El Llobregat

Réquiem por la estación de Sant Feliu: el resignado final de la lucha por salvarla

Anabel Castillo Ruiz | Viernes 01 de marzo de 2024
El epílogo de una década de movilizaciones llegó inevitable el pasado 11 de enero con el derribo del inmueble del año 1854. La plataforma ciudadana que ha defendido siempre el simbólico edificio reclama conservar el patrimonio histórico de la ciudad

Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar. Los populares versos de Antonio Machado sobrevolaron la última reunión de la plataforma ciudadana que se ha partido el cobre estos últimos años para preservar la estación histórica de Renfe de Sant Feliu de Llobregat. Los activistas se dieron cita el pasado mes de febrero en l’Ateneu Santfeliuenc convocados a una asamblea de despedida con el título: “Adéu, Estació: Crònica d’una Destrucció”. Un enunciado lo suficientemente explícito que daba pistas claras del final de trayecto. Los activistas asumen que se ha acabado la lucha, porque las obras para el soterramiento de la estación ya son físicamente imparables.

Hagamos un poco de historia antes de continuar con la crónica de una despedida. El edificio de la estación de Sant Feliu construido por el arquitecto inglés Michael de Bergue en 1854 ha sido símbolo del desarrollo de Sant Feliu durante los últimos 170 años, hasta el pasado día 11 de enero, momento en que se llevó a cabo la demolición de la estación de tren.

El trágico destino

Para los activistas, se trata de un “trágico destino”. Desde el principio, el proyecto de reforma suscitó una profunda controversia y descontento entre parte de los ciudadanos de Sant Feliu. Y un grupo de activistas local se puso manos a la obra para preservar el inmueble.

Durante más de una década, la plataforma ciudadana Salvem l’Estació ha sido la encargada de liderar la lucha para preservar el emblemático edificio. Durante estos años, la plataforma ha presentado a los líderes municipales diversas propuestas técnicas alternativas que en principio debían haber evitado el plan inicial de soterramiento ejecutado por la empresa pública Adif.

Las alternativas no han valido de nada

Pero los papeles y planes técnicos alternativo no han servido de nada. Y la postrera reunión que se celebró en l’Ateneu fue una especie de autohomenaje por el esfuerzo y las horas de trabajo invertidos. Sirvió de alguna manera para lamer heridas, aunque también para poner en valor el trabajo de los activistas y reafirmarse enla necesidad de hacer compatible el progreso y el cambio con la preservación de la memoria histórica de Sant Feliu. “Somos un grupo intergeneracional e interdisciplinar, la estación nos ha unido”, insistió durante la reunión de despedida la ingeniería Andrea Meseguer, una de las lideres de Salvem l’Estació.

En este sentido, no se puede obviar la vertiente emocional y de complicidad intelectual que han acompañado a los integrantes de esta plataforma activista. Un elemento, la estación histórica, que también une el presente y el pasado de Sant Feliu. “Es el último elemento que nos queda para explicar el gran papel transformador que la llegada del ferrocarril supuso para nuestra ciudad. El trazado urbanístico, el desarrollo de la industria y el comercio, el crecimiento de la población... prácticamente todo se explica en torno a la vía y al tren”, afirmó el historiador del ferrocarril Lluís Miquel Tuells durante la reunión conmemorativa del pasado mes de febrero.

Pérdida de masos antiguos

La arquitecta Núria Feijóo, que fue invitada al acto de despedida, lamentó que si Sant Feliu hace cuenta de “todo lo que ha perdido, no acabamos”. Esta experta en legado arquitectónico se referiría a la pérdida de múltiples masos antiguos; casas señoriales como Can Romagosa, Cal Forneret, el conjunto de las casitas de en Climent Maynés frente al Parque Torreblanca; o los chalets de Can Fargas, tres de los cuales fueron salvados in extremis por la respuesta del movimiento vecinal.

“El ayuntamiento quería un derribo silencioso”, advirtió durante la reunión la portavoz Andrea Meseguer, pero los activistas no desfallecieron durante más de diez años de movilización. Han mostrado una gran disciplina y poder de convocatoria en su intento de mantener intacta la estación de tren. Incluso presentaron 800 firmas en el pleno municipal del mes de junio del año pasado, cuando también presentaron propuestas técnicas alternativas para evitar el plan de soterramiento promovido por el ayuntamiento de la capital del Baix.

Nadie pensó en la preservación

El proyecto de construcción para la creación de la nueva estación se firmó trece años antes, en el 2010. Para los activistas es “incomprensible” que, la primera vez que se presentó el proyecto de reforma, nadie presentara una propuesta alternativa en la que se tuviera en cuenta la preservación de la estación de 1854. Eso sucedió durante el 2008. Y todo ello pese a que se trata de una de las estaciones ferroviarias más antiguas de Cataluña. Además, la estación está incluida en l’Inventari del Patrimoni Arquitectònic de Catalunya, de la Generalitat, y en el registro de Patrimoni Cultural de la Diputación de Barcelona.

Así que con la asamblea “Adéu, Estació: Crònica d’una Destrucció”, los activistas quisieron reafirmarse en sus convicciones y divulgar los conocimientos técnicos que avalaban la continuidad de los elementos patrimoniales históricos de la estación. Pero todo pasa y nada queda, se podría concluir pidiendo permiso a Antonio Machado para variar ligeramente uno de los versos que también forman parte del patrimonio literario. Aún así, los infatigables activistas de Sant Feliu ya se han embarcado en una nueva lucha, qué menos, después de tantos años de brega.

Un cambio de paradigma urbanístico

Con la intención de mirar hacia futuro, la arquitecta Núria Feijóo también reivindica la urgencia de un cambio de paradigma en el desarrollo urbano, dejando claro que el modelo de “crecer por crecer” está agotado, especialmente en el actual contexto de emergencia climática. Para Feijoo, el derribo de edificios históricos como la estación de 1854 supone un desperdicio de recursos y emisiones de carbono innecesarias. Encontrar alternativas que minimicen la contaminación, pero también ayuden a preservar el legado patrimonial e histórico para las futuras generaciones es esencial. El ejemplo de la estación de Sant Feliu, precisamente, sirve para ilustrar la necesidad de adaptar los modelos urbanísticos al medio ambiente y también a nuestra historia.

Y ahora... a por el ‘puente inglés’
En medio de la controversia sobre la transformación urbanística de Sant Feliu de Llobregat, se enciende una nueva llama de contestación ciudadana, un nuevo objetivo de lucha: la preservación del puente del ferrocarril en la Riera de la Salut, conocido popularmente como el ‘puente inglés’. Este es el último vestigio ferroviario en pie en Sant Feliu después del inicio de las obras de soterramiento de la estación.
El historiador Lluís Miquel Tuells lo explicaba de esta manera: “El pont es el último elemento que nos queda para explicar el gran papel transformador que la llegada del ferrocarril supuso para nuestra ciudad”. La plataforma instrumental para luchra por la preservación del puente ya tiene nombre. Será el de Associació cultural 1854. Y sigue el historiador: “El puente explica el trazado urbanístico, el desarrollo de la industria y el comercio, el crecimiento de la población…prácticamente todo se explica alrededor de la vía y del tren”.
La conexión de Lluís Miquel Tuells con la estación y el puente va más allá de sus conocimientos técnicos. Se da la circunstancia que la familia de este experto regentó el bar de la estación santfeliuenca durante cerca de 90 años. Otra vez las líneas de la historia que se unen. La colectiva, con la personal. La de los seres humanos, con el entorno urbano en el que se desarrollan sus vidas. Esta lucha, del puente inglés, acaba de empezar pero para los activistas de Sant Feliu progreso y conservación son compatibles. Esta es la premisa de su actividad. “La conservación del patrimonio ferroviario es hoy técnicamente compatible con las obras. Lo era en el caso de la estación y también lo es con las obras del puente”, aseguran. III.

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