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Las personas autistas no sienten poco, sino demasiado

Las personas autistas no sienten poco, sino demasiado

Por José Luis Morales - https://autismo.online/

jueves 03 de junio de 2021, 17:25h
Durante mucho tiempo, se pensó que las personas con trastorno del espectro autista vivían en su propio mundo emocionalmente pobre.

Se dice que tienen dificultades para sentir empatía por los demás, así como déficits sociales.

Pero, ¿y si el autismo no fuera un déficit? ¿Qué pasaría si el autismo no fuera un retraso, ni una desventaja, ni una discapacidad? Esta es la idea que plantea la Teoría del Mundo Intenso, un nuevo concepto detrás de la existencia del trastorno autista, pero que le da una explicación positiva. Una teoría que pretende explicar por qué muchas personas autistas son capaces de pensar cosas que nadie más piensa, y ver cosas que nadie más ve.

Henry Markram (uno de los autores de la teoría, investigador del cerebro y con un hijo autista) asume que las células cerebrales de las personas con autismo son significativamente más activas que las de las personas no autistas. Y que las áreas del cerebro responsables de la percepción son hiperactivas. Avanza hacia un enfoque en el que el autismo es lo opuesto a la apatía, a la impasibilidad o a la insensibilidad. La idea es que esta hiperactividad provoca una percepción exagerada, atención excesiva, memoria extrema y emocionalidad intensa.

La Teoría del Mundo Intenso aún no está científicamente aceptada. Sin embargo, investigaciones encontraron que los cerebros de los niños autistas procesan un 42 por ciento más de información. Y otro estudio descubrió que las personas autistas no miran a los ojos debido a la hipersensibilidad.

Las personas autistas tienen las mismas emociones que los demás. Sin embargo, tienen problemas para procesar estímulos y experimentan las emociones con más fuerza. Pueden sobreestimularse por estímulos que otras personas ni siquiera perciben. Una voz puede resultarles ensordecedora, pueden percibir la luz de una lámpara como exageradamente brillante, o una prenda de ropa puede raspar como el papel de lija. Es como si el control del volumen de las sensaciones estuviera al máximo.

En conclusión, han surgido nuevas teorías fascinantes que tratan de explicar de qué depende el autismo, pero aún queda un largo camino por recorrer para llegar a comprender completamente este trastorno. Sin embargo, parece claro que un niño autista debería crecer en un ambiente relajante, protegido cuando muestre síntomas de estrés, y que le permita expresar mejor sus habilidades. III

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