Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas, aconsejaba a los nuevos miembros de la Compañía no hacer mudanzas en tiempos de tribulación. Un prudente consejo que es aplicable a cualquier época difícil y que se refiere a la inconveniencia de tomar decisiones importantes que supongan cambios (mudanzas) cuando nos sentimos acongojados, atribulados por las circunstancias, porque es en los momentos de confusión cuando más vulnerables somos y podemos tomar decisiones que pueden significar un alto peaje en el futuro.
Pero la máxima de San Ignacio también puede recomendarse a la inversa, en el sentido de que lo recomendable en tiempos de mudanzas es no someterse a tribulaciones para precisamente cambiar esa pena, tormento o aflicción que nos atenaza mediante una decidida acción transformadora.
En el Baix Llobregat hemos vivido grandes turbulencias, la mayor parte de ellas precisamente por el empecinamiento de los núcleos de poder, siempre tratando de cambiarlo todo para que nada cambie, según otra máxima, en este caso de Lampedusa en su memorable Gatopardo. En 1976 se aprobó un Plan General Metropolitano (PGM), ratificado en 2010, que dibujaba un destino equilibrado para nuestra comarca, antaño agrícola y ahora objeto de deseo de la expansión territorial que necesita una capital global como Barcelona, entendida en su dimensión metropolitana. Y es que nuestra proximidad a Barcelona nos beneficia por el poder que irradia ser un foco internacional, pero al tiempo ejerce la misma atracción fatal que la fulgúrea luz para los mosquitos.
Un centenar de expropiaciones
Varias son las mudanzas que se están planteando en estos momentos de tribulación económica y que nos afectan directamente a los ciudadanos ribereños del Llobregat. La más importante, por su capacidad transformadora, es la candidatura para acoger en nuestro territorio la multimillonaria inversión de Eurovegas, una ciudad turística consagrada al juego. En una nueva rivalidad Madrid-Barcelona, la oferta de ubicación en Cataluña está muy clara, algo que no ocurre en la capital de España, que ofrece más hectáreas, en sitios distintos, pero que no tienen el valor añadido de estar frente al mar, a medio camino entre el puerto base de los cruceros en el Mediterráneo y el aeropuerto barcelonés.
Los terrenos que el estadounidense Sheldon Adelson necesita junto a Barcelona para levantar sus hoteles con vistas al mar y a los humedales del delta del Llobregat, tienen una extensión aproximada de 800 hectáreas, situadas entre El Prat, Cornellà, Sant Boi y Viladecans. Unos terrenos para los que se deberían afrontar más de un centenar de expropiaciones, ya que se trata de parcelas de pequeñas dimensiones y muy repartidas entre múltiples propietarios, muchas de ellas dedicadas a la agricultura. Algunos de estos propietarios, miembros de la Plataforma Aturem Eurovegas, advierten de que estas expropiaciones solo se podrán llevar a cabo si se trata de un proyecto de interés general y ponen en duda que el de una ciudad turística consagrada al juego lo sea y que la Unión Europea no acabe poniendo inconvenientes. Pero en la Generalitat y los ayuntamientos afectados por el proyecto no preocupa este aspecto.
En manos de Antonio Balmón (PSC)
Por encima de los alcaldes de los municipios afectados, un socialista es quien tiene en sus manos la recalificación de estos terrenos, una vez la Generalitat diera la luz verde para Eurovegas. Se trata de Antonio Balmón en su calidad de vicepresidente ejecutivo del Área Metropolitana de Barcelona (AMB). El también alcalde de Cornellà y flamante secretario de acción política del PSC tiene que desembarazarse de las tribulaciones para decidir si muda los destinos urbanísticos del Parque Agrario del Baix Llobregat para dejar vía libre a Eurovegas. Un año y medio después de su creación, el AMB ha aprobado su primer plan de actuación, una hoja de ruta que ha recibido el apoyo institucional de los 36 municipios metropolitanos, la mitad de ellos del Baix Llobregat, y que marca los objetivos para los próximos cuatro años, incluyendo una partida para ayudar a los municipios a afrontar las consecuencias de la crisis. Eurovegas supone una mudanza gigantesca en el destino decidido en el PGB de 1976, entre otras razones, porque el Plan Estratégico Metropolitano tampoco contempla un cambio de usos como el que supone la ciudad turística consagrada al juego en el corazón de la huerta de Barcelona.
