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Dos negligencias provocaron el accidente ferroviario mortal de Sant Boi
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Dos negligencias provocaron el accidente ferroviario mortal de Sant Boi

jueves 28 de julio de 2022, 10:09h

El informe elaborado por la compañía Ferrocarrils de la Generalitat de Cataluña (FGC) apunta al exceso de velocidad del tren de mercancías y a un incumplimiento del protocolo por parte del conductor del convoy como causas del descarrilamiento y la posterior colisión en la que falleció el maquinista de un tren de pasajeros de la línea del Baix Llobregat.

El accidente ferroviario en el que falleció el maquinista de un tren de pasajeros de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) junto a la estación de Sant Boi se debió a un error humano. Esta es la principal conclusión del informe elaborado por la propia compañía y que ha sido remitido al Parlament y que, en contra de las denuncias sindicales, descarta la falta de mantenimiento de la vía como posible causa del choque entre un tren de mercancías cargado de potasa y un convoy de la línea del Baix Llobregat, ocurrido el pasado 16 de mayo.

El informe de FGC señala una doble negligencia -el exceso de velocidad y al incumplimiento del protocolo tras un frenado de emergencia- como las causas que provocaron el descarrilamiento de uno de los vagones del mercancías, contra el que acabó impactando la cabina de la unidad de pasajeros en la que se encontraba el conductor fallecido.

El documento, que no ha dado voz a ningún testigo del siniestro ni incluye la versión del maquinista, descarta que existieran incidencias de mantenimiento en el tramo afectado. Al contrario, fija como causa última del siniestro “un exceso de velocidad y que el conductor habría omitido la baliza luminosa”, situada a unos 400 metros de la estación de Sant Boi. De esta forma, la compañía se saca de encima cualquier responsabilidad en el coche de trenes en que también resultaron heridas 85 personas.

85 personas heridas

El accidente se produjo cuando un tren de pasajeros impactó contra un tren de mercancías que había descarrilado en la entrada de la estación de Sant Boi de FGC procedente de las minas de Súria. El siniestro causó la muerte del maquinista que transportaba a pasajeros y dejó a un total de 85 personas heridas.

Todas las evaluaciones en las que se fundamenta el informe de FGC son consecuencia del análisis de las imágenes captadas por las cámaras de los dos trenes y de la información que contenían las cajas negras de ambos trenes y que desde el primer momento señalaron que el convoy de carga “iba a más velocidad de la permitida”, en una zona de alto riesgo como es la aproximación a una estación. El contenido de la caja negra también destapó que el conductor del mercancías no avisó al centro de control cuando el tren se frenó automáticamente al no recibir respuesta en la baliza situada poco antes de entrar a la estación.

Caída en el cambio de agujas

Según el protocolo, el ferroviario estaba obligado a comunicar ese hecho, pero optó por retomar la circulación, sin ser consciente de que el segundo vagón se mantenía en posición vertical –como si nada hubiera ocurrido pero las ruedas se habían salido de su eje. De esta forma, el informe constata que el convoy avanzó durante 138 metros, con las ruedas por encima del balasto y de las traviesas en lugar de por los raíles, hasta que llegó al cambio de agujas, el punto en vagón cargado de potasa embarrancó y acabó cayendo en la vía contraria, por la que circulaba el tren de pasajeros en dirección a Martorell.

Este peritaje desmonta las denuncias de varios sindicatos, que el día después del mortal siniestro denunciaron que el vagón de potasa llevaba más peso del permitido y arremetieron contra el presunto mal estado de las vías en esa zona. De hecho, pusieron en el punto de mira las obras de mantenimiento que se estaban llevando a cabo en aquel momento en esa misma zona y recordaron que la línea del Baix Llobregat recibe menos inversión que el Metro del Vallès.

Responsabilidades, a la justicia

Con el informe en la mano, FGC se escuda en los datos fríos de las cajas negras y las cámaras de los trenes para dar veracidad a una versión en la que, indirectamente, descargan la culpa en el maquinista del tren de mercancías y en su ayudante de cabina. “Nosotros no atribuimos responsabilidades, eso corresponde a la justicia”, defendió el director general de FGC, Pere Calvet, en su comparecencia forzada por la oposición en el Parlament a raíz del siniestro, en la que estuvo acompañado por la presidenta de la compañía, Marta Subirà.

Las cajas negras y las cámaras exculpan de cualquier responsabilidad al maquinista del tren de la línea del metro del Baix Llobregat y ponen en valor el buen trabajo realizado el fallecido: circulaba a la velocidad adecuada y activó el freno de emergencia en cuanto divisó al mercancías descarrilado, reduciendo la velocidad de 59 a 31 km/h en los nueve segundos en los que tardó en chocar contra el vagón de potasa. El informe concluye que el accidente podría haber sido todavía mucho más lesivo de no haber sido por la rapidez con la que reaccionó el maquinista del tren de pasajeros, aunque no fue suficiente para evitar su propia muerte.

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