Baix Llobregat

El camino acertado de relacionamiento entre grandes países en la nueva era

Meng Yuhong, Cónsul General de China en Barcelona | Miércoles 10 de junio de 2026
Por invitación del presidente de China, Xi Jinping, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó una visita de Estado a China del 13 al 15 de mayo. Las relaciones entre China y Estados Unidos trascienden el ámbito bilateral, influyen en la paz mundial y atañen al destino de la humanidad, constituyen la relación bilateral más importante y compleja del mundo. Y la diplomacia de jefes de Estado constituye el ancla que orienta las relaciones entre ambos países. Muchos amigos catalanes a mi alrededor han seguido esta visita con gran atención y desean conocer sus resultados, especialmente el impacto y significado que tiene para el mundo la nueva definición de las relaciones entre ambos países.

Durante esta visita, el presidente Xi Jinping y el presidente Trump mantuvieron comunicaciones francas, profundas, constructivas y estratégicas sobre importantes cuestiones concernientes a las relaciones entre China y Estados Unidos, así como a la paz y el desarrollo mundiales. Ambas partes exploraron activamente el camino acertado de relacionamiento entre dos grandes países y alcanzaron una serie de consensos al respecto. Tal y como han señalado numerosos observadores, se trata de una reunión histórica.

Se trata de una importante reunión en un momento clave del desarrollo respectivo de ambos países. Este año marca el inicio del XV Plan Quinquenal de China, mientras el país impulsa integralmente la modernización china mediante un desarrollo de alta calidad. Este año coincide también con el 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos. En este año crucial, ambos jefes de Estado se reunieron en Beijing y mantuvieron profundos intercambios sobre gobernanza estatal, relaciones chino-estadounidenses y asuntos regionales e internacionales de actualidad, transmitiendo al exterior un importante mensaje: la gran revitalización de la nación china y el objetivo de hacer grande nuevamente a Estados Unidos pueden avanzar en paralelo, reforzarse mutuamente y beneficiar al mundo.

Se trata de una importante reunión celebrada cuando las relaciones entre China y Estados Unidos se encuentran en un nuevo punto de partida histórico. Tras su encuentro cara a cara en Busan en octubre de 2025, ambos mandatarios volvieron a reunirse presencialmente, siendo además la primera visita de un presidente estadounidense a China tras nueve años, prolongando y consolidando la buena dinámica de interacción entre ambos líderes. Actualmente, las transformaciones nunca vistas en una centuria avanzan a mayor velocidad y el mundo ha llegado a una nueva encrucijada. El presidente Xi Jinping planteó varias preguntas fundamentales: ¿podrán China y Estados Unidos superar la llamada “trampa de Tucídides” y crear un nuevo paradigma de relaciones entre grandes países? ¿Podrán trabajar conjuntamente para afrontar desafíos globales e inyectar mayor estabilidad al mundo? ¿Podrán, teniendo presentes el bienestar de ambos pueblos y el futuro de la humanidad, construir conjuntamente un mejor futuro para las relaciones bilaterales? Frente a estas preguntas planteadas por la historia, por el mundo y por los pueblos, debemos escribir conjuntamente las respuestas de nuestra época. Que ambos jefes de Estado marquen el rumbo correcto y lleven firmemente el timón del gran navío de las relaciones China-Estados Unidos tendrá profundas repercusiones sobre la evolución de la situación internacional y el desarrollo de la sociedad humana.

Se trata de una importante reunión caracterizada por una comunicación profunda y fructíferos resultados entre los dos jefes de Estado. Además de las conversaciones oficiales y el banquete de bienvenida, se organizaron encuentros reducidos y actividades de visita, permitiendo a ambos mandatarios interactuar durante cerca de nueve horas. El respeto mutuo, la valoración de la paz y la exploración de la cooperación constituyeron siempre el tono predominante de la reunión. Ambos jefes de Estado acordaron adoptar la “relación chino-estadounidense constructiva de estabilidad estratégica” como la nueva definición de las relaciones bilaterales, la cual ha sido el consenso político más importante alcanzado durante la visita.

La “estabilidad estratégica constructiva” debe ser una estabilidad positiva basada principalmente en la cooperación; una estabilidad saludable con una competencia moderada; una estabilidad normalizada con divergencias controlables; y una estabilidad duradera en la que la paz es una expectativa real. Ambas partes deben fortalecer la resiliencia de las relaciones chino-estadounidenses mediante los intercambios, realizar conjuntamente grandes asuntos beneficiosos para ambos países y para el mundo mediante la cooperación, y aportar mayor certidumbre tanto al desarrollo de cada país como a la situación internacional. En definitiva, la “relación chino-estadounidense constructiva de estabilidad estratégica” debe ser el objetivo que ambas partes defienden y la acción conjunta que ambas adoptan, proporcionando orientación estratégica para las relaciones bilaterales durante los próximos tres años e incluso más allá.

Bajo la autorización de ambos jefes de Estado, los canales políticos y diplomáticos han mantenido la comunicación, gestionado adecuadamente las diferencias, resuelto cuestiones prácticas, aumentado el entendimiento mutuo y promovido el desarrollo de las relaciones bilaterales. Conforme al consenso alcanzado por ambos líderes, los equipos económicos y comerciales de China y Estados Unidos celebraron múltiples rondas de consultas, estabilizando las relaciones económicas y comerciales bilaterales y también las expectativas del mercado. Los mecanismos político-diplomáticos y económico-comerciales seguirán desempeñando su papel, ampliando continuamente la lista de cooperación y reduciendo la lista de cuestiones pendientes.

Convertir en realidad el consenso alcanzado por ambos jefes de Estado requiere esfuerzos conjuntos de los distintos departamentos y sectores de ambas partes. Esta reunión impulsará vigorosamente los intercambios entre órganos legislativos, gobiernos locales, sectores empresariales, círculos académicos, medios de comunicación y otros ámbitos de ambas sociedades. Todos los niveles de China y Estados Unidos deben actuar para implementar adecuadamente los consensos alcanzados por los líderes de ambos países y obtener más resultados visibles.

Actualmente, los desafíos globales surgen de forma constante y el déficit de gobernanza mundial resulta cada vez más evidente. Solo avanzando en la misma dirección China y Estados Unidos podrán afrontar los desafíos comunes de la humanidad. Como señaló el presidente Xi Jinping: “Los intereses comunes entre China y Estados Unidos son mayores que sus diferencias; el éxito de cada uno representa una oportunidad para el otro; y unas relaciones estables entre ambos benefician al mundo. Ambas partes deben ser socios y no adversarios, favorecer el éxito mutuo, prosperar conjuntamente y recorrer el camino acertado de relacionamiento entre grandes países en la nueva era”. Las señales de pragmatismo y estabilidad transmitidas por esta exitosa reunión aportarán una valiosa fuerza estabilizadora a una situación internacional compleja y cambiante, y crearán condiciones más favorables para que todas las partes, incluida España, desarrollen una cooperación basada en la igualdad y el beneficio mutuo.

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