El alcalde de Barcelona y presidente de la AMB, el convergente Xavier Trias, ha reconocido que la puesta en marcha del plan metropolitano consensuado entre los 36 municipios “es el resultado de un proceso histórico” que tiene que marcar las bases para diseñar las políticas de intervención social y de estrategia económica metropolitanas hasta el 2015. Una estrategia en la que Eurovegas tendría un papel determinante por lo abultado de la inversión (26.000 millones de euros) y la mudanza de modelo económico que supondría. Uno de los puntos clave del nuevo plan es el apoyo a todos los municipios metropolitanos para afrontar las consecuencias de la crisis, con ayudas concretas para fomentar el empleo y estimular la economía, aspectos
para los que Eurovegas supondría un revulsivo.
Más mudanzas socialistas
El presidente del Consell Comarcal del Baix Llobregat y alcalde de Gavà, Joaquim Balsera, reconoció ante los empresarios de la patronal AEBALL que si Cataluña acaba siendo el destino de la multimillonaria inversión del magnate de los casinos estadounidense, ningún responsable público “puede cerrarse a un proyecto que generaría empleo en estos tiempos de crisis”. Balsera reconoce que el modelo de desarrollo económico que implica Eurovegas “no lo habríamos imaginado nunca” para la comarca. Pero como responsable político “nunca puedes decir no a una inversión de esta naturaleza. Como mínimo –añade- hay que analizarlo”.
En ese sentido, Balsera señala que si en el pasado se apostó por proteger la agricultura en la comarca con la creación del Parc Agrari del Baix Llobregat, el hecho que una parte de ese territorio se destinara a Eurovegas implicaría “un cambio de calificación de terrenos”. De ahí que el presidente comarcal asegure que el megaproyecto turístico asociado al juego “no es incompatible con el resto de modelos productivos del territorio, aunque obligaría a una modificación del uso del suelo dado que ahora es suelo agrícola protegido”.
Campaña de la Unió de Pagesos
Aunque la producción agrícola en el Baix Llobregat sólo emplea a 450 trabajadores que generan una facturación de algo más de 40 millones de euros, lo que supone el 0,4% del Producto Interior Bruto (PIB), el sector representado por el sindicato agrario Unió de Pagesos enarbola la lucha que libró en su día para preservar sus tierras del cemento en el PGM de 1976 y más tarde conquistar la protección que supone la creación del Parc Agrari del Baix Llobregat como la huerta de Barcelona. Unió de Pagesos ya ha comenzado una campaña de oposición “sin contemplaciones” al eventual emplazamiento del macrocomplejo de ocio Eurovegas en el delta del Llobregat. El sindicato agrario reclama a los ayuntamientos de Sant Boi, Viladecans y Gavà que muestren su oposición a Eurovegas durante la “Carxofada” de Sant Boi, una fiesta gastronómica que tiene este producto característico del delta como protagonista.
El portavoz de Unió de Pagesos, Lluis Parés, explica que “el proyecto (de Eurovegas) acabaría con un modelo en el que se trabaja desde hace años y que prevé el equilibrio entre la ciudad, el campo, las zonas forestales y las industriales”. Parés asegura que “Sant Boi es uno de los ejemplo de este modelo, donde las diferentes zonas conviven en perfecta armonía”. El representante de Unió de Pagesos pide a los responsables de estos tres ayuntamientos del Baix Llobregat que “se opongan oficialmente al proyecto” y lamenta que hasta ahora no lo hayan hecho.
El sindicato agrario ha comenzado una campaña de recogida de firmas en contra de Eurovegas y se sumó a la “bicicletada” convocada para el sábado 21 de abril por Stop Eurovegas, que tuvo lugar en la zona propuesta para acoger el complejo de ocio en Cataluña.
