Lluis Mª Estruch

El humor checo

Lluis M Estruch | Lunes 30 de octubre de 2017
En el suma y sigue de sesiones históricas que llevamos viviendo muy de cerca destacan las últimas: en especial la del día 26 de octubre por su carácter confuso, tras 8 semanas de vacaciones pagadas del Parlament.

Arrimadas rescató a Kafka y lo surreal para criticar las dudas, el lenguaje críptico y las presiones callejeras (con gritos de ¡traidor!) que sufrió Puigdemont para proclamar o aplazar la DUI de manera formal.

García Albiol también se refirió al irreal escenario del real desgobierno, sacó un banderín andaluz y recordó al padre almeriense. Iceta y García Albiol se ofrecieron para “acompañar” al President al Senado. Iceta se lamentó por la DUI dolido.

El interés real estaba ya en la aplicación del art. 155 por el Senado.

El desunido grupo “podemita” se repartió su tiempo con tres oradores que desafinaron entre sí, en especial Dante Fachin que hizo una gritona intervención en la clave “peronista” de su estilo.

La CUP, con Salellas, soltó un latinajo y se refirió al régimen del 78 como del IBEX 35. Botran, un duro de Molins de Rei, criticó al PNV por intermediar y el castigo que le espera en el País Vasco. Se río del vocablo “Neveréndum” referido al referéndum porque se celebró. Y su preferencia “por las calles luminosas a los despachos oscuros” o la lucha callejera a las maniobras de pasillo.

Gordó, el solitario investigado, habló en plural de los apoyos al “procés” desde 2010. Tuvo hasta aplausos.

La sesión siguió de noche y saltó al 27, otra vez, con el exterior de doble vallado y su gran cinturón de seguridad, con un despliegue de medios a la caza del instante y la entrevista que en horas ya no vale.

Todo estaba decidido ya y la presencia de 500 alcaldes independentistas confirmaba que sus varas de mando y sus elegantes indumentarias eran para celebrar algo.

Reconocimos a los alcaldes de Martorell, Molins, Sant Climent, Torrelles, Begues entre los asistentes del Baix Llobregat. En diferentes momentos, hicieron números casi coreográficos con sus varas en alto, gritos y vítores unánimes, ¿ensayados?

Dentro se procedía al voto secreto: 70 a favor de JPS-CUP y los 10 en contra de CQSP.

Al final en la amplia escalera se tomó juramento solemne a los alcaldes para que defendieran la República catalana y poco después Junqueras hizo un discurso en el que mezcló los valores cristianos con los republicanos e invocó a Dios.

¡Qué lejos de los librepensadores catalanes de la I y II República! Muchos de ellos masones como Figueras, Pi i Margall, Maciá, Companys, Irla, Tarradellas y que cerca de la Cataluña cristiana de Torras i Bagés: “Cataluña será cristiana o no será” ¿un guiño a Montserrat y al Vaticano? Sabido es que Junqueras es católico practicante y que consultó los Archivos secretos vaticanos para su tesis. Desconcertante.

Puigdemont, fallándole la voz, hizo un breve discurso pidiendo paz y civismo para los próximos días. Abajo los alcaldes forzados a “retomar” el poder que el Senado arrebataría al gobierno rebelde, cantaron varas en alto, “els Segadors” .

Una locutora de la RTV portuguesa- que compartía set con los gallegos- retransmitía la escena fascinada; Portugal, la otra nación peninsular, debía recordar su liberación final en 1668 en tiempo y forma accidentada, gracias al problema catalán.

El Reino español descuidó el territorio metropolitano; Cataluña estuvo ocupada por Francia, (1641-1652) y después de la breve I República de 1877, nuevas crisis en: 1898, 1931, 1934, 1936, 1976, 2017 y…

El humor cínico de los checos planeaba tras la perfecta escenografía catalana, tendríamos, según el ‘colectivo Praga’, de juristas independentistas, un marco a la checa, como el de Chequia y Eslovaquia que se separaron amistosamente, ¿o la realidad inmediata nos llevaría a dos poderes simultáneos obstruyéndose?, a unos Mossos como el bobo soldado checo Svejk, y a unas elecciones en diciembre que no darían grandes sorpresas o sí, tal vez una: la independencia “legal” por Navidad.

El colectivo Wilson de economistas “indepes” decía que las cuentas saldrían -las empresas huían por si acaso-, Borrell mantenía que no. Él tanteó el art. 155 con Canarias. Ningún país reconoció la nueva República y pronto se contarían las horas de su duración como las 4 horas de Companys o los 3 días de Maciá.

Nadie por ahora se tomaba en “serio” la proclamación, por ello la alegría seguía en las calles, con petardos, banderas y grupos que iban juntos a manifestarse con ropa veraniega. Se acercaban semanas en que muchos municipios verían sus apoyos y alianzas peligrar por el nuevo terremoto.

Pronto la pobreza, la menor recaudación fiscal y la evasión de empresas y bancos serían una pesada broma checa, de estas que se gastan estos eslavos, que cuando están hartos de sus gobernantes los tiran por la ventana. Así son los checos, esperemos que entre nosotros no ocurra así.