4 de agosto de 2020, 12:34:58
Xavier Pérez Llorca


El artículo 49

Artículo publicado el 7/12/2005 en ABC

Por X. Pérez Llorca

¿Te has enterado de que Zapatero quiere cambiar el artículo 49 de la Constitución?; el otro día dijo que es inasumible que la Constitución utilice la palabra «disminuidos» para referirse a los «discapacitados». Me lo decía el pasado lunes, Juan, un amigo que se desplaza en silla de ruedas. Y siguió diciéndome con sorna: a lo mejor consigue que nos pase lo mismo que a los negros cuando dejaron de serlo y pasaron a ser personas de color.


Comprendo que mi amigo Juan se moleste; él hace años que reclama que las grandes empresas contraten personas discapacitadas y cumplan la "Lismi" (Ley 13/1982 de 7 de abril, Ley de Integración Social de los Minusvalidos). Y ahora, tras veintitrés años en los que la Inspección de Trabajo y todas las administración en su conjunto han hecho dejación de sus responsabilidades y han sido incapaces de hacer cumplir la ley, ahora, el presidente del gobierno propone como gran avance social, cambiarle el nombre a la ley (supongo) y a la propia referencia constitucional... Juan: entiendo que estés cabreado. Digo gran avance social, por el marco en que lo dijo: fue el contrapunto informativo al acto de reafirmación constitucional que el Partido Popular convocó en Madrid. Zapatero, el mismo día de la concentración en un acto en Leganes, con motivo del día internacional de las personas con discapacidad, lanzó su nueva propuesta de modificación constitucional. Supongo que por aquello de darle un toque social al asunto. A mí me parece que el acento social no está en cambiarle el nombre a las circunstancias de mi amigo Juan y otros, está en darles un trabajo; está en hacer cumplir la Ley, que después de veintitrés años, ya toca. Pero, ¡que vamos a hacer!: cada día más, el marketing, la propaganda y la telegenia se comen la política; la social y cualquiera otra. Las contradicciones grotescas se producen en todos los ámbitos:

Los ciudadanos de a pie quedan horrorizados ante crímenes como el cometido recientemente en Castelldefels contra la familia Royo, joyeros de esa población. Un ciudadano medio no puede entender como el homicida, un delincuente de cuarenta y pocos años, que ya había matado años atrás, en 2005 esté en libertad tras haber cumplido la condena que le impusieron (20 años).

Puede entender menos aún que, se pueda matar a alguien y quedar libre tras apenas once años de prisión, al haber redimido pena asistiendo a cursos de cocina. ¿Un homicida, realmente puede reinsertarse?, y aun si fuera cierto que alguno puede ¿el respeto a las victimas, a los muertos y sus familiares, el respeto a criterios elementales de justicia no aconsejarían el cumplimiento íntegro de las penas?. Tenemos un sistema penitenciario que permite que cosas así puedan pasar; harina de otro costal son las deficiencias en materia de seguridad ciudadana y la lentitud de la Justicia.

Creo que a pesar de todo, el ciudadano se hace cargo de que al estado le faltan medios humanos y materiales para que nos ofrezca mejor seguridad y justicia. Siempre faltaron y faltaran medios. Eso lo entiende cualquier ciudadano. Pero queda desconcertado cuando ese mismo sistema policial-judicial-penitenciario, que excusa sistemáticamente sus errores hablando de lo limitado de sus medios, ese mismo sistema, encuentra tiempo, medios y funcionarios, por ejemplo, para procesar a los soldados norteamericanos que en una acción de guerra en Irak, mataron al reportero español José Couso. Alguno de mis vecinos, que no entienden nada de Derecho, cuando ven al juez instructor en televisión, subiendo al coche oficial con sus escoltas, tras anunciar el procesamiento de los norteamericanos, seguro que ha pensado: ¿no tiene nada mejor que hacer?. Y es que mis vecinos están convencidos de que esa instrucción va a terminar en nada; ¿procesar en España a un soldado del ejército norteamericano por una acción de guerra en Irak?.

Habrá que disculparlos a todos: Juan y mis vecinos no saben Derecho; solo tienen sentido común.
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