Hace años Jaume Codina un erudito pratense y exalcalde, presentaba su tesis sobre el “Delta del Llobregat”, en otro libro “Gents de fang”, había descrito hasta 1965 las condiciones miserables e insalubres de las gentes del Delta.
La esperanza de vida corta y la malaria estaba entre las causas de muchas muertes. Hoy el Delta del Llobregat está retocado, con su torrencial río encauzado, con un puerto y aeropuertos agrandados a su costa. Atravesado por líneas férreas y autovías. Soterrado por gaseoductos, tuberías y cableados. Humeado por chimeneas y lleno de naves industriales en parte vacías.
Las reacciones impropias de gentes urbanas y ponderadas, sorprenden por su virulencia y sinrazón. Dicen algunos: putas, corrupción y vicio. Levantan el dedo condenatorio y ponen una sábana al balcón en protesta. Otros desean I+D, tecnología y grandes salarios para empleados de bata blanca, sin más. Ambos grupos olvidan que los escasos agricultores que quedan en la zona, no han logrado aún la denominación Km0, a pesar de su proximidad a Mercabarna y que los productos ecológicos no existen. Que el tipo de agricultura intensiva que practican requiere tan grandes cantidades de abonos que en ocasiones han contaminado el preciado acuífero del Llobregat.
El precio bonificado del agua de riego y los sistemas despilfarradores de regadío, hacen el actual uso agrícola muy cuestionable. Pero cuando sabemos las elevadas tasas de paro de la mayoría de los municipios de la zona ¿podemos permanecer indiferentes a la posible recolocación de gentes no muy preparadas y con un negro porvenir sociofamiliar?.
Es cruel y sectario desentenderse aunque sea parcialmente de esta amarga realidad local, del marasmo que algunas poblaciones padecen desde hace años, con los indicadores económicos a la baja. Por ello la posibilidad de corregir esta tendencia fatalista con los trabajadores que –el Eurovegas– de adjudicarse, reportaría a la comarca y a la misma Barcelona, son irrebatibles.
Codina era un hombre cultivado y razonable, con experiencia de gestión como alcalde y concejal, tal vez, eliminados los aspectos extremos del proyecto no lo condenaría de manera tajante.
LIM. Estruch ||