A sus 48 años, Mette Frederiksen gana 260.000 euros al año y es una Primera Ministra danesa de las mejor pagadas de Europa. Dinamarca me simpatiza, casi todos mis muebles son de Hansen y de Maldá, donde Ermengol Passola me vendió algunos. Artur Mas durante años aspiro a convertir Cataluña en la Dinamarca del sur. Está claro que no lo logró.
Aun así, hay entre nosotros, seguro, mujeres con poder que tienen rasgos comunes con esta robusta nórdica que ha visitado Andalucía en ocasiones. Mette nació en un hogar obrero “acomodado” -padre tipógrafo en un diario y su madre trabajadora social-. Disléxica, sufrió burlas de escolares y en una ocasión, recibió un puñetazo de un ‘skin head’ por defender a una compañera de un abusón. Estudió Administración e hizo un master de Africanismo. Pero quería desquitarse en la política y su padre, sindicalista en la reconversión de las imprentas, le dio ejemplo con sus reuniones en el sótano de casa. Ella siempre ha reconocido la influencia paterna en su estilo político.
Tras algunos escarceos con partidos sudafricanos del exilio, ingresó en el ala juvenil socialista y pronto fue elegida con 24 años diputada socialista, era buena oradora y tras algunos avatares, llegó a ser ministra. Hemos ido muy rápido, ¿Cómo consiguió esta rápida progresión, en un país conservador y contento de su monarquía?. Ella era miembro de esta “aristocracia obrera” que describió Orwell, explicando que destacaban, en un tipo de selección natural, aquellos activistas obreros que convertidos en dirigentes, se familiarizaban pronto con las técnicas y habilidades necesarias para detentar el poder. Veamos el caso de Yolanda Díaz y su padre Suso, líder sindical, (Urtasun, Bustinduy, Herrera, Iglesias, Patxi López…).
Mette ya ministra topó con la que fue por primera vez, la Primera Ministra danesa Helle Thorning, la “Gucci Helle”, una rutilante política socialista de tipo liberal, famosa por inspirar la serie “Borgen” y por coquetear con Obama en los funerales por Mandela, con sus vestidos y caros bolsos. Hoy es directiva de META. Mette, le hizo “la cama” cuando Helle fue derrotada. Y siempre quejándose de la deslealtad de Mette. Ya vencedora en dos elecciones, su fórmula obrerista y dura con la inmigración le ha ganado el consenso popular. Veamos algunos detalles: ha firmado un acuerdo con Ruanda, para deportar inmigrantes y ha abogado en la UE por recortar el estatuto del refugiado político.
Más aún, ha prohibido el velo integral, los oratorios escolares, la niqab y el burka en escuelas y espacios públicos y ha declarado que como mujer no puede consentir la opresión contra la mujer con vestimentas inadecuadas. En resumen, mano dura con la inmigración desde la socialdemocracia. Es un mujer de carácter fuerte y ambiciosa, que no ha vacilado en desafiar a los que amenazaban de muerte a unos caricaturistas del diario danés de gran tirada (el ‘Jyllands Posten’) que habían dibujado a un Mahoma agresivo. Ella garantizó su seguridad y la libertad de opinión, cómo debería ser en toda Europa.
En lo personal, tuvo un divorcio doloroso con su primer marido ingeniero y su segunda boda (con un divorciado director de fotografía) tuvo que aplazarse hasta tres veces. Ya casados, ambos suman cinco hijos, viven todos en la nueva residencia de la política, quien justificó su traslado por razones de seguridad. Y es que Mette, esta recia mujer, sufrió un empujón de un hombre en la calle que le provocó una lesión en las cervicales. Ella restaura muebles y le encanta preparar mermeladas, disfrutando del “Hygge” este sentimiento hogareño danés, que busca acurrucarse y estar calentito en casa.
Dinamarca, con sus seis millones de habitantes, tiene una fuerte personalidad como país. Ha liderado la Unión de Kalmar y del Consejo Nórdico. Sus drakares aterrorizaron Europa en tiempos medievales. Y es un país que en pleno siglo XXI mantiene colonias que la convierten en la 12 potencia territorial más grande del mundo. Estamos hablando ya de Groenlandia, la isla más grande mundo, que con solo 57.000 habitantes -en su mayoría esquimales- se ha convertido otra vez en ‘objeto de deseo USA’. Ya lo fue con Truman, que ofreció 100 millones USD en oro para comprarla. En la II Guerra Mundial se instalaron bases americanas en Groenlandia e Islandia, también colonia danesa hasta 1944. A los daneses les quedaron las Islas Feroe y Groenlandia. Ya en 1916, vendieron las islas Vírgenes a EEUU por 25 millones de USD en oro y en 1944 la isla del Agua restante. En el tratado, EEUU prometió no oponerse a la expansión danesa en Groenlandia. Dinamarca ya había abandonado sus colonias en Ghana e India tiempo atrás. En esta línea expansiva, los americanos habían comprado Alaska a Rusia en 1867.
La administración colonial danesa con sus dominios ha sido dura. Centenares de mujeres y niñas esquimales fueron esterilizadas y decenas de niños fueron trasladados a centros daneses para modelarlos como futuros ciudadanos ejemplares. Mette Frederiksen, ha debido disculparse de estos experimentos sociales despiadados sobre los esquimales, llegados a Groenlandia en el S. XIII desde Siberia. Hoy con un alto número de suicidios y alto alcoholismo.
Recuerdo en un viaje a la gran isla desde Islandia, la presencia de dos misioneras evangélicas danesas, que al llegar a la base estadounidense de Kulusuk empezaron a repartir abalorios entre los esquimales, muchos de ellos ebrios y subsidiados. Un buen contraste con el paisaje y el espectacular mar blanco con glaciares en deshielo.
Mette ya en 2019 tuvo que oír el deseo de Trump de comprarle Groenlandia, de gran valor estratégico y poseedora de tierras raras. Lo desdeñó categóricamente. En su nuevo mandato Trump ha insistido y amenazado con invadir la isla. Su hijo y parientes, han repartido dólares y regalos, más las promesas de 50.000 a 100.000 USD por habitante si apoyan la compra de la isla.
Mette ha tensado la cuerda al máximo y ha llegado a decir que la invasión de Groenlandia por EEUU sería el fin de la OTAN. Pronto han llegado decenas de soldados europeos (franceses, alemanes, ingleses, suecos, noruegos, fineses, daneses y islandeses). Solo hay 150 soldados USA pero sí importantes bases militares e incluso fragmentos radioactivos del accidente de un B-52 con cuatro bombas en 1968.
Trump ha acordado el desarrollo minero y un despliegue militar en la isla con el pragmático Rutte de la OTAN, sin llegar al choque frontal con los daneses y sus socios.
La ruta del Ártico, con el progresivo deshielo del cambio climático, es clave y el expansionismo de la doctrina “Donroe” es insaciable. Se habla del Canadá como 51 estado de USA, modelando así un bloque norteamericano, donde México podría tener en un futuro ‘neocolonial’ un papel muy secundario.
Mette procede de un país pequeño que fue grande y que ha luchado y sido vencido por su vecinos alemanes en dos ocasiones. En su repliegue ha sabido mantenerse con hasta cláusulas especiales en la UE. Su corona danesa flota en relación al euro, pero se mantiene en el uso corriente.
Un país con buenos muebles de diseño, con 11,8 millones de cerdos (récord de productividad porcina) con cuatro grandes farmacéuticas a nivel mundial. Y la gran naviera de contenedores Maersk, entre otras grandes empresas.
Mette Fredriksen poco amiga de las políticas de género y de supeditar la cultura nacional a la intromisión foránea, -que no es “woke”- procede de un ambiente obrero y conservador: mano dura con la inmigración y asegurarse el apoyo de la clase obrera con las políticas de mejora del sistema social. Haciendo a Dios a un lado para evitar las intromisiones del islam político en la esfera pública. Frederiksen, una nórdica con las ideas claras y fiel a sus orígenes, lograría el renacimiento de los partidos socialistas europeos, sobre todo los del Sur de Europa, casi extinguidos con sus liberales y extraños devaneos con las modas sociológicas de las universidades californianas del país de Trump. Mette Frederiksen ha puesto firme por el momento al imprevisible Trump, ha logrado que la mayoría de groenlandeses se hayan olvidado de una independencia precaria y satelizada por USA y han reconsiderado sus vínculos con Dinamarca, de la que aceptan sus generosos subsidios y la adhesión a la Corona danesa, incluso.
¿Podrá defender la UE y la OTAN la postura danesa? Mette Frederiksen en cualquier caso afrontará un tercer mandato con posibilidades de éxito asegurado. Un buen ejemplo para muchas políticas (que las hay y en abundancia), aunque con notables contradicciones que las llevan a la ineficacia en sus gestiones.
Gracias, Mette por tu ejemplo. La cuarta serie de “Borgen” se inspira en ella. III