Pere Rovira

Una respuesta cercana

Mossèn Pere Rovira | Sábado 10 de enero de 2026
Hemos pasado las fiestas de Navidad, se han acumulado muchas comidas familiares, nos hemos intercambiado regalos… Y volvemos a la tozuda realidad cotidiana.

Estos días son una clara invitación a reforzar y renovar todo aquello que durante el resto del año difícilmente nos deseamos y comunicamos. Las felicitaciones de paz, amor y felicidad son habituales entre las personas más cercanas. Estos sentimientos positivos deberían formar parte de nuestra vida, el resto del año y no de un calendario más o menos establecido.

Acabadas las fiestas vuelven las incertidumbres de este mundo, los conflictos bélicos, las injusticias sociales de amplias capas de la población, el clima crispado de la política y la corrupción… Da la sensación de que todo sigue igual.

Mientras el ser humano no localice el auténtico problema, la herida profunda de su corazón, etc. seguiremos perdidos en el diagnóstico. La solución no se encuentra en la culpabilización hacía a los otros, en buscar enemigos sin pausa, en huir de los miedos que nos atenazan… El gran problema se encuentra en el corazón humano, sin tintes ideológicos.

Los miedos, en sus diferentes versiones, atenaza al hombre, refugiándose en sus seguridades y se encerrándose en su egocentrismo. Mientras no descubramos que el corazón humano necesita curación, misericordia, compasión… no avanzaremos en ninguna dirección. Somos capaces de un amor sublime, entregado y generoso y, a la vez, podemos convertirnos en auténticos monstruos, capaces de destruir y justificar comportamientos nocivos para la sociedad.

Buscamos permanentemente llenar nuestros vacíos con gratificaciones de toda índole, sea consumir sin medida, sea la búsqueda de un placer sin compromisos o responsabilidades, sea el alcohol, las drogas o una diversión sin medida, sea una satisfacción egoísta y autónoma, etc. Este vacío existencial sólo podrá ser saciado cuando encontremos las respuestas que todo ser humano, algún día se plantea seriamente.

La Navidad es la respuesta que todo ser humano, ¡ojalá! pudiera encontrar. Un Dios que se hace historia, presencia y se encarna nos permite mirar el futuro sin miedo y con esperanza. No es un Dios lejano de nuestras pobrezas e miserias, nace pobre y se hace uno con nosotros… ¿qué más podemos esperar de esta vida finita y llena de contradicciones?

Hagamos de nuestra vida una oportunidad y no un continuo problema, busquemos respuestas en nuestro interior y no distracciones alucinógenas. FELIZ AÑO para crecer en humildad y agradecimiento. III

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