10 de agosto de 2020, 13:41:06
Opinió


¿Abdicará el copríncipe?

Por Lluis M Estruch

‘Andorra’, es una obra en la que el suizo Max Frisch satirizaba a su país con el nombre de otro en 1961.


Ahora la Andorra real puede quedarse sin príncipe puesto que el obispo Vives Sicilia ha recibido la orden de abdicar si debe firmar una ley de reproducción asistida que su gobierno le ha presentado; el mandato proviene del titular del estado Vaticano y por ende jefe de la Iglesia católica, el Papa porteño Bergoglio, reconocido como Francisco I.

Hay más temas de controversia moral futura como la aplazada legalización del aborto o incluso temas LGTBI.

Antes la pornografía, el voto restringido, el divorcio, la opacidad fiscal bancaria y otros temas que marcan la evolución de costumbres y que exigen reformas legales que de entrada provocan reservas morales en el Obispo de Urgell, zona de montaña con resabio carlista.

El obispo Vives es titular de una diócesis rica que contribuye al mantenimiento de Seminarios, tema en el que aunque experto, se le descontroló años atrás la sociedad “Casa de Santiago” inmersa en abusos pedófilos de los que ahora se vuelve a hablar y que no supo resolver en su día.

Celebradas las elecciones sigue el mismo partido en el poder, con un programa de cambios mínimos, que era lo esperado por todos.

Porque de la misma manera que Francia de siempre ha dedicado una reducida atención al enclave; no ha sido así en el caso español, aunque sea siempre vía obispal. Un ejemplo es:
El ridículo asunto del llamado rey Boris I de Andorra -un aventurero ruso- que buscaba la apertura de un casino competidor a los de Niza y Mónaco, y que fue resuelto en 1934 por el obispo Guinart enviando cinco guardias civiles a detenerlo y expulsarlo a Portugal.

Francia se desentiende, -en la actualidad- pero no España, delegando aún sus intereses en el obispo y en el exalcalde socialista Ros de Lérida, nombrado embajador.

El estatuto de país independiente pleno es reciente y los pasos consiguientes (ONU, Consejo de Europa) se han hecho con colaboración española.

Turismo de compras, esquí, y elusión fiscal ya no son tan rentables; Andorra vacila ante sus escándalos y su impenetrabilidad montañesa, cede el paso a las necesidades de los nuevos andorranos –españoles y portugueses- con creciente poder político.

Sin embargo la profunda y anacrónica jefatura de Estado, permanece. Poder teocrático español, gobierno civil andorrano y Poder republicano francés; una tripleta casi imposible de explicar hoy, por mucho que se quiera remontar a la noche de los tiempos su existencia.

Por ello es posible que el obispo Vives deba idear una estratagema legal que finos abogados barceloneses tal vez sugieran, -no firmar la ley-, acogiéndose a una “incapacidad temporal”, como el pío rey Balduino de Bélgica, lo hizo por 36 horas, con el aborto.

El problema estará en el Papa Bergoglio de aparente modernidad en algunos temas sociales, pero no en los temas morales. ¿Podrá abdicar el obispo Vives a favor de Felipe VI? Será posible un mínimo de lógica legal, con un trío de Macron, Felipe VI y el Primer ministro andorrano. Acabando la absurda situación actual.

Así asistiríamos al penúltimo acto de un maridaje imposible -Poder temporal y Poder religioso- puesto que actualmente solo en Irán hay una teocracia.

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