Lluis Mª Estruch

Triste cronograma

Lluis M Estruch | Lunes 05 de noviembre de 2018

En la tercera reunión del Consejo Asesor y Consultivo de los Servicios de Comunicación Local de L’Hospitalet, convocado por su presidente el Sr. Oscar Sánchez, se ha decidido por 6 de sus miembros, con un voto negativo y una abstención, aprobar un contrato programa para los años 2019-20 -estimado en casi 8 millones de euros- para reactivar los servicios de TV comunitaria, radio local, redes y la edición en papel del mensual municipal.

La partida más importante es la masa salarial de los 38 empleados que se contraten: sigue la compra de material audiovisual y la adecuación de las instalaciones.

Las razones siempre se inician con un recuento del Censo. “Somos una ciudad de 260 mil habitantes y debemos tener medios propios de comunicación…”, se olvida que el 30 de Noviembre del 2011 la concejala de Hacienda Mercé Perea, tras proponer ésta reducciones salariales que no fueron aceptadas, inició un ERE con 60 despidos de la plantilla, hoy la Sra. Perea tras ser concejala muchos años, es diputada del PSC en Madrid, es persona leal y de confianza. ¿Desautorizada ahora? Por ello sorprende que próximos al séptimo aniversario del ERE, se pretenda repetir el error de crear un Ente audiovisual municipal, no autosuficiente, y dado que la mayor parte de ellos arrastran pérdidas y hasta BTV - TV3 con bajos ratios de audiencia, necesitan periódicas aportaciones de capital, vía subvenciones para mantener su costosa existencia.

Se habla también de la BBC que se financia con un impuesto específico, no es el caso hospitalense y a la vez también, en contradicción, se pretende conseguir publicidad en competencia con los medios privados.

Ahora ya aprobado el borrador del contrato programa, empezará su deambular administrativo y reglamentario por la empresa matriz La Farga SA y si son solventados las posibles objeciones de la Secretaria municipal e Intervención al contrato programa a finales de año, éste llegaría a los Plenos municipales, en presumible período electoral. El contrato programa esta falto de una sólida memoria económica que permita soslayar la incertidumbre en un medio que ya se cuestiona la TV en abierto e impulsa las redes y diarios digitales, a los cuales el proyecto dedica poca inversión.

El audiovisual es un sector en crisis por la propia evolución de unos medios muy competitivos y desprovistos de burocratismo municipal; por esto se hace un tanto insólito tanta prisa, en un tema tan cambiante como es el que tiene que ver con las audiencias locales en la segunda ciudad catalana y que arrastra deficiencias más importantes que el carecer de antena televisiva propia. En 2011, la RTV era “inviable y no prioritaria”, ¿lo es ahora en 2018?