Sant Boi

Creu de Sant Jordi para el hombre de moda en Sant Boi: Lluís Parés

Lluis M Estruch | Lunes 11 de julio de 2022

El agricultor galardonado con la máxima distinción que otorga la Generalitat de Cataluña concede una entrevista a ‘El Llobregat’ en la que descubre su vertiente más personal y humana



A los 76 años, un agricultor ha recibido este lunes la “Creu de Sant Jordi”. Pocos de su oficio la tienen. Se trata del samboyano Lluís Parés.

Parés, nunca ha suscitado unanimidades. Como luchador controvertido, asume que “es un verso libre”, fiel a la Unió de Pagesos (UP), en lo fundamental, pero con matices de librepensador. Así pues -ilusionado con el máximo reconocimiento que otorga la Generalitat de Cataluña-, asume silencios y críticas, porque ya está acostumbrado.

Actualmente, como emérito, participa en los intentos de reconversión del “Parc Agrari del Baix Llobregat”, sobre el que, de repente, ha caído un tornado de amenazas, propuestas y hasta alguna posibilidad de mejora. El Parc Agrari y la vida de Lluís Parés van unidas. A él no le gustaría ver la muerte de su “hijo”, a ningún padre le place. Sin más, aprovechamos la fama efímera que da la condecoración, para aproximarnos con la conversación a un hombre tímido y de alto nivel ético.

-¿Eres creyente?

- No lo soy, aunque respeto la ética cristiana, como norma de conducta, tal vez por influencia de la época que me tocó vivir. Siento incluso, el debilitamiento de las normas de convivencia y civismo. ¿Será la edad?

-¿Un lugar favorito de Sant Boi?

- El “Pla d’en Mas” son 35 hectáreas de una finca de un gran propietario aristócrata al que se enfrentó mi padre. Él nos expulsó y conseguimos retornar a nuestra zona y condicionar el abandono y ruina de una feraz finca. Allí pasé mucho tiempo de mi infancia y juventud.

-¿Has viajado?

- No mucho, pero admiro Centroeuropa, en especial el Tirol Sur, italo-austriaco, muy bello y bien administrado. De España, reconozco la pujanza agraria de Andalucía y en visitas a Madrid, atisbo detalles de valor. Aunque cuando salgo de viaje, siempre tengo presente, la panorámica de la parroquia de Sant Baldiri, para mí única en la

comarca.

-¿Tu educación?

- Era un niño revoltoso y debilucho y mi padre, una figura central en mi vida, decidió internarme en una escuela del Montseny. Una educación sin saberlo entonces, roussoniana. Fui un pequeño “Emilio”, que aprendía entre árboles y ganado.Estuve de los 10 a los 16 años, vine mejorado pero desconectado de mi ambiente juvenil. Empecé en el campo, cuando muchos de mis compañeros, huían hacia fábricas y oficinas. Iba ya a contracorriente. Entonces con cuatro hectáreas, una familia podía mantenerse con la auto-venta en Mercados. Hoy es imposible. Aunque yo me levantaba a las 5.00 h. de la mañana y mi trabajo no conocía ni fiestas, ni vacaciones, siempre hubo un lugar para la lectura.

-¿Prensa, libros?

- La prensa ha sido, para mucha gente, un instrumento de culturización y puesta a punto de muchas cosas, no tan solo políticas. Mi padre, un hombre de pocas palabras, se dedicaba en la comida a leer “La Vanguardia”. Un día tuve el impulso de abrazarle, mientras leía y él me soltó una bofetada. Aun así, soy subscriptor de dicho diario y en ocasiones he publicado “Cartas al director”.

-¿Música?

- Iniciado tardíamente, con amistades. Reconozco que disfruto de mi abono al “Auditorio”, con los románticos y Wagner, en especial.

-¿Amor?

- A los 16 años tuve una visión de una chica, montada en un carro. Era Rosa, que a los 22 años se convirtió en mi esposa, madre de mi hija y abuela de mis dos nietos. Puedo decir, y soy muy contenido en mis afectos, que ha sido la mujer de mi vida y un firme sostén en momentos difíciles. Sé que el relevo en el campo, falla porque en general, las mujeres no lo ven atractivo.

-¿El sindicato UP?

- Recibí de mi padre, un hombre de izquierdas con vuelo propio, la influencia para no resignarse ante la fatalidad de las clases pobres catalanas. Él acabó de agricultor, tras ser albañil, constreñido por la post-guerra. Se enfrentó al poder con pleitos y abogados. Le recuerdo con libros de leyes. Y consiguió liberarse del amo. Yo en el sindicato, he sublimado muchas cosas. Para mí ha sido un instrumento de relación social, sino me hubiera embrutecido. Ahora, veo demasiado juego simultáneo y de riesgo alrededor de las zonas 24 del Plan General Metropolitano (PGM): el Parc Agrari.

Las zonas ZEPAS son excesivas, hay cultivos vetados, los bajos precios y las nulas inversiones para afrontar la nueva etapa de grandes superficies. Es realmente un embate que puede ser mortal. Los expertos en el tema, no niegan la gravedad del momento.

-¿Política?

-He tratado con la clase tecno-política desde hace años. Yo mismo fui concejal seis años. Pero veo poca capacidad gestora para resolver asuntos que llevan años en la nevera. Aun así, tengo agradables sorpresas, ¡y mira si no! han premiado a un ciudadano protestante que soy yo.