Zona Franca de industrias culturales
El debate del modelo económico del área metropolitana de Barcelona sigue abierto en tiempos de mudanzas y tribulaciones. El objetivo de que el puerto barcelonés se convierta en puerta de entrada de las mercancías que a partir de este verano transporte la compañía hongkonesa Hutchison, adjudicataria de la mayor terminal de contenedores portuarios, choca frontalmente con la apuesta del Consorcio de la Zona Franca (CZF), que pretende transformar los terrenos ribereños y junto al mar que antaño pertenecieron a L’Hospitalet, en una plataforma para acoger empresas ligadas a la biotecnología y a los sectores audiovisual y alimentario.
Desencallar los accesos ferroviarios al puerto, atravesando terrenos del CZF, ha sido el urgente objetivo del nuevo delegado especial del Gobierno en el Consorcio, Jordi Cornet, que combina su cargo con la secretaría general del PP de Cataluña. La ventaja competitiva que Barcelona exhibe al tener en un corto radio el puerto, el aeropuerto y la mayor concentración industrial de España en la Zona Franca, no debiera limitarse a recibir mercancías en tránsito. En opinión del alto cargo popular, Barcelona tiene que apostar por la transformación de su industria para orientarse a las actividades limpias y de nuevas tecnologías. Frente a una política importadora, el CZF apuesta por la innovación, las industrias culturales y la investigación que potencie las exportaciones.
Barcelona y su área metropolitana se resiste, según este modelo, a ser sólo una playa de desembarco de productos chinos del tipo “todo a a cien”. Para evitarlo, el CZF está transformando los terrenos donde antaño surgieron los legendarios Seat 600 para convertirlos en un parque tecnológico de 50 hectáreas dedicado a la biomedicina, la investigación alimentaria y la producción audiovisual. Pero también acogiendo industrias culturales que, por ejemplo, faciliten que las 94 películas que el año pasado se rodaron en el plató natural que es Barcelona no tengan que irse a Los Angeles porque la ciudad carece de infraestructuras de postproducción.
No olvidemos que Facebook o Twitter, industrias culturales del siglo XXI como el sector audiovisual, supera el valor de General Motors, Boing o Ford. El CZF sustituirá así las grandes prensas de chapa y operarios embutidos en monos azules por las cámaras, los especialistas y los platós de la glamurosa industria de los sueños. La función ya ha comenzado con obras en una extensión equivalente a treinta islas del Eixample. Será algo así como el Hollywood catalán. A un tiro de piedra de Eurovegas, si finalmente el señor Adelson se decanta por instalar el proyecto en el delta del Llobregat. ||
En el Baix Llobregat hemos vivido grandes turbulencias, la mayor parte de ellas precisamente por el empecinamiento de los núcleos de poder, siempre tratando de cambiarlo todo para que nada cambie, según otra máxima, en este caso de Lampedusa en su memorable Gatopardo. En 1976 se aprobó un Plan General Metropolitano (PGM), ratificado en 2010, que dibujaba un destino equilibrado para nuestra comarca, antaño agrícola y ahora objeto de deseo de la expansión territorial que necesita una capital global como Barcelona, entendida en su dimensión metropolitana. Y es que nuestra proximidad a Barcelona nos beneficia por el poder que irradia ser un foco internacional, pero al tiempo ejerce la misma atracción fatal que la fulgúrea luz para los mosquitos.
Un centenar de expropiaciones
Varias son las mudanzas que se están planteando en estos momentos de tribulación económica y que nos afectan directamente a los ciudadanos ribereños del Llobregat. La más importante, por su capacidad transformadora, es la candidatura para acoger en nuestro territorio la multimillonaria inversión de Eurovegas, una ciudad turística consagrada al juego. En una nueva rivalidad Madrid-Barcelona, la oferta de ubicación en Cataluña está muy clara, algo que no ocurre en la capital de España, que ofrece más hectáreas, en sitios distintos, pero que no tienen el valor añadido de estar frente al mar, a medio camino entre el puerto base de los cruceros en el Mediterráneo y el aeropuerto barcelonés.
Los terrenos que el estadounidense Sheldon Adelson necesita junto a Barcelona para levantar sus hoteles con vistas al mar y a los humedales del delta del Llobregat, tienen una extensión aproximada de 800 hectáreas, situadas entre El Prat, Cornellà, Sant Boi y Viladecans. Unos terrenos para los que se deberían afrontar más de un centenar de expropiaciones, ya que se trata de parcelas de pequeñas dimensiones y muy repartidas entre múltiples propietarios, muchas de ellas dedicadas a la agricultura. Algunos de estos propietarios, miembros de la Plataforma Aturem Eurovegas, advierten de que estas expropiaciones solo se podrán llevar a cabo si se trata de un proyecto de interés general y ponen en duda que el de una ciudad turística consagrada al juego lo sea y que la Unión Europea no acabe poniendo inconvenientes. Pero en la Generalitat y los ayuntamientos afectados por el proyecto no preocupa este aspecto.
En manos de Antonio Balmón (PSC)
Por encima de los alcaldes de los municipios afectados, un socialista es quien tiene en sus manos la recalificación de estos terrenos, una vez la Generalitat diera la luz verde para Eurovegas. Se trata de Antonio Balmón en su calidad de vicepresidente ejecutivo del Área Metropolitana de Barcelona (AMB). El también alcalde de Cornellà y flamante secretario de acción política del PSC tiene que desembarazarse de las tribulaciones para decidir si muda los destinos urbanísticos del Parque Agrario del Baix Llobregat para dejar vía libre a Eurovegas. Un año y medio después de su creación, el AMB ha aprobado su primer plan de actuación, una hoja de ruta que ha recibido el apoyo institucional de los 36 municipios metropolitanos, la mitad de ellos del Baix Llobregat, y que marca los objetivos para los próximos cuatro años, incluyendo una partida para ayudar a los municipios a afrontar las consecuencias de la crisis. Eurovegas supone una mudanza gigantesca en el destino decidido en el PGB de 1976, entre otras razones, porque el Plan Estratégico Metropolitano tampoco contempla un cambio de usos como el que supone la ciudad turística consagrada al juego en el corazón de la huerta de Barcelona.
El alcalde de Barcelona y presidente de la AMB, el convergente Xavier Trias, ha reconocido que la puesta en marcha del plan metropolitano consensuado entre los 36 municipios “es el resultado de un proceso histórico” que tiene que marcar las bases para diseñar las políticas de intervención social y de estrategia económica metropolitanas hasta el 2015. Una estrategia en la que Eurovegas tendría un papel determinante por lo abultado de la inversión (26.000 millones de euros) y la mudanza de modelo económico que supondría. Uno de los puntos clave del nuevo plan es el apoyo a todos los municipios metropolitanos para afrontar las consecuencias de la crisis, con ayudas concretas para fomentar el empleo y estimular la economía, aspectos
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| Xavier Trias y Antonio Balmón en el Plan de actuación metropolitano |
Más mudanzas socialistas
El presidente del Consell Comarcal del Baix Llobregat y alcalde de Gavà, Joaquim Balsera, reconoció ante los empresarios de la patronal AEBALL que si Cataluña acaba siendo el destino de la multimillonaria inversión del magnate de los casinos estadounidense, ningún responsable público “puede cerrarse a un proyecto que generaría empleo en estos tiempos de crisis”. Balsera reconoce que el modelo de desarrollo económico que implica Eurovegas “no lo habríamos imaginado nunca” para la comarca. Pero como responsable político “nunca puedes decir no a una inversión de esta naturaleza. Como mínimo –añade- hay que analizarlo”.
En ese sentido, Balsera señala que si en el pasado se apostó por proteger la agricultura en la comarca con la creación del Parc Agrari del Baix Llobregat, el hecho que una parte de ese territorio se destinara a Eurovegas implicaría “un cambio de calificación de terrenos”. De ahí que el presidente comarcal asegure que el megaproyecto turístico asociado al juego “no es incompatible con el resto de modelos productivos del territorio, aunque obligaría a una modificación del uso del suelo dado que ahora es suelo agrícola protegido”.
Campaña de la Unió de Pagesos
Aunque la producción agrícola en el Baix Llobregat sólo emplea a 450 trabajadores que generan una facturación de algo más de 40 millones de euros, lo que supone el 0,4% del Producto Interior Bruto (PIB), el sector representado por el sindicato agrario Unió de Pagesos enarbola la lucha que libró en su día para preservar sus tierras del cemento en el PGM de 1976 y más tarde conquistar la protección que supone la creación del Parc Agrari del Baix Llobregat como la huerta de Barcelona. Unió de Pagesos ya ha comenzado una campaña de oposición “sin contemplaciones” al eventual emplazamiento del macrocomplejo de ocio Eurovegas en el delta del Llobregat. El sindicato agrario reclama a los ayuntamientos de Sant Boi, Viladecans y Gavà que muestren su oposición a Eurovegas durante la “Carxofada” de Sant Boi, una fiesta gastronómica que tiene este producto característico del delta como protagonista.
El portavoz de Unió de Pagesos, Lluis Parés, explica que “el proyecto (de Eurovegas) acabaría con un modelo en el que se trabaja desde hace años y que prevé el equilibrio entre la ciudad, el campo, las zonas forestales y las industriales”. Parés asegura que “Sant Boi es uno de los ejemplo de este modelo, donde las diferentes zonas conviven en perfecta armonía”. El representante de Unió de Pagesos pide a los responsables de estos tres ayuntamientos del Baix Llobregat que “se opongan oficialmente al proyecto” y lamenta que hasta ahora no lo hayan hecho.
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| Parc agrari del Baix Llobregat. |
Zona Franca de industrias culturales
El debate del modelo económico del área metropolitana de Barcelona sigue abierto en tiempos de mudanzas y tribulaciones. El objetivo de que el puerto barcelonés se convierta en puerta de entrada de las mercancías que a partir de este verano transporte la compañía hongkonesa Hutchison, adjudicataria de la mayor terminal de contenedores portuarios, choca frontalmente con la apuesta del Consorcio de la Zona Franca (CZF), que pretende transformar los terrenos ribereños y junto al mar que antaño pertenecieron a L’Hospitalet, en una plataforma para acoger empresas ligadas a la biotecnología y a los sectores audiovisual y alimentario.
Desencallar los accesos ferroviarios al puerto, atravesando terrenos del CZF, ha sido el urgente objetivo del nuevo delegado especial del Gobierno en el Consorcio, Jordi Cornet, que combina su cargo con la secretaría general del PP de Cataluña. La ventaja competitiva que Barcelona exhibe al tener en un corto radio el puerto, el aeropuerto y la mayor concentración industrial de España en la Zona Franca, no debiera limitarse a recibir mercancías en tránsito. En opinión del alto cargo popular, Barcelona tiene que apostar por la transformación de su industria para orientarse a las actividades limpias y de nuevas tecnologías. Frente a una política importadora, el CZF apuesta por la innovación, las industrias culturales y la investigación que potencie las exportaciones.
Barcelona y su área metropolitana se resiste, según este modelo, a ser sólo una playa de desembarco de productos chinos del tipo “todo a a cien”. Para evitarlo, el CZF está transformando los terrenos donde antaño surgieron los legendarios Seat 600 para convertirlos en un parque tecnológico de 50 hectáreas dedicado a la biomedicina, la investigación alimentaria y la producción audiovisual. Pero también acogiendo industrias culturales que, por ejemplo, faciliten que las 94 películas que el año pasado se rodaron en el plató natural que es Barcelona no tengan que irse a Los Angeles porque la ciudad carece de infraestructuras de postproducción.
No olvidemos que Facebook o Twitter, industrias culturales del siglo XXI como el sector audiovisual, supera el valor de General Motors, Boing o Ford. El CZF sustituirá así las grandes prensas de chapa y operarios embutidos en monos azules por las cámaras, los especialistas y los platós de la glamurosa industria de los sueños. La función ya ha comenzado con obras en una extensión equivalente a treinta islas del Eixample. Será algo así como el Hollywood catalán. A un tiro de piedra de Eurovegas, si finalmente el señor Adelson se decanta por instalar el proyecto en el delta del Llobregat. ||

