer.

Sería prolijo detallar como Casanova un hábil abogado sobrevivió a su mala estrategia política y militar, la novela “Victus” de Sánchez Piñol lo hace con detalle y otros hispanistas han completado el difuso retrato del disfrazado (monje) personaje, dado por muerto, herido en un muslo, y que llega a la finca, propiedad de su hijo.

Casanova era un burgués acomodado con esposa de posibles.

La amnistía le permitió ejercer de abogado y superar las consecuencias de su derrota ante el duque de Berwick. Murió en Sant Boi, entonces un aislado pueblo pobre, donde yace en una capilla ante la que se celebran homenajes en Setiembre.

Uno de estos fue el que celebraron: descendientes de los Veciana (Mossos) partidarios de los Borbones y los Casanova de los Austrias, ante periodistas.

El mito de Casanova empezó con fuerza a principios del siglo XX y contribuyó entre muchos al relato nacionalista, mientras -el federalismo, anarquismo y radicalismo- iban difuminándose hasta llegar al siglo XXI y la extrema situación actual.

Por ello Sant Boi es una de las diez ciudades turísticas de la ruta 1714 que pretenden mantener el culto romántico a un antihéroe y que por ello como figura discutida, debería sernos mejor conocida.

El museo de Sant Boi sin excesiva afluencia en sus autoguiadas salas, mantiene unas representaciones en las que una actriz, encarna el papel de la “bisnieta” de Casanova y declama su guion mientras acompaña a los visitantes en un circuito.

Sabemos, sabrán que la finca Barraquer antaño propiedad de los Casanova fue comprada por la Diputación en una larga negociación con los descendientes por una cantidad elevada y condiciones, que complicaron su rehabilitación y ulterior aprovechamiento como se puede comprobar en las visitas.

Esta “bisnieta” o un plafón, podrían informar de ello porque los descendientes son además unánimemente contrarios al uso que se da de la memoria de su antepasado.

En el Tricentenario del 1714 celebrado en el Palau Moja, Paloma Casanova visitó la exposición vestida de húsar austriaco con el azul claro preceptivo, pero las conferencias poco aclararon sobre como los nobles catalanes fueron absorbidos vía nupcial de manera pacífica y privada.

Desde Sant Boi se ha descuidado la aproximación amable y continuada con los descendientes de los Casanova en mala relación entre sí pero con importantes legados documentales que servirían para completar la figura de un notable que en poco tiempo fulgura –un año de Conseller-, desaparece en época dura embargado y reaparece de nuevo como abogado en ejercicio amnistiado; ¿no les parece esto último un deseo electoral muy actual y posible?. Sabemos por estudiosos que los archivos leridanos, contienen elementos inéditos de gran valor. El problema es como ocurrió con “Can Barraquer”, saber negociar con paciencia y habilidad con los descendientes reales de Casanova y esperar las revelaciones que seguro habrá. Animamos a nuestro Consistorio tan sensible en temas culturales a intentarlo. A completar el retrato de alguien semidesconocido nos ayudarían los descendientes invitados con tacto por nuestro Ayuntamiento.

El Llobregat.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elllobregat.com