25 de septiembre de 2020, 6:35:07
El Tema


La sostenibilidad, punto débil del covid-19

Por Xavier Adell

El Baix Llobregat y L’Hospitalet ya nunca serán igual que antes del confinamiento impuesto por la emergencia sanitaria del coronavirus. Habrá un antes y un después tanto a nivel económico y social como urbanístico.


La pandemia del covid-19 ha abierto una brecha en nuestras conciencias y también en debates que parecían aparcados como el de la ciudad difusa (horizontal y dispersa) frente a la ciudad compacta (vertical y densamente poblada) y las implicaciones socioeconómicas que cada uno de ellas implica, porque más calidad de vida suele ser sinónimo de mayor poder adquisitivo. El distanciamiento social forzoso y la necesidad de habilitar espacios de esparcimientos allí donde no los había ha puesto sobre la mesa que las ciudades compactas metropolitanas nunca han sido lo más saludable y menos en episodios como la pandemia del SARS-CoV-2. Sin embargo, nadie ha planteado una revisión de nuestro modelo de urbes hormiguero que claramente favorece el contagio.

Poco puede hacerse entonces con las indelebles ciudades compactas para adaptarlas a la nueva realidad más allá de seguir haciéndolas más sostenibles. Las ciudades "ya están inmersas en una gran transformación energética para adaptarse al cambio climático. Ahora se trata de acelerar los cambios”, sostiene Antoni Nogués, gerente de la Agencia de Desarrollo Urbano (ADU) de L’Hospitalet.

Porque modificar urbanísticamente las metrópolis nopuede hacerse de un día para otro. ni tiene sentido. Tampoco puede pretenderse que desaparezcan los coches por mucho que se les pongan trabas, "En cuanto haya una vacuna eficiente para el SARS CoV-2 (algo que podría ser una realidad en un año y que es lo único que nos hará inmunes) se dejará de hablar de cambios en el espacio público motivados por el covid-19", vaticina Nogues, y los ciudadanos volverán a sus viejas e insálubres costumbres porque “el distanciamiento social está en las antípodas del carácter latino" explica la socióloga Verónica Pérez. y el coche es una pieza más del engranaje social y la industria de la automoción un motor de la economía,

Ciudad densa y urbanismo táctico
Nogués no cuestiona el modelo de ciudad “densa y compacta”. Pero cree que debería reprogramarse “a largo plazo" porque solo así se logra reducir la densidad”, advierte el gerente de la ADU. Por eso, para amoldarse a las vicisitudes del coronavirus, los municipios están aplicando sencillamente “un urbanismo táctico, pensado solo para el presente”, suscribe el alcalde de Viladecans, Carles Ruiz.

A no ser que las pandemias se conviertan en una constante. “Si eso sucede, se acabará el modelo de sociedad que conocemos, porque no estamos adaptados. Para una transformación profunda hacen falta 50 años”, advierte Antoni Nogués. Un antecedente cercano es el Eixample de Cerdà, que necesitó décadas para consolidarse: “se pasó de la ‘kasba’ oscura que era el Casc Antic a un urbanismo más abierto, de calles anchas y luminosas, también por motivos de higiene”, recuerda el gerente de la ADU.

Solo los municipios que disponen de espacio para crecer -como Gavà o Viladecans (con 3.000 pisos en cartera)- pueden prever un restyling hacia un modelo de ciudad más difusa que asuma variables vinculadas al covid-19. Carles Ruiz incide en que, para superar la crisis del coronavirus, serán básicas herramientas como “la construcción sostenible, incrementar un 30% las superficies verdes, la digitalización, la educación, y cuidar a la población”.

‘La casa i l’hortet’ es inviable
Así, la evolución no será regresar “a la ciudad difusa de la casa i l’hortet, porque no es viable”, admite Nogués. “Hay otros cambios posibles, de más calado, como el teletrabajo (que apunta a tendencia), o soluciones ligadas a la tecnología y la robotización, como la línea 9 del metro, que funciona sin conductor”, subraya el gerente de la ADU.

Antoni Nogués destaca como paradigma del futurible nuevo urbanismo el PDU Granvia-Llobregat, que afecta al 10% del territorio de L’Hospitalet y que incluye el soterramiento de la Gran Vía. El proyecto incorpora el pulmón verde más grande de la ciudad (Cal Trabal), en la actual zona agrícola, y suelo urbanizable que tanto podría destinarse a oficinas como a equipamientos sanitarios.

Más hospitales, menos distanciamiento
Y de refilón Nogués, nos da con la clave para afrontar nuevas pandemias sin quitar coches: “Los médicos se quejan de que los hospitales se están quedando pequeños. En lugar de reducir la población de las ciudades o imponer el distanciamiento social lo que debería hacerse es ampliar los actuales hospitales”, propone el gerente de la ADU. Y sugiere que los terrenos del PDU Granvia-Llobregat “serían idóneos para la ampliación del Hospital de Bellvitge”. III

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