14 de agosto de 2020, 7:09:57
Xavier Pérez Llorca


Pazo de Hermida

Artículo publicado 1/3/2006 en ABC

Por X. Pérez Llorca

La Historia. Una palabra que, escrita con mayúscula adquiere un significado apasionante, distante e inabarcable. No obstante, nuestras historias son mimbres necesarios de la Historia. Ese es el concepto que reconozco en las expresiones «intrahistoria» (Ortega y Gasset) O «rerapais» (Ignasi Riera).


Tuve ocasión de conocer algunas historias del Pazo de Hermida. Me las relató con vehemencia su propietaria, doña María Vázquez. El pazo, se constituyó como tal en 1580, cuando el primer Luaces, compró a la Iglesia las dos torres de Lestrove, lugar que se encuentra sobre Padrón, a la orilla de la Ría de Arosa. Esas torres, junto con las de Catoria habían servido siglos atrás como defensa ante las incursiones que los vikingos y normandos, prodigaban por las rías, que ellos denominaban «tierra de Jacob».

La estirpe Luaces, al pasar de los años, se enlazó con los Bolaño y Mosquera. La finca asumió entonces usos residenciales y dado que tenía casa grande, capilla, palomar y ciprés, como reza el dicho, pazo es. Hacia finales del siglo XIX, el pazo era propiedad de don José Hermida y de Castro, reconocido intelectual liberal y tío de Rasalía de Castro. Dicen que Rosalía escribió en este pazo «Follas novas» y «Costumbres gallegas» (1880). Dan testimonio de su estancia en Lestrove sus propios versos, de los que yo guardaba lejana memoria por las músicas de Amancio Prada: «como chove miudiño... pola banda de Laiño, pola banda de Lestrove». Rosalía encontró en Padrón y Lestrove la paz que le negó Santiago de Compostela.

Don José Vázquez Batalla, abuelo de la propietaria del pazo, heredó la finca, a la muerte de José Hermida y en ella residió como procurador de los tribunales del partido judicial de Padrón. Fue un comprometido galleguista liberal, que el 26 de marzo de 1930 albergó en el pazo a Casares Quiroga y demás representantes de las fuerzas republicanas gallegas. En esa reunión, conocida como el Pacto de Lestrove, se eligieron los delegados gallegos que después participarían en el Pacto de San Sebastián. En la biblioteca del pazo se exhibe hoy el cuadro que el malogrado pintor Camilo Díaz Baliño dedicó al anfitrión con motivo del encuentro. Díaz Baliño fue asesinado en los primeros días del alzamiento franquista. En tiempos recientes, su hijo Isaac Díaz Pardo, también afamado pintor, se consagró como renovador del galleguismo dando a conocer la cerámica de Sargadellos.

Ni que decir tiene que don José Vázquez Batalla murió lejos de Lestrove, lejos de su pazo; refugiado. El pazo, abandonado durante años por fuerza, fue rescatado de la ruina por la dedicación y esfuerzo de doña María Vázquez. Dedicación que honra a su familia y que agradecerá el viajero al encontrar hoy, cerca de Padrón, en el Pazo de Hermida, buen alojamiento y parte de la Historia del pueblo gallego.
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