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“Ser el primo de Zumosol tras sufrir ‘bullying’ fue un premio del universo”

Medialdea nos explica el calvario que vivió de joven y sus intentos para poner fin a la lacra del 'bullying'.
Francisco J. Rodríguez | Viernes 05 de julio de 2019
Charlamos con Sergio Medialdea, el actor que encarnó al mítico personaje de la televisión de los 90. Confesó recientemente que sufrió bullying de joven y ahora rompe su silencio para volver a ser el azote de los abusones.

Pasó de sufrir acoso escolar a convertirse en el defensor de los acosados. Fue en televisión, interpretando al famoso primo de Zumosol que marcó una época.Sin embargo, hasta hace pocas semanas nadie sabía que tras el cachas que protegía a su primo de los abusones había una historia de sufrimiento que casi acaba con su vida. Rompió su silencio para convertirse en activista contra el bullying y actualmente colabora con la asociación No al Acoso Escolar (NACE). Además, está preparando una canción contra esta lacra junto con el productor de Shakira, que interpretará él mismo. Personaje polifacético, además de modelo es escritor y da charlas sobre motivación y crecimiento personal. Ahora es agente inmobiliario, aunque reconoce que le hace “mucha más ilusión” vender un libro que un piso. La historia del ‘patito feo’ versión gavanense.

Modelo, escritor, coach, conferenciante sobre motivación y crecimiento personal... No paras.
Esa fue la filosofía que me ayudó a superar el bullying cuando tenía 18 años.

Lo sufriste desde los ocho años.
Pero el plato fuerte fue de los 14 a los 18. Esa filosofía me enseñó a decir basta ya, que no debía aguantar estas cosas. Y esto me llevó a escribir mi segundo libro.

‘Vuelve a escribir tu historia’. Tú lo hiciste.
Pero no le debo nada al bullying. He roto mi silencio para que ningún niño en el mundo tenga que sufrir lo que sufrí yo. Si puedo deberle algo al acoso, es que gracias a él siempre he tenido los pies en el suelo.

¿Cómo ha influido esa experiencia en tu vida?
Yo siempre digo que el niño asustado sigue viviendo en mí, lo que pasa es que ahora soy yo el que domina al niño asustado y no al revés.

¿Cómo comenzó todo?
Yo fui el feo del instituto. Medía 1,46, tenía pelo de cacerola y gafas de culo de vaso increibles por un problema de estravismo extremo. A mí me llamaban óxido de hierro, porque el símbolo del hierro es Fe y el de óxido la O. Yo llegaba a mirarme al espejo y sentirme que era la persona más fea del mundo.

¿Qué impacto ha tenido eso en tu vida?
Lo coqueto que pueda ser es porque ese feo sigue estando ahí y te arreglas un poquito para gustar. Yo tengo la necesidad, la carencia de gustar a los demás.

Y a los 18 pegas el estirón...
Fue una locura.

Y a partir de aquí la gente empieza a aceptarte.
¡Claro! Porque ya tienes éxito. Ya sobresales. Sales en televisión, desfilas para pasarelas... Te ven como una estrella.

Entonces llegó tú papel televisivo como el primo de Zumosol.
Aquello fue el premio del universo.

Es que pasaste de víctima a ser el que defendía a niños que sufrían bullying. Justicia poética.
No lo preparé ni lo busqué. Para mí fue como la venganza divina. En las charlas que hago con NACE en los colegios siempre digo que ojalá hubiera tenido yo un primo de Zumosol.

No lo tuviste, pero acabaste metiéndote en ese papel. ¿Te ayudó eso a superar el trauma?
Claro. Me dio muchísima seguridad. Salir en anuncios y en pasarelas era como un sueño. Uau! Yo mismo me decía: “Lo que estoy consiguiendo, cuando estuve a punto de quitarme la vida en las vías de Castelldefels”.

¿Cómo llegaste a ese extremo?
El bullying es un monstruo que se lleva lo más valioso que tenemos, nuestros hijos, nuestro futuro. Cuando humillas tanto a una persona, le mermas el alma hasta que tiene ganas de desaparecer, y cuando empiezas a pensar que mereces ese bullying aparece la sombra del suicidio. Llegas a darte asco, y ahí es cuando piensas que lo mejor es desaparecer.

Tú lo experimentaste.
Estando en las vías miraba y decía: ¿Cuál será el tren que me haga desaparecer?

¿Qué te detuvo?
¿Cómo podía hacer aquello a mis padres, las únicas dos personas que me aceptan y me aman por encima de todo, tal y como soy? Entonces cogí, me subí al tren y me fui a mi casa. Mis padres nunca han sabido esto, se enteraron el 12 de abril cuando salí en televisión.

¿Cómo se lo tomaron?
Mi madre falleció hace año y medio. Para mi padre fue un poco duro saber que estuve en las vías de Castelldefels. No se lo esperaba, siempre me educó para ser fuerte. Yo creo que guardé ese silencio porque no quería ser un cobarde para él. Por eso siempre le digo a todos los niños que no guarden silencio, que lo digan, porque es la única forma de que los ayuden.

¿Por qué rompiste tu silencio?
Hace dos meses se suicidó un chico de Usera (Madrid) que sufría bullying. Y luego está el de Los Barrios, en Cádiz. Este chico lleva dos años y medio postrado en una cama y no puede hablar, no ve y no se puede mover. Por el bullying. Intentó quitarse la vida con pastillas. Yo le llamo el ángel caído del bullying. La canción que estoy haciendo con el productor de Shakira se la dedicaré a él, y un euro de cada libro que vendo de Vuelve a escribir tu historia va para su familia.

¿Crees que tu paso al frente para explicar que sufriste acoso escolar ha tenido repercusión?
Yo pensaba, ¿cómo reaccionará la gente cuando sepan que el primo de Zumosol, el superhéroe que defendía a los niños, sufrió un bullying terrible? Estoy súper orgulloso, mi mujer siempre me dice que voy a ayudar a miles de niños inconscientemente. Fui el personaje que fui, y quiero que el primo de Zumosol sea recordado por ayudar a los niños que sufrían bullying.

Y así ha sido, ¿no?
Espero que se me recuerde así. También quiero poder llegar a escribir la verdadera historia del primo de Zumosol.

¿Nos puedes avanzar algo?
Es esto que te he explicado, pero mucho más detallado.

Volviendo al acoso, muchos dicen que hay que responder de primeras para que el agresor te deje en paz. ¿Es tan fácil?
No, qué va. A mí con 14 años y 1,46 me vinieron tres chicos de COU, de 18 años y de más de 1,80. ¿Cómo iba yo a pegarme con ellos? O cuando te cogen en el lavabo, la típica escena de las películas, porque allí no los ven los profesores.

¿Por qué no lo explicaste?
Es que en aquella época a esto se le decía “cosas de críos”. A todos los que sufran bullying, les digo que no bajen la mirada al acosador. Así, le dices que no eres tan débil y pasará de ti. También les digo que no se aíslen, porque empiezas a adentrarte en la oscuridad.

¿Cómo crees que se puede poner fin al bullying?
Defiendo que la única manera de erradicar el bullying es que los padres tengan en cuenta cómo educan a sus hijos. El bullying nace en la educación que dan los padres a sus hijos.

Tú criticas que hay padres que se creen que sus hijos son perfectos…
Sí. Y que nunca abusarían de nadie, y que si lo hacen es porque no son débiles, sino fuertes, como hay que ser en la vida. ¿Pero realmente el hecho de ser fuerte significa humillar al débil? Hay que ser fuerte ante la vida, y no reírse de los demás por cosas que no han elegido, como algún rasgo físico.

Los padres y la educación, otro tema que daría para varias páginas. Para empezar, me viene a la cabeza la actitud de algunos de ellos en el deporte infantil.
Es muy fácil que los padres les digan a sus hijos que son un paquete, que no saben jugar a fútbol… En cambio, el hijo podría decir: “Papá, ¿por qué te metes conmigo cuando no eres el mejor padre ni marido del mundo, y aún así te quiero por encima de todo?”. Le está dando una lección. La figura del padre para los niños es como la de Dios. Tú pagas con tus hijos la frustración que tienes dentro de ti, de no poder llegar a ser alguien jugando a fútbol, por ejemplo. Y a lo mejor el chaval es buenísimo escribiendo.

Por último, te quiero preguntar por tu faceta de coach. ¿Cuál es el denominador común de las personas que acuden a ti pidiéndote ayuda?
No amarse a uno mismo. Tener la necesidad de la aprobación de los demás, una carencia de atención por parte de los padres.

¿Y algún miedo o preocupación en concreto?
El miedo más grande que existe es el miedo a la vida. Es el más peligroso, el que más te anula. Pero todo está aquí [se señala la cabeza]. El miedo no existe, lo alimentas tú.