Baix Llobregat

Los sindicatos mayoritarios creen que la flexiseguridad todavía no se puede aplicar en el Baix Llobregat ni en España

Los líderes sindicales de CCOO y UGT, en el Baix Llobregat, Toni Mora y Carlos de Pablo, respectivamente, protagonizaron el debate laboral de BCN Content Factory, junto al alcalde de Martorell, Xavier Fonollosa | BCN Content Factory
Eva Jiménez Gómez | Jueves 31 de marzo de 2016

Los representantes de CCOO y UGT en la comarca consideran que se ha de repensar todo el sistema junto con la administración y el tejido social



Los representantes de la Unión General de Trabajadores y Comisiones Obreras en el Baix Llobregat consideran que todavía es demasiado pronto para que en la comarca y en España en general pueda aplicarse la flexiseguridad, un concepto de origen nórdico concebido para que las empresas puedan adaptarse mejor a las demandas del mercado. Esta ha sido una de las conclusiones que han podido escucharse en el debate sobre el ámbito laboral organizado por BCN Content Factory a raíz de la presentación en Martorell del capítulo sobre esta temática incluido en el libro Qui és qui. Radiografia dels qui manen al Baix Llobregat i L’Hospitalet.

“La flexiseguridad es una trampa cuando no se dan unas condiciones laborales mínimas”, sentenció el secretario comarcal de UGT en el Baix Llobregat, Carlos de Pablo, dando a entender que su utilización podía generar falsas expectativas entre los trabajadores, sobre todo en las pequeñas y medianas empresas. “Estamos muy lejos de la flexiseguridad. Y que quede claro que se trata de una puerta de entrada y de salida que sólo controla el empresario”, añadió el secretario general de CCOO en el Baix Llobregat, Alt Penedès, Anoia y Garraf, Toni Mora. En definitiva, como sintetizó el alcalde de Martorell y anfitrión, Xavier Fonollosa, se trata de un objetivo “muy loable, pero muy difícil de implementar en nuestro país”.

La crisis económico-financiera no se lo ha puesto nada fácil a los trabajadores ni a sus representantes, ya que en los últimos años se han perdido numerosos puestos de trabajo y ha descendido la calidad del mismo. Por ejemplo, los salarios han bajado entre un ocho y un 28%, según De Pablo. El año más duro fue el 2013, donde se registraron 73.454 parados en el Baix Llobregat y 24.501 en L’Hospitalet. “Y son los que están registrados, porque hay muchos más que no podemos olvidar”, quiso aclarar el sindicalista ante las cifras expuestas por los organizadores del acto.

La reforma iniciada por el Partido Popular en 2012, según De Pablo, e incluso antes, con el PSOE de Rodríguez Zapatero, según Mora, ha supuesto un golpe más duro de lo que podría pensarse. A juicio del representante de la UGT, se ha tratado de una “verdadera contrarreforma” que ha atacado el pilar de todo el sistema sindical, el proceso de negociación colectiva; y, en palabras del portavoz de CCOO, “un intento de destrucción de un sistema de relaciones laborales”.

Hacia un nuevo modelo sindical

Carlos de Pablo fue incluso más lejos y apuntó que lo que realmente ha fracasado es la Europa de las personas y los pueblos, frente al poder de los estados y los grupos financieros. Es por ello que planteó a los asistentes, entre ellos el presidente de la Fundació Utopia, Francesc Castellana, y el representante de la USOC en el Baix, Vicenç Rocosa, la necesidad de pararse seriamente a pensar qué es lo que ha fallado para poder asimilar lo ocurrido y salir de la crisis sin volver a caer en los mismos errores

Toni Mora reconoció también que los sindicatos “nos hemos de repensar”, y que este proceso se ha de hacer en sintonía con las administraciones y la sociedad civil, así como con las asociaciones de parados, para llegar a ser verdaderamente útiles. A la interpelación del periodista Jesús Vila, Mora también admitió que las organizaciones sindicales pudieron relajarse en tiempos de bonanza y que ha llegado la hora de recuperar conceptos como “clase trabajadora”, “revolución”, “ideología” y “politización” en un mundo cada vez más individualista.

Los representantes de los trabajadores quitaron hierro a la corrupción, que consideraron una cuestión puntual y aislada que obedece más a los intereses de quienes se hallan detrás de los medios de comunicación, y pusieron el acento en la necesidad de conseguir un nuevo modelo de sindicato y de sociedad en una cultura digitalizada y global. Vicenç Rocosa también apuntó la necesidad de empresarios comprometidos con la comarca que no se lleven las empresas ni los puestos de trabajo fuera –fenómeno conocido como deslocalización- y de contar con una patronal fuerte para poder tener un interlocutor válido. En definitiva, como sintetizó Francesc Castellana, estamos asistiendo a unos “cambios profundos de paradigma” sobre los que hemos de hacer una “gran reflexión para pensar cómo no dejamos solo a nadie”.