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Las heridas de la crisis que no cicatrizan: Càritas Sant Feliu atendió a 14.000 personas el año pasado
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Las heridas de la crisis que no cicatrizan: Càritas Sant Feliu atendió a 14.000 personas el año pasado

jueves 20 de junio de 2019, 11:20h
Desde la entidad alertan de la cronificación de la pobreza y la exclusión. La precariedad laboral, los bajos sueldos y el alto precio de la vivienda son los principales handicaps a los que se enfrentan muchas familias.

Càritas Diocesana de Sant Feliu, aprovechando la festividad de Corpus, ha hecho pública su memoria de actividades, en la que indica que en 2018 atendió a 14.326 personas pertenecientes a 4.970 hogares, que arrastran una "situación de precariedad" provocada por las "heridas abiertas" que la crisis ha dejado y que no cicatrizan. En este sentido, la entidad ha vuelto a alertar la cronificación de la pobreza, ya que el número de atenciones y el gasto en acción social ha aumentado ligeramente, pese al descenso de personas y hogares atendidos. Hace pocos días se hacía público el informe Foessa, que alertaba que hay 1,2 millones de personas más en situación de exclusión que en 2007, año de inicio de la crisis.

Desde Càritas apuntan a la precariedad laboral y los altos precios de la vivienda y los suministros como los principales handicaps para miles de familias que no pueden hacer frente a las facturas y al día a día y se ven abocadas a la exclusión social. Una realidad, admiten, que se agrava en el caso de las personas en situación irregular, que "ven vulnerados sus derechos básicos como la sanidad, el trabajo o la participación y a menudo son víctimas de prácticas abusivas o de explotación laboral". De hecho, el 56% de los extranjeros atendidos en 2018 por Càritas Sant Feliu estaban en situación irregular, y tan solo el 17% tenían la nacionalidad. De las 14.236 personas atendidas en 2018, además, el 53% eran extracomunitarias, el 44% españoles y el 3% de países de la Unión Europea.

De los hogares atendidos, el 48% estaban formados por familias con hijos, y dos de cada 10 por personas solas. Además, uno de cada cinco hogares estaba formado por familias monoparentales con una madre con hijos.

Escenario "post crisis"

La entidad asegura que nos encontramos en un "escenario post crisis" con heridas que no acaban de cicatrizar. En este sentido, Càritas asegura que las personas en situación de severa precariedad durante la crisis no solo no han conseguido mejorar, sino que "han quedado en una situación más frágil aún", por lo que han necesitado "una intervención más intensa y durante más tiempo" por parte de la entidad. En concreto, el 70% de las personas que atendió en 2018 se les ha tenido que dar apoyo en la cobertura de las necesidades más básicas.

"El papel de las Càritas parroquiales e interparroquiales y de todo el voluntariado es determinante, con la proximidad a la realidad concreta de cada pueblo o ciudad", defiende Ramon E. Carbonell, director de Càritas Diocesana de Sant Feliu, una delegación que cuenta con 21 puntos de distribución de alimentos y 12 de ropa y muebles.

El acceso a la vivienda, una quimera

Uno de los puntos en los que la entidad pone el foco es en el acceso a una vivienda y sostiene que "se convierte en un derecho prácticamente inaccesible para una gran parte de la población". En esta línea, Càritas ayudó el año pasado a 160 personas con necesidades de vivienda en sus 50 pisos sociales, y a 44 más en pisos compartidos. Càritas cifra en un 34% la cantidad de las personas que atendió en 2018 y que tenían dificultades para poder acceder a una casa.

Por otro lado, Càritas Sant Feliu atendió en 2018 a 60 personas en la diócesis de Sant Feliu a través del CECAS -Centre Català de Solidaritat-, nacido en 1991 y que trabaja con personas con problemas de drogadicción y sus familiares.

Es por esto que Càritas considera que la sociedad afronta el reto de revertir esta situación y abordarla como comunidad. Además, pide garantizar el acceso a una vivienda digna y a unos ingresos mínimos para todas aquellas personas en situación de pobreza severa. "Son necesarias políticas que protejan y garanticen los derechos y la dignidad de las personas en todas sus dimensiones", añaden desde la entidad.

Por lo que respecta al balance económico, Càritas gestionó en 2018 2,6 millones de euros, provenientes de las cuotas de los socios, donantes, fundaciones, herencias o subvenciones públicas -en concreto, el 66% de los fondos provenían de privados-, mientras que dedicó 2,7 millones a gastos en atención social.

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