La tristeza no es de pobres. Por contra, la aflicción, llevada con elegancia, puede alcanzar niveles de gran refinamiento, aunque deba dosificarse. La melancolía tampoco es de pobres. Ese es otro sentimiento: no se echa en falta el pasado; se tiene miedo al futuro. Miedo al vacío, el horror vacui.
Me he preguntado muchas veces oteando una playa a lo lejos –para buscar un espacio donde morar- por qué unos se agrupan y otros buscan el aislamiento –es decir, estar apartado de los otros- y la soledad. La soledad tampoco es de pobres. Miles de personas peregrinan desde los lugares más prósperos del mundo para pasar unos días en condiciones infrahumanas. Quieren saber qué se siente cuando no se tiene nada, pero sin perder de vista la seguridad del viaje de regreso.
Engels, el amigo de Marx, el segundo en la histórica foto de perfil, fue muy sincero en ese gusto burgués por la soledad: “Haría todo por la clase obrera, menos vivir con ella”. El turista se ha vuelto muy exigente. Ya no basta con descansar, sino que hay que cansarse. Debe prolongar su actividad moral hasta convertirse en un agente secreto del buen gusto y de la pobreza con estilo. Descansar es de pobres.
Una pérdida de tiempo. Y de dinero. Es, además, un canto al placer sin remordimiento. Puro carpe diem.
Hablábamos de que la suciedad tiene prestigio. Llegará el día en que a Roma se le exija estar más limpia que el metro de Tokio, pero con algunas guirnaldas revoloteando por las calles y las ‘motorinos’ derrapando entre los veladores de Regola. Un cursi me definió la capital italiana como “guarrona”, que es a todas luces un calificativo machista. Pero Roma no ha perdido ni un turista por las concesiones mafiosas del servicio de limpieza.
En una ocasión fui a visitar Ostia, el lugar donde murió asesinado Pasolini. Habían erigido un monumento absurdo en mitad de un descampado –claro que fue involuntario- y lo único que se me quedó clavado fueron las papeleras a rebosar y una bolsa de tapadas que daba vueltas enloquecida por el viento. Precisamente Pasolini, quien intentó hacer posible la pobreza con la belleza. Ser pobres se ha puesto muy difícil. III