La Guardiola, a sus 47 años gana unos 90.000 euros brutos al año por ser la Presidenta de Extremadura, es la primera mujer que ocupa el cargo. Está casada, con un ejecutivo bancario, tiene dos hijos, un hermano y dos hermanastros de la segunda unión de su madre, una maestra que fue abandonada por su marido, dejándola al cuidado de dos hijos.
Esta es la primera herida biográfica de María Guardiola: un padre ausente y las estrecheces económicas en un matriarcado de madre y dos hijos. Por esto prefiere al “hombre blandengue” de la Montero, entre otras discutibles preferencias.
María es titulada en ADE y diplomada en Empresariales, pero también es funcionaria de la Junta extremeña (en excedencia) que ahora preside. Fue edil del PP en Cáceres y allí conoció y se apoyó en el lamentable Alberto Casero Ávila, de 47 años, coetáneo de María y al igual que ella promovidos por Nuevas Generaciones, la rama juvenil del PP. Resulta que Alberto Casero Ávila un rollizo y sonrosado diputado y después senador del PP; votó hasta en dos ocasiones de manera decisiva, contra su partido. Una en la reforma laboral y la otra en la Operación Cataluña contra Rajoy. Las dos veces telemáticamente y equivocadamente, siendo la chirigota de todas las tertulias patrias .Además fue acusado de malversación y prevaricación como alcalde de Almendralejo, resultando condenado a un año de cárcel y a devolver 70.000 euros, más una inhabilitación para cargo público.
En fin, la Guardiola ha tenido un mal comienzo al ser apoyada por un abogado lerdo.
Otro antecedente del PP en la región fue Monago, un bombero apreciado y con titulaciones diversas que la precedió en la Presidencia, y que ganó en una original campaña ideada por Iván Redondo y el apoyo de IU. Monago ya como senador se desprestigió por sus 30 viajes a costa del Senado para visitar a su amante canaria. Así de mezquino fue su “love story”.
María Guardiola, ganó a Fernández Vara del PSOE, un tanto justa para gobernar a su gusto; ahí empezaron sus frases altisonantes, sus cambios de opinión y una falta de habilidad política notable, con ruido y voces, chismorreos privados, filtraciones y al final “el parto de los montes”, un gobierno de coalición del PP-Vox, con unas carteras innecesarias y hasta una vicepresidencia nutricia. Pero los malentendidos y desplantes seguían de todas formas, y así no lograba ni aprobar los presupuestos teniendo la mayoría necesaria. ¿Era posible tamaña pifia? Pero en Julio 2023, VOX, en un giro táctico, decidió retirarse de todos los Gobiernos en coalición con el PP por el tema del reparto de los Menas entre otros. María siempre reticente a gobernar con VOX, muy impulsiva e inexperta se decidió a convocar unas elecciones anticipadas. Mientras tanto su apariencia, su indumentaria, su nerviosa mímica, su voz afónica, nos la aproximaban a la transformada de continuo, con peinados, teñidos y estrenos textiles: a la ínclita Yolanda Díaz. Como una mala imitación en todo caso.
La Central del PP, la dejaba hacer, alguna indicación del blando Núñez Feijoo, para que se calmara pero María estaba contenta; porque hasta recibía elogios de medios y tertulias de izquierdas, ante la sorpresa creciente de su partido, ¿María era “Woke”? no del todo porque mantenía el aborto, las rebajas fiscales y se oponía al cierre de la nuclear de Almaraz , un pueblo que gracias a su central, tiene la tercera renta per cápita más alta de Extremadura y cuyo discutible cierre previsto, tras el apagón mueve polémicas.
María encomendó su campaña a la agencia “Rebelious Word”, que la tuvo guardada y ausente de debates TV, hecho que debió costarle votos, porque al finalizar el recuento electoral, María y los suyos solo ganaron un diputado y los de VOX de seis pasaron a 11 con un 17% de los votos. El PSOE 18 diputados con 10 menos. Y el abstencionismo creciendo al 37%, récord histórico en la región. Por primera vez, municipales y autonómicas no coincidieron, y el coste de la elección subió a 7 millones de euros a pagar por por la Junta extremeña. Un caro capricho de la Sra. Guardiola.
Ella buscó la mayoría y no la consiguió por segunda vez. Sin embargo hizo el ridículo en sus “celebraciones” post-electorales y trató de congratularse por el fracaso evidente de su propósito de mayoría absoluta. Tamaño despilfarro ocurrió en una región de las más pobres de España con 25.224 euros de renta per cápita según el INE. María ocupa el quinto puesto de los jefes autonómicos mejor pagados. Sin embargo su trabajo legislativo y de gestión tiene niveles muy insuficientes. Exagerada, yoísta y con tal vez un complejo paterno; respecto a los rudotes de VOX con sus maneras directas y exigentes; sin embargo, al caer de nuevo en un bloqueo para constituir gobierno, María ha olvidado, que los extremeños ya han votado a la derecha dos veces, matices aparte. María no puede buscar unas terceras elecciones, para intentar salvar su orgullo personal.
María puede acabar como su mentor Alberto Casero, hoy a un tris de entrar en la cárcel e inhabilitado; ella de volver a las andadas y fracasar, reocuparía su puesto de funcionaria, menos mal. Así pues, usando un extremeñismo que le debe resultar grato por potenciar el “castúo” que no abuse del estricote (tener las cosas en desorden o tratar con dureza al otro) en su caso y ya advertida por Génova, deberá conciliar con VOX, porque el PSOE no la quiere ayudar en sus quimeras y se relame de gusto con sus dificultades. Sus asesores la han halagado en su discutible valía, aún por demostrarlo como ejecutiva. El político joven, como María que juega a la sobreactuación y se comporta como un “triunfito” mediático, desconcierta a sus votantes y puede llegar a liquidarlo hasta el “fuego amigo”. Un gurú, un politólogo, le recomendaría calma y discreción. La diáspora extremeña, espera resultados, no más enredos Ha hablado en exceso, ha sido una incontinente verbal, una bocazas. III