El Prat

Can19 reinventa el hospedaje estudiantil

Irene Andrés | Jueves 05 de marzo de 2020
Una joven de El Prat da una segunda vida a una casa señorial mediante una residencia.La iniciativa fue premiada como mejor idea empresarial de 2019 por el Ayuntamiento

La fachada del número 19 de la calle Jaume Casanoves contrasta con las de su alrededor a la vez que encaja con el adoquinado de la calle peatonal. Así, con sutileza y elegancia, Can19 ha reinventado el hospedaje estudiantil. Núria Crespo ha creado en El Prat de Llobregat una residencia para estudiantes a pequeña escala y una comunidad que habita en ella. Para ello ha restaurado una antigua casa situada en el centro de la ciudad, haciéndola sostenible y aportando todos los servicios que pueden prestar las grandes residencias. Pero con las ventajas que supone vivir en una pequeña comunidad de máximo 14 personas, que deben estar adquiriendo o impartiendo conocimientos durante su estancia.

Los buenos accesos con los que cuenta El Prat favorecen la óptima ubicación de Can19 en un entorno natural privilegiado como es el Delta, y al mismo tiempo está cerca de muchas universidades. Ofrece, por lo tanto, la calidad de vida de una pequeña ciudad con un desplazamiento mínimo hasta el centro de estudios.
Núria tiene muy claros los pilares de su proyecto. El confort, la tranquilidad, la limpieza y el respeto tanto dentro de la comunidad de Can19 como hacia los vecinos. Estos pilares crean un entorno para el estudiante que es “básico” en esta etapa de “madurez personal y profesional”, afirma a esta publicación Núria.

Can19 pretende ser este entorno “saludable” que “favorezca el crecimiento personal del estudiante, una buena concentración y unas buenas relaciones personales”, tanto dentro como fuera de la comunidad. Para ello, la restauración de la casa está pensada “al detalle” y se ha conseguido preservar su esencia creando a su vez espacios diáfanos y luminosos que contrastan con los colores del antiguo hidráulico, cubriendo las necesidades de sus nuevos huéspedes.

La creadora de la residencia se embarcó en esta aventura tras descubrir la casa del señor Badia, construida en el siglo XIX. Tras años de reflexión sobre la viabilidad del proyecto, un día “de casualidad” vio que la casa estaba disponible y entró a preguntar. Y, en efecto “cumplía con todas las características que el proyecto necesitaba”.

Pocas veces ocurre que lo primero que miras te convence. A Núria le pasó y ella lo describe como “una señal”. La casa está considerada un edificio histórico y está situado a cinco minutos de la estación de tren y metro. Pero además fue el proyecto que más convenció a su propietario quien en seguida estuvo de acuerdo en que este fuera el destino de la casa de su familia.

Guardar la esencia de la casa
Después, la coordinación con el arquitecto y el jefe de obra también fue clave para que en menos de un año se inaugurara Can19, en septiembre de 2018. En cuanto a la reforma, Nuria explica que tuvo que hacer concesiones para “adaptarse a la normativa” que exige el Ayuntamiento, ya que conservar al máximo “la esencia” de la casa era algo “prioritario” para ella.

Además, Can19 cuenta con un sistema eléctrico totalmente sostenible gracias a las placas fotovoltaicas instaladas en el tejado. Éstas dan energía eléctrica a toda la casa y además calientan el agua tanto de las duchas como la del circuito de aerotermia que climatiza todas las estancias. La sostenibilidad, tanto de la energía eléctrica como de la calefacción, también es uno de los pilares del proyecto.

Así pues, la casa está preparada para ofrecer el máximo confort para el que la habita, siempre y cuando se sigan unas normas básicas de convivencia que Núria se encarga de transmitir a los posibles clientes. Esto hace que el perfil de estudiantes que vive en Can19 sea muy variado, ya que no consiste tanto en su nivel económico o su procedencia como en su modo de vida y su actitud.

Los precios son variables en función de las características de cada habitación, pero los servicios son globales. La limpieza, ya sea diaria de baños y cocina, o bien semanal de las habitaciones, incluido cambio de sábanas y toallas, facilita la vida del estudiante, que solo tiene que hacerse cargo de su comida.

Núria también esta pendiente de las necesidades que puedan surgirles a sus huéspedes en el día a día, puesto que ofrece excursiones o charlas en función de los intereses del grupo. Todos estos factores fueron valorados por el Ayuntamiento, que le otorgó el premio ‘El Prat Emprèn’ a la mejor idea empresarial de 2019.

El antiguo piano de pared situado en el recibidor de la casa debía de amenizar celebraciones, pero ahora parece presidir la armonía de la convivencia que crea Can19. Este entorno, lejos de ser un simple hospedaje, se convierte en un aprendizaje constante y una fuente más de desarrollo en una etapa vital de crecimiento.