La sexta edición del festival cinematográfico Fantboi de Sant Boi ha vuelto a demostrar que el género fantástico independiente atraviesa uno de sus momentos más fértiles. Durante cuatro días, el certamen de cine fantástico samboyano ha reunido a aficionados, cineastas y curiosos alrededor de una programación que ha combinado terror, thriller, comedia y ciencia ficción con una personalidad cada vez más definida. Más allá de las proyecciones, el certamen ha logrado mantener intacto su carácter cercano y comunitario gracias a iniciativas como el ya tradicional Vermú solidario y la subasta benéfica de obras de artistas locales, entre ellas el celebrado cartel oficial del festival, diseñado este año por Raquel Gu.

Uno de los momentos más emotivos del festival ,como siempre, ha sido la entrega del Premio Itziar Castro, creado en homenaje a la actriz fallecida y dedicado a reivindicar el papel de la mujer en la renovación del cine de género. El reconocimiento ha recaído este año en Mónica García Massagué por su trabajo al frente del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, el de Sitges, considerado uno de los grandes referentes mundiales del cine fantástico. Desde la organización del Fantboi han destacado que el galardón busca “reivindicar el trabajo de la mujer para la renovación del cine de género”, una línea de compromiso que el certamen sigue a pies juntillas desde hace años.
La propuesta gamberra del Sang Boi
Otro de los grandes focos de atención ha vuelto a ser la sección Sang Boi, probablemente la propuesta más gamberra y celebrada del festival, donde la hemoglobina y los efectos prácticos se convierten en protagonistas absolutos. El jurado, formado por la creadora de contenido Marina Velveth, el exdirector del Festival B-Retina David Bravo y el divulgador cinematográfico Xavi Pons, ha concedido el premio principal a Pimple, de Fernando Alle, una pieza que viene a confirmar de nuevo el excelente estado de salud del cortometraje fantástico nacional. Además, el jurado ha otorgado una mención especial a Open Mic, de Jano Pita, “por el original uso del miedo escénico como leitmotiv y sus efectos prácticos en el body horror”, según han precisado desde la organización.

El público también ha tenido voz propia en esta edición y ha premiado, dentro del maratón oficial, al cortometraje Killjote, dirigido por Ángel Villahermosa, la quintaesencia de una programación que ha apostado por propuestas arriesgadas y alejadas de fórmulas acomodaticias. Precisamente esa voluntad de explorar nuevos caminos ha quedado reflejada en el palmarés de la Sección Oficial de largometrajes. El jurado (compuesto por la actriz y presentadora Ivana Miño, el productor de la CutreCon Juan Pérez y el director Pol Digger) ha decidido entregar el máximo galardón del festival a la película argentina Los Bobos, de Basovih Marinaro y Sofia Jallinsky. Desde el certamen samboyano han explicado que la cinta “remueve, incomoda” y han destacado “sus recursos sencillos pero bien ejecutados” y un “trabajo actoral encomiable”. La valoración del jurado ha incidido además en uno de los aspectos más interesantes de la película: su capacidad para dividir al público y empujar al espectador hacia terrenos incómodos, una virtud cada vez menos habitual en un panorama cinematográfico excesivamente domesticado.
Tres menciones especiales oficiales
Pero si algo evidencia el gran momento creativo que ha vivido este Fantboi es la decisión, poco habitual, de conceder hasta tres menciones especiales en la Sección Oficial. Un gesto que habla tanto de la calidad como de la diversidad de una edición especialmente inspirada. La primera mención ha sido para La Cosa en la Niebla, de Chedey Reyes, que además ha conquistado el premio del público. La organización ha subrayado de la cinta “su ingenio, ritmo y capacidad para sorprender con muy pocos recursos”, además del excelente trabajo de sus dos protagonistas. Se trata de un valioso cine de guerrilla que entiende perfectamente cómo convertir las limitaciones presupuestarias en parte de su encanto.

La segunda mención ha recaído en Cuántica Rave, de Paco Campano, una pieza definida desde el festival como “toda una fiesta”. El jurado ha puesto en valor de ella “su imaginación explosiva y un universo artístico personal de primer nivel”, así como esa mezcla entre los códigos de la serie B y una personalidad visual muy poco frecuente. Hay quien pueda pensar que se trata de una propuesta con un transfondo divisivo. Es posible, pero también forma parte exactamente del tipo de cine que da sentido a festivales como Fantboi. La tercera mención ha sido para Dogs Are Coming, de Iván Sánchez y David Tembleque, una obra reconocida por su “propuesta fotográfica y estética muy bella” y por su revisión particular del mito de Frankenstein desde el cine de venganza clásico. Una película donde, según el jurado, “pesa más el continente que el contenido”, aunque precisamente esa apuesta visual demuestra la amplitud de miradas que ha acogido esta edición.
A por el siguiente
Con salas llenas, un ambiente festivo y una programación que ha vuelto a reivindicar el cine fantástico como territorio de libertad creativa, el festival Fantboi ha bajado lapersina de su sexta edición consolidándose como una de las citas más estimulantes del circuito alternativo catalán. Desde la organización han resumído el espíritu del festival con una consigna que ya suena a declaración de principios y a grito de guerra: “¡Larga vida al fantástico y a por el siguiente Fantboi!”
