En nuestra democracia llevamos más de 30 años con un sistema en que tras unas elecciones el objetivo es gobernar aplicando el rodillo de la mayoría absoluta que defrada la democracia y por ello cuando poco a poco, con el desgaste del tiempo y la desilusión generada por los grandes partidos, se han dejado de conseguir mayorías absolutas en las urnas, se ha recurrido a “pactos de legislatura” en que, ofreciendo a otro partido (no necesariamente afín) determinados cargos y prebendas se le ha utilizado para que diga “amén” a todas las propuestas que se presenten desde el gobierno, de modo que a nivel práctico el resultado ha sido el mismo: tener la seguridad y tranquilidad de que durante 4 años todas las propuestas que presenten serán aprobadas sin sorpresas: el rodillo lo garantiza.
Esta situación, ésta manera de gobernar desde el gobierno de la nación hasta los ayuntamientos, pasando por Diputaciones, Consejos Comarcales y gobiernos autonómicos es lo que va a cambiar radicalmente tras este año multi-electoral de 2015; estoy convencido de que lo esencial, lo verdaderamente importante de lo que se ha venido a llamar el fin del bipartidismo es que además del fin de las mayorías absolutas y del fin de una alternancia basada en el quitate tú que me pongo yo, además del fin de todo esto debido a la irrupción de nuevos partidos como Ciutadans-C’s, asistiremos también al fin de una manera de gobernar: la del rodillo, porque el partido mayoritario, sea el que sea, deberá buscar apoyos puntuales a lo largo de los cuatro años de mandato, acuerdos, para sacar adelante diferentes temas; por eso creo que el nuevo mapa político dejará a las claras que el rodillo ha muerto, que esa técnica de mercadeo y cambalache de apoyo por sillas ya no se podrá hacer y que ello obligará a conseguir acuerdos unas veces con unos, otras con otros, en función de las características de cada propuesta, es decir que el futuro de la gobernabilidad pasará obligatoriamente por acuerdos puntuales y eso será posible por los nuevos partidos y que así conseguiremos también una manera de gobernar más democrática, más plural y más en consonancia con las necesidades reales de los ciudadanos.
Lo dicho: El Rodillo ha muerto.
¡Viva el acuerdo! III
Lo dicho: El Rodillo ha muerto.
¡Viva el acuerdo! III