Olga Puertas

San Miguelito y su contraparte

Olga Puertas Balcell | Lunes 13 de agosto de 2018
En esta Nicaragua sometida al dictador Ortega y a su esposa, la vicepresidenta Rosa Murillo, que quiere suceder al marido. Ha habido más de 415 víctimas mortales, muchos heridos, más los incontables desaparecidos por los milicianos orteguistas. El personal médico que atiende a los rebeldes es despedido como represalia.

Ortega y su esposa se las dieron de creyentes como postura última, sin embargo ahora han baleado a sacerdotes y obispos pacifistas en un claro desencuentro, cuyo símbolo es Ernesto Cardenal, sacerdote y exministro sandinista de Cultura.

Toda la intelectualidad que apoyó al sandinismo, Sergio Ramírez, Carlos Mejía Godoy y tantos otros como los Chamorro, víctimas del somocismo, son contrarios ahora a Daniel Ortega y piden paz y elecciones.

Porque ya en las elecciones municipales de octubre de 2017 la protesta arreció tanto que Ortega ordenó alterar los resultados y que se modificaran las actas. En San Miguelito por 14 votos en fraude, impidieron el acceso a la oposición liberal.

San Miguelito tiene un acuerdo oficial de cooperación con Sant Boi desde 1994, aunque hubo tratos extraoficiales desde 1989.

La colaboración es directa de municipio a municipio con una supervisión extra.

La fundación DESOS del exalcalde Vila vehicula buena parte del esfuerzo inversor, si bien la mayor parte de los programas tras 20 años de continuidad arrojan resultados muy desiguales, como el programa de microcréditos en pérdidas.

Tras sufrir fraudes y objetivos fallidos que se deben apuntar con sobrecostes como el arreglo de calles, la radio Humedales sandinista, ahora había nuevas iniciativas como un Plan de Aguas, una escuela de Música y viajes que se han pospuesto.

Hemos pedido mantener la suspensión transitoria de los programas de ayuda, por falta de garantías para su desarrollo.

Esta decisión la han tomado Holanda, Luxemburgo, Japón y otros como Brasil, Alemania y USA, la violencia y la posibilidad de que las transferencias sean desviadas o utilizadas por el orteguismo. Debemos convenir en que un programa intermunicipal no nos ofrece ya las suficientes garantías para su desarrollo y aprovechamiento final. En estos graves momentos de insurrección, a la que combaten las llamadas “turbas”, unos irregulares armados que ayudan a sembrar el terror entre los civiles desarmados.

La cooperación en general y en especial con el último episodio de los desembarcos de migrantes , debe se muy transparente, auditada sobre una contabilidad escrupulosa y rendir cuentas de manera fácil y asequible.

También reconocer que si se suspendió la cooperación con Cuba-Marianao y algunos programas marroquíes por dificultades surgidas, no entendemos como no se procede a una suspensión cautelar, en tanto el régimen sandinista no se aplique al reconocimiento de la oposición democrática. Nosotros como contraparte de esta cooperación municipal podemos presionar a San Miguelito para que reconozca la legitimidad y los derechos humanos conculcados en las elecciones municipales y hasta en el actual tratamiento violento de la protesta general política, ¿o tenemos dos sistemas de medida? El paternalista neocolonial para el exterior y el nuestro propio mucho más estricto. Porque los “nicas” en las dudas huyen de su país.