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En pocos metros, manteros y artesanos coinciden en la zona de la playa.
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En pocos metros, manteros y artesanos coinciden en la zona de la playa. (Foto: LC)

Castelldefels: El zoco en la playa

Por Lucas Cañete

viernes 05 de julio de 2019, 02:13h
Llega el verano y el Paseo Marítimo se convierte en un auténtico mercado. Manteros, masajistas, vendedores ambulantes, comerciantes y visitantes coinciden.
Son las cinco de la tarde en la playa de Castelldefels y el ‘zoco’ se pone en marcha. Una docena de hombres empujan bolsos enormes apilados en pequeños carritos con ruedas. A la mañana no han podido instalarse por la presencia policial y buscan aprovechar la afluencia de gente en las horas previas a que comience la verbena de San Juan.
Sin policías por la tarde, estos particulares comerciantes se instalan en el Paseo Marítimo de Castelldefels, estrechando aún más el espacio para peatones y bicicletas. Zapatillas de todos los colores, camisetas de fútbol y gafas de sol son los productos más comunes en las mantas. La gente que pasa los mira, pero no con extrañeza, sino con la misma naturalidad con la que se observa a los niños correr llenos de arena hacia las duchas, y algunos viandantes se detienen para ver de cerca alguno de estos productos que ha llamado su atención. El ‘zoco’ del Paseo Marítimo ya ha abierto.
El mantero es la figura polémica clásica del verano. Si las ya típicas olas de calor africanas invaden el clima español, las olas de manteros invaden los paseos de muchas playas a lo largo y ancho del país. Y, como las olas de calor, los manteros también generan fuertes polémicas.
El comercio local, el primer afectado
“Deberían estar regularizados como nosotros”, denuncia Patricia, comerciante miembro del Colectivo de Artesanos de Castelldefels. La aparición de manteros “marca un antes y un después en todo el comercio local”, según Araceli, una comerciante que lleva más de 25 años en los “puestos legales” de la playa, los principales afectados por el top manta.
La Feria de Artesanías de la Playa de Castelldefels nació en 1984. A lo largo de su historia sus puestos han cambiado de localización, pero siempre han estado junto al Paseo Marítimo. Sus miembros han vivido en primera persona los efectos de la competencia desleal. “Imagínate que antes éramos 16 paradas y ahora somos la mitad”, me cuenta Clara, quien lleva varios años con su parada. “Nosotros pagamos de todo. Permiso, seguros, autónomos, seguridad por la noche…”, una inversión que cada año es menos beneficiosa y que preocupa a los comerciantes.
El papel de la Policía Local
Graciela lleva más de 20 años en los puestos de la playa y en todo ese tiempo no ha visto ningún cambio positivo. “El problema va a peor y la gente no se da cuenta”, explica indignada. En todos los comerciantes puede percibirse una gran decepción con las fuerzas policiales, que a su parecer “no hacen nada”. “Ha habido años de llamar cuatro o cinco veces al día… y nada”, cuenta Araceli, la vendedora que lleva más años dentro del comercio local.
La Policía Local trabaja para controlar dentro de sus posibilidades las zonas típicas donde trabajan los manteros, pero también se encuentran con límites de personal y de tiempo. “Nosotros recibimos órdenes de evitar la ocupación de la vía pública y, cuando podemos, incautamos su mercancía”, nos dice un agente local. Al problema de la falta de personal suficiente para poder cubrir todas las zonas se agrega que muchos de los manteros no tienen documentación, por lo que es prácticamente imposible multarlos.
Al otro lado de la manta
Y si bien los manteros son los ‘enemigos’ del comercio local, tanto en Castelldefels como en Barcelona, no hay que olvidar que “ellos también tienen que buscarse la vida”, como decía una vendedora de la playa. Con el objetivo de sobrevivir, hace 8 años Cheik llegó de Senegal, buscando ganarse la vida.
“No tengo papeles y así no tengo forma de trabajar”, confiesa resignado. Cheik fue el único que no tuvo problemas para hablar con El Llobregat, mientras sus compañeros de manta esquivaban contestar preguntas o contar su historia.
Inclusión y otras actividades en el ‘zoco’
Como buen zoco, la playa de Castelldefels ofrece productos de todo tipo. Aprovechando la llegada del verano, Unilever ha apostado por ampliar su programa ‘Soy Frigo’ de venta de helados, con el objetivo de mejorar la inserción laboral de las personas jóvenes, poniendo este año especial atención a las mujeres supervivientes de violencia de género. Una vez hayan superado la fase de capacitación, estas mujeres accederán a uno de los puntos de venta que Frigo tiene en algunos de los municipios donde tiene acuerdos de colaboración.
“Soy Frigo es un proyecto de ámbito mundial cuyo objetivo es ayudar a generar, hasta 2020, 3.000 empleos en España, 10.000 en Europa y 100.000 en todo el mundo, contribuyendo a mejorar la empleabilidad de colectivos vulnerables o en riesgo de exclusión social. Confío en alcanzar estos objetivos”, afirma Jerome du Chaffaut, Director General de Unilever España.
Por lo tanto, este verano podremos ver a los vendedores de helado en puntos estáticos o en bicicletas por la playa. Los vendedores de Frigo se suman a los vendedores ambulantes de bebidas y a las masajistas, que recorren la playa todos los veranos. Esto es solo una muestra más de la gran actividad comercial, legal e ilegal, que se desarrolla en las playas, con diferentes productos y diferentes procedencias.
Raúl Vergel, jefe de la Policía Local: “El top manta no es solo un problema policial”

Desde el cuerpo de Policía Local aseguran a esta publicación que en los últimos tiempos el número de manteros que se colocan en diferentes puntos de Castelldefels se ha reducido, pasando del alrededor de 150 a los 35 de la actualidad, la mayoría de los cuales son residentes en la ciudad. Raúl Vergel, jefe de Policía Local, achaca este descenso a las “actuaciones contundentes” que han llevado a cabo junto a Mossos d’Esquadra y Policía Nacional, consistentes en la incautación de unos 5.000 productos, la identificación de los manteros y la apertura de atestados policiales.

Sin embargo, Vergel considera que el top manta “no es solo un problema policial”. En este sentido, destaca que muchos manteros han expresado que quieren dejarlo. “Hay que ver qué alternativa dar a estas personas para que puedan tener posibilidades en el mercado laboral”, sostiene. Unas vías, remarca, que los servicios sociales municipales están buscando.

El jefe de la Policía Local también explica que muchos manteros se instalan a última hora de la tarde, que es cuando los agentes encargados de vigilar se retiran. Detalla, igualmente, que las principales quejas son de peatones por ocupación de la vía pública y por peleas entre manteros a la hora de buscar un hueco.

Vergel también destaca que el top manta no es la “prioridad” en materia de seguridad de una ciudad como Castelldefels.

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