Cornellà

El futuro del deporte: E-Sports BCN Fest

Cornellá, 28 de junio; el RCDE Stadium albergó el IV Congreso de CUFADE (Confederación de Uniones de Federaciones Autonómicas Deportivas Españolas). Las ponencias sobre el deporte fueron una de las estrellas de la jornada.
Jorge I. Aguadero Casado | Martes 09 de septiembre de 2025
El auge de los deportes electrónicos va mucho más allá de una moda pasajera. Lo que a principios de los 90 parecía un sueño a los adolescentes que vivimos la edad dorada del videojuego español, ahora es un campo profesional que arrasa en Asia y que, con altibajos, busca su lugar en Europa. ¿Se consolidarán nuestras competiciones de videojuegos? El Llobregat estuvo presente en el congreso E-Sports BCN Fest que, auspiciado por un vivo debate sobre el futuro del deporte, dio cabida a las finales de la Lliga Catalana de E-Sports y a la Copa CUFADE.

Las modas son pasajeras, pero las costumbres tienden a arraigarse. Será un buen punto de partida acordarnos del filósofo neerlandés Johan Huizinga, quien acuñó la denominación de “homo ludens” para asentar la noción de “cultura”, en tanto que los humanos somos, en primer lugar, “seres que juegan”. Esta peculiaridad nos hace más competentes en todas las demás facetas, nos prepara en entornos dinámicos controlados, posibilita que nuestro cerebro acumule experiencias sin tener que pasar por situaciones traumáticas que no tienen vuelta atrás. “Jugar” es, en sí mismo, una escuela de vida. Si me permiten la digresión, las especies que prolongan la etapa de juegos son las que consideramos más inteligentes.

En las últimas décadas ha cobrado especial significado el hecho de jugar en casa: lo que antes era un castigo es, ahora, la divisa del niño del s. XXI. Las nuevas tecnologías han traído un nuevo tipo de relación, el joven ha descubierto que tiene más cosas en común con sus amigos de otros países que con sus vecinos. Se trata de un estado de cosas que no valoraré en el presente escrito, pero el juego online ha vaciado los parques y no hay indicios de que este fenómeno vaya a cambiar.

La industria del videojuego está inmersa en un ciclo acelerado de presentar novedades al mercado y, a medio plazo, dejar de apoyar su producto con actualizaciones de software si las cifras de jugadores en línea decaen. Los juegos son, en este sentido, ropa de temporada. Ahí, lo que les refería como “moda”. En cambio, siguen proliferando los canales de YouTube dedicados a los videojuegos, y la tendencia es creciente. Ahí, lo que les refería como “costumbre arraigada”, pues la edad de jugar se ha ampliado considerablemente en nuestra generación. Los niños que ayer jugaban en su primera videoconsola son adultos en su madurez que siguen cultivando la afición, hemos naturalizado que en nuestros cincuenta o sesenta el PC sustituya al dominó como fuente de ocio. Paralelamente, en especial entre los adolescentes, hasta hay ligas profesionales con incentivos económicos equiparables al deporte presencial de élite. De hecho, su reglamentación y el desgaste físico que comportan han hecho que, en términos populares, se conozcan como deportes electrónicos, ciberdeportes o, para quienes gustan de los anglicismos, E-Sports.

Ahora que el verano nos ha dejado, llevándose consigo esa calma casi ilusoria que otorgan las vacaciones, es momento de volver la mirada a un evento que, si en el tiempo se le presta la atención y apoyo adecuados, bien podría convertirse en un referente del deporte internacional en clave digital. La mañana del 28 de junio amaneció en Cornellà bajo un sol implacable, que parecía querer derretir la ciudad como un dios enfurecido agitando calderos de fuego sobre los mortales. Ese día, el RCDE Stadium no sólo albergaba el IV Congreso de CUFADE (Confederación de Uniones de Federaciones Autonómicas Deportivas Españolas), sino también un hervidero de competición y talento: ajedrez (Lichess.org), béisbol (The Show), remo (EXR), automovilismo (Gran Turismo) y otros deportes virtuales se disputaban en el marco del E-Sports BCN Fest, que reunió las finales presenciales de la Lliga Catalana d'eSports y la Copa CUFADE, con representantes llegados de diversas comunidades autónomas. Convocados por la ocasión, el equipo de El Llobregat —Antonio Regadera, Roberto Villa y un servidor— acudió al estadio tanto para cubrir el evento como para acompañar al maestro FIDE Álex Villa en un interesante campeonato de ajedrez por selecciones autonómicas, desarrollado en formato online, en un ambiente que combinó el rigor de la alta competición con la vibrante energía del deporte del futuro.

Los representantes de Catalunya hicieron un gran papel, adjudicándose el campeonato. Les acompañó, representando a la Federació Catalana d´Escacs, el prestigioso gran maestro Àlvar Alonso.

Hicimos entrada en Cornellà directamente por el parking de los jugadores del primer equipo del Espanyol, por lo que, nada más salir de los ascensores, nos vimos en el epicentro del evento: imagínense una semicurva inacabable de competiciones deportivas online, como si estuviesen en una feria de muestras que abarcase desde máquinas de remo hasta motocicletas, así como automovilismo y el ya mencionado campeonato de ajedrez.

¿Les he mencionado que cada minievento tenía sus equipos, uniformados para la ocasión? Era, para que ustedes y yo nos entendamos, lo que tejía un manto policromado que daba su sentido a la jornada. Se respiraba tensión, en términos deportivos, porque todos querían ganar. Desde mi punto de vista, tan subjetivo que deberían leerme solo los socráticos y con mucho cuidado, el ajedrez y el remo se llevaron la mayor parte de las miradas. En términos deportivos, la competición ajedrecística finalizó con triunfo de la selección catalana, lo que dice mucho del potencial de nuestros jóvenes maestros.

Siguiendo la línea temporal marcada por la organización, la jornada dio comienzo con los discursos de Gerard Esteva, presidente de CUFADE y de la UFEC, y de Abel García, secretario general del Departamento de Deportes de la Generalitat de Catalunya.

Uno de los puntos fuertes del evento fue el ciclo de conferencias, que tuvo lugar en la gradería sur del estadio. El Llobregat estuvo presente en las dos primeras, de corte motivacional.

Conferencia motivacional de Paco Cubelos, medallista mundial de piragüismo.

La primera ponencia estuvo a cargo de Paco Cubelos, medallista mundial y europeo de piragüismo. El palista, entre cuyos méritos figura ser el más joven de España en obtener un diploma olímpico, puso énfasis en la capacidad de trabajo y de sacrificio para hacer más y mejor que los demás. Nos ofreció el ejemplo de sus propias medidas corporales, a priori inadecuadas para su deporte. Señaló, además, que tuvo que pasar por quirófano y operarse de los antebrazos, con el riesgo de tener que retirarse antes de los 23. “El resultado en la competición es algo puntual, que no te define como deportista ni como persona, pues lo que te representa es tu trabajo diario”, dijo, poniendo el ejemplo de que, aunque en una final olímpica los focos sólo se fijan en los primeros, los palistas que quedan los últimos también se han esforzado mucho a lo largo de los años.

A continuación tuvo lugar una mesa redonda moderada por la periodista Helena Condis. Los ponentes (Dennis Suárez, Juan Ferrer y Joan Verdú) compartieron sus experiencias en el mundo del deporte de élite bajo el epígrafe “El Reto Invisible – Salud mental en la Alta Competición”, siendo el acto patrocinado por Sant Aniol.

El primero en hablar fue Dennis González, campeón del mundo y de Europa de natación artística, quien recientemente ha hecho historia conquistando su quinta medalla mundial. Lo de este chico es difícil de cuantificar, más allá de sumarme al aplauso generalizado ante sus logros. No se dio importancia a sí mismo al hablar, pero las interminables horas de entrenamiento en la piscina son su carta de presentación. Los ojos de Dennis revelaron su intensa emoción al contarnos sus experiencias de abuso escolar y cómo, al encontrar refugio en el deporte, se propuso ser un referente para otros jóvenes que sufriesen su situación. En un mundo en el que vamos sobrados de matones y escasean los Dennis, sus palabras encontraron acomodo en los oídos de los presentes. Valga su exposición para preguntarnos cómo hemos llegado a permitir que, lo que hace libres a las personas (estudiar), se convierta en un sinvivir más veces de las que una sociedad que se tenga por justa pueda tolerar. Desde estas líneas, todo el apoyo a las familias que lo están pasando mal.

A continuación, tomó la palabra Juan Ferrer, campeón de España de strongman, una disciplina de fuerza extrema basada en diversas pruebas en las que los deportistas han de levantar o transportar objetos pesados (muy, muy pesados, créanme). Su tono, cercano y amigable, impresionó a los presentes tanto como su volumen corporal. Juan argumentó que el principal enemigo de un deportista de élite es su mente y que, cuando lo comprendió, necesitó hacer algo al respecto. “Mis competidores, además de ser fuertes físicamente, lo son mentalmente (…) La capacidad de lucha constante en el día a día se desgasta”, una observación que, viniendo de un hombre capaz de arrastrar un camión de 25 toneladas con un arnés, no debe ser pasada por alto. “En los momentos previos, llega el miedo al fracaso. Y luego, en los últimos veinte metros, sientes el impulso de parar, pero sigues adelante”. Juan nos compartió que la diferencia entre entrenar y competir es que, en las sesiones de entrenamiento, el fisioterapeuta le aconseja parar cuando llega al límite, algo que no puede permitirse cuando compite. Ahí, en ese esfuerzo de sobrepasarse a uno mismo, radica la esencia de lo que no puede entrenarse, la madera de campeón. Fue el suyo un discurso que dio voz a las dificultades intrínsecas de los deportes minoritarios, como son la falta de una estructura federativa sólida y la invisibilización por parte de los medios de comunicación.

El siguiente en hablar fue Joan Verdú, exfutbolista del R. C. E. Espanyol, entre otros clubes. Abordó el tema de la salud mental en el deporte desde una faceta muy distinta: la del deportista mediático bañado en oro. Su vida, vista superficialmente, puede parecer muy fácil; las presiones a las que se encontró sometido no son nada sencillas de sobrellevar. El aficionado al fútbol suele fijarse en lo que muestran las cámaras (lo que brilla), pues esa es la raíz del negocio, pero no está de más hacer el ejercicio de ponerse en la piel del jugador. “Muchas personas fantasean con la idea de saltar al césped y ser ovacionado por miles de seguidores, pero… ¿cómo miras a la cara a tu hijo cuando esos mismos miles de aficionados te abuchean y le dicen “tu padre es un fracasado”? Ese momento, cuando no te salen las cosas y el cariño hacia ti se convierte en un odio visceral, te hace sentir atrapado. Vayas al sitio que vayas, sientes sobre ti los ojos acusadores de la gente, comienzas a tener pensamientos muy turbios de los que es difícil salir… ¿Qué te importa el dinero cuando ves sufrir a tu familia y no encuentras la salida?”. Joan me pareció un hombre sincero, que sabe lo que se siente en ambos lados de la barrera, humilde de corazón. Lo que yo vi fue a una buena persona, dispuesta a compartir con extraños el precio emocional que a menudo llevan consigo el éxito profesional y la popularidad. “A veces es mejor no ser el mejor”, decían en “En busca de Bobby Fischer”.

La jornada siguió con otro ciclo de conferencias pero, habida cuenta de los rigores de la climatología, dimos por cerrado el capítulo y nos recogimos.

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