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El alcalde de El Prat exige medidas urgentes para frenar la regresión de las playas del Delta

El alcalde de El Prat exige medidas urgentes para frenar la regresión de las playas del Delta

jueves 26 de mayo de 2022, 18:33h

Lluís Mijoler reclama al Gobierno y a la Generalitat que atajen la grave situación que sufre la costa de El Prat, Gavà, Viladecans y Castelldefels y que se visibiliza con la práctica desaparición de las playas y la falta de arena

El verano está a la vuelta de la esquina, pero las playas del Delta del Llobregat –en especial las de Gavà y El Prat- siguen desaparecidas desde el paso del temporal Celia hace unos meses. La falta de arena ha generado una situación “muy grave” en el litoral del Baix Llobregat, donde en algunos puntos (como la playa de Can Camins en El Prat), la costa ha perdido 30 metros de arenales y se ha convertido en una franja pedregosa de solo unos metros en la que apenas caben un par de toallas.

El fenómeno no es nuevo (desde que se ejecutó la ampliación del puerto de Barcelona las playas orientadas a levante pierden arena a marchas forzadas) pero nunca había sido ni tan evidente ni tan peligroso, pues está agravado por los evidentes efectos del calentamiento global y el cambio climático. Ya no basta con reponer la arena engullida por el mar –algo que no se producirá hasta mediados de julio- sino de implementar “medidas estructurales”, que atajen el problema de raíz y por tiempo indefinido, algo que compete al Gobierno de España, como ha exigido este jueves el alcalde de El Prat, Lluís Mijoler.

“El litoral del delta del Llobregat se encuentre actualmente en una de las peores situaciones de su historia”, ha lamentado Mijoler, al tiempo que ha denunciado que siguen sin adoptarse “las medidas necesarias para hacerle frente”. Parte de la culpa de ello es que las administraciones responsables no han reconocido hasta hace unos días la gravedad del problema.

Punto de acción prioritaria

El alcalde de El Prat ha reclamado que se sitúe al Delta del Llobregat "como punto caliente (o de actuación prioritaria) del litoral español, en el que hay que actuar no sólo con parches, sino con medidas estructurales para que no se produzca esta regresión". El pasado 19 de mayo Mijoler se reunió telemáticamente con el Secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán. En la reunión, el responsable del Ministerio para la Transición Ecológica se comprometió a incluir el litoral deltaico entre las zonas costeras de todo el Estado donde adoptar “de forma prioritaria” medidas estructurales frente a la regresión del litoral.

Lluís Mijoler ha vuelto a exigir que se empiece a dar forma al compromiso que afecta a una superficie de 500 hectáreas del delta del Llobregat y a una plataforma marina de 31.000 hectáreas, entre los municipios de El Prat, Gavà, Viladecans y Castelldefels. Una de las propuestas del Ayuntamiento de El Prat es la elaboración de un plan estratégico –fiscalizado por una comisión de seguimiento- que defina unos plazos máximos de actuación en las playas y ponga en marcha una prueba piloto en las playas más erosionadas para definir la mejor actuación estructural que debería aplicarse.

Afectación a los bañistas

Mijoler ha colocado en el punto de mira de la regresión de las playas deltaicas al Port de Barcelona, porque todavía no ha hecho la aportación de 100.000 m3 de arena a las playas que se hace todos los años antes del inicio de la temporada de baños. “Lamentamos profundamente que el Port de Barcelona no haya cumplido su aportación anual. No la tendremos, al menos, hasta finales de julio y eso supone que se verá afectada a gran parte de la temporada de baño”.

Al parecer, la actuación se ha retrasado por una demora en los trámites de contratación pública necesarios para hacerlo de la Autoridad Portuaria de Barcelona (APB) , algo que ha provocado las airadas quejas de Mijoler: “es inasumible que por un problema administrativo en la contratación no pueda hacerse a tiempo la aportación de arenas a la playa”. "Si el Ayuntamiento de El Prat no lo entiende, ¿cómo lo podemos explicar a la ciudadanía?"- ha criticado el primer edil.

Hacen falta 138.000 m3

La Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de la ampliación del Port de Barcelona (que obligó a desviar la desembocadura del río Llobregat) fija desde el año 2000 la aportación anual de arena para frenar la regresión en 100.000 m3 anuales, pero según el alcalde de El Prat, “ya hacen falta 138.00 m3” para reponer todo el arenal que desaparece cada año. De esta aportación, 80.000 m3 tienen como destino el término municipal de El Prat y los otros 20.000 m3 el de Gavà.

El alcalde de El Prat también ha recordado la necesidad de que se dé el pistoletazo de salida al estudio medioambiental anunciado por el Gobierno de España que deberá definir las actuaciones que deben ejecutarse para que continúe la regresión de las playas pratenses, porque: "la aportación de arena es necesaria, pero no suficiente" para acabar con el problema. Este estudio deberá evaluar la posibilidad de utilizar fuentes de arena con una granulometría mayor que la actual (que se extrae del fondo marino del Garraf, en Port Ginesta), lo que evitaría que desapareciera tan rápidamente y resistiera mejor el envite de los temporales.

Sin espigón y con dunas

Otras opciones que se barajarán son el desmontaje parcial del espigón de la desembocadura del Llobregat, la ampliación de los sistemas de dunas -como se ha hecho en Holanda- o soluciones estructurales que impidan o palien la actual erosión, como las barreras submarinas.

El alcalde de El Prat, ha aprovechado también para poner sobre la mesa "la falta de compromiso de la Generalitat" para mejorar la situación de litoral deltaico. Un claro ejemplo es que desalinizadora de la localidad, dependiente de la empresa pública Aigües Ter-Llobregat (ATL), tiene una la DIA de 2018 que contempla una aportación de arena de “hasta 240.000 m3 para poder recuperar el buen estado de las playas protegidas de La Ricarda y las situadas frente al Mirador del Semàfor y la Caserna de Carabiners de El Prat.

Impacto de la desalinizadora

La DIA incorporó esta aportación de arenas, después de que Aigües Ter-Llobregat construyera una escollera para proteger el tubo que conduce el agua desde el mar hasta la planta desalinizadora y que había resultado dañado anteriormente debido a la subida del nivel del mar, junto a las propias playas. Tras el incidente, se autorizó a ATL a levantar la escollera de protección, pero a cambio de una aportación de arena extraordinaria que todavía no se ha realizado, incumpliendo así lo establecido por la declaración de impacto ambiental.

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