El debate sobre el posible regreso de don Juan Carlos a España está adquiriendo una presencia creciente en los medios. A la reciente desclasificación de documentos sobre el 23F, que contribuyen a despejar dudas acerca de su papel —más bien contrario a la asonada que cómplice de la misma—, se suma ahora un factor externo de gran calado: la inestabilidad creciente en Oriente Próximo tras la escalada bélica entre Estados Unidos e Irán.
No es un elemento menor. El hecho de que el anterior jefe del Estado resida en Abu Dabi, en una región sometida a tensiones geopolíticas evidentes, introduce una variable nueva en una discusión que hasta ahora pivotaba sobre consideraciones históricas, éticas y políticas: la cuestión de su seguridad personal no puede ser ignorada.
Es indudable que la aclaración sobre el 23F ofrece argumentos a quienes defienden su retorno. Se refuerza la idea de que su contribución a la estabilidad democrática fue determinante en un momento crítico. Sin embargo, conviene no simplificar. Su salida de España no obedeció a ese episodio, sino a una acumulación de controversias vinculadas a su conducta privada y a sus opacos intereses económicos. Esos hechos siguen presentes en la memoria colectiva y explican que exista una parte significativa de la sociedad española que no vea oportuno su regreso.
La coyuntura internacional puede acelerar decisiones, pero también aconseja prudencia. ¿Debe precipitarse el retorno por razones de seguridad o esperar a que el contexto político interno sea más propicio? No olvidemos que España se encamina hacia un ciclo electoral y que cualquier movimiento en este asunto podría ser utilizado como herramienta de confrontación partidista.
Quizá, precisamente por ello, frente a este dilema convenga actuar con serenidad institucional, alejando este debate del ruido y situándolo en el terreno de la responsabilidad y el interés general. Porque no se trata solo de una persona, sino de lo que su figura representa para nuestra historia reciente y para la calidad de nuestra convivencia democrática. III