Opinió

Pandemia

Jaume Borràs, Nova Esquerra Catalana del Baix Llobregat

Desde 2007 la crisis financiera global junto con los efectos de la burbuja inmobiliaria están azotando nuestro país, y el Baix Llobregat no es una excepción.

Vivimos tiempos convulsos donde un virus, mal llamado capitalismo, está propiciando el desmantelamiento paulatino de nuestra sociedad del bienestar, y amenaza también, no solo con debilitar nuestro sistema inmunológico, sino también el de próximas generaciones.

Un virus inoculado con premeditación, alevosía y nocturnidad, en forma de modificación exprés de la Constitución, que nos obliga a todos los ciudadanos a destinar de forma prioritaria el pago de la deuda y los intereses derivados de ella por encima de las necesidades elementales como vivienda, salud, asistencia a la dependencia y pensiones dignas para nuestros mayores o dependientes.

Los principales propagadores de este virus, que son, el establishment financiero y el político supeditado al anterior, nos muestran día a día con sus medidas austericídas, que el liberalismo económico y el libre mercado defendido por Milton Friedman a principios del siglo XX, se convierte en un juego de niños al lado del neoliberalismo depredador actual, que carente de ideología económica y mucho menos política, escenifica una lucha de clases encubierta y favorece que la concentración de riqueza se desplace a un sector cada vez más pequeño de la población.

Debemos preguntarnos pues, como podemos combatir esta pandemia y sus devastadoras consecuencias, y como para ello debemos actuar sobre sus causas i no sobre sus consecuencias; revertir el efecto de dichas consecuencias debería ser nuestra prioridad inmediata, y esto se puede y debe hacer, liberando recursos destinados actualmente a pagar la deuda y vinculando el pago de la misma de forma proporcional al aumento de la demanda interna del país, y consecuentemente al aumento del producto interior bruto.

En nuestra comarca, y siendo un claro reflejo de la sociedad, la muestra de una clara desafección de la ciudadanía hacia las administraciones públicas, incluyendo quienes las gobiernan y gestionan es palpable y preocupante. Solo la comunión de los actores políticos y sociales con clara vocación progresista y transformadora de la sociedad, será capaz de dar respuesta a las verdaderas necesidades del Baix Llobregat, que son principalmente la lucha contra el paro estructural, que ha venido para quedarse, y la reposición de un estado del bienestar suficiente para desterrar la exclusión social.

No quiero dejar pasar la oportunidad, de reclamar el reparto del trabajo y las políticas Keynesianas como el mejor antibiótico contra este virus, y exigirme a mi mismo y a aquellos partidos de izquierdas y progresistas, la creación de espacios políticos transversales donde tanto en Europa como en nuestra comarca, faciliten una salida digna a todas aquellas personas que hoy por hoy no ven un futro claro para ellos, y lo que es peor, tampoco lo ven para sus hijos. Tenemos la obligación moral de hacerlo.

Debemos, entre todos, recuperar el poder de la democracia y la confianza en las instituciones políticas que la representan, para así poder encontrar una vacuna que nos inmunice y permita establecer unas líneas rojas que no vuelvan a traspasarse por un neoliberalismo depredador que corrompe administraciones y personas públicas. Debemos exigir y exigirnos, nuevos servidores públicos que nos representen, que estén del lado de la ciudadanía y no perviertan su servicio público comulgando con el establishment financiero y todos sus adláteres embriagados en sus vicios capitales.

Desde Nova Esquerra Catalana, pretendemos librar esta batalla desde el acercamiento a un estado republicano gobernado desde los valores de la socialdemocracia, y buscando la confluencia voluntaria de todos aquellos actores sociales y políticos que demanden una sociedad más justa, equitativa y sin exclusiones de ningