No solo cine

Crítica de la película “Adú”: Las venas abiertas de África

Martes 04 de febrero de 2020
“Para nosotros los africanos, la etnia o el clan es un medio de reafirmación cultural frente a las fronteras impuestas arbitrariamente por los colonizadores europeos. Lo malo es que siempre hay quien se aprovecha de ello y lo convierte en excusa para generar conflictos que sólo llevan a llenar los cementerios”. Fernando Gamboa González

“En la antigüedad el hombre africano vivía feliz y teníamos la tierra. Luego vino el hombre blanco con su Biblia. Y nos hizo soñar cerrando los ojos. Cuando los abrimos, el hombre blanco tenía la tierra y nosotros la Biblia». Jomo Kenyatta.

La segunda película de Salvador Calvo (Madrid, 12 de agosto de 1970) trata varios temas, dos son los principales: la situación actual en África y las migraciones. Estamos ante un drama, pero Salvador ha logrado que su film tenga luz, su trabajo es meritorio.

Calvo debutó como director de cine en 2016 con «1898: Los últimos de Filipinas».

El continente africano sigue sufriendo las consecuencias de las colonizaciones y los repartos de territorio que países de otros continentes han hecho.

Hay pobreza, hay explotación.

“Adú” cuenta 3 historias que avanzan en paralelo: La de Adú (Moustapha Oumarou), un niño de 6 años que sufre por el asesinato de su madre y debe abandonar el país junto a su hermana mayor, sufrirá mucho, siempre tendrá una mirada limpia y ganas de vivir; la de un activista medioambiental español (Luis Tosar) que sufre mucho porque no solo debe luchar contra la caza furtiva, sino que contempla con dolor como aparecen elefantes muertos y sin colmillos, también tendrá que cuidar a su hija recién llegada (Anna Castillo) que pese a ser muy joven tiene importantes problemas; la tercera sucede en Melilla, la protagonizan unos guardias civiles que deberán actuar ante la llegada a la valla de muchos subsaharianos. Las 3 historias tienen conexión en algún momento (una bicicleta es uno de los hilos conductores).

La tercera historia es la menos interesante.

La de Adú es conmovedora. La que protagonizan Luis Tosar y Anna Castillo deja lecciones importantes en la vida.

La película toca muchos temas y no lo hace siempre bien, el final no es redondo, no termina de estar bien cerrado, parece algo precipitado.

“Adú” es una propuesta bienintencionada que quiere abarcar mucho, quizá demasiado.

Una de las bazas fuertes de la película es la gran interpretación del niño Moustapha Oumarou, gran revelación, su trabajo es increíble, y además la del siempre brillante Luis Tosar. También Anna Castillo está muy bien.

En definitiva, «Adú» es una buena película, totalmente recomendable.

José López Pérez

@JLPnosolocine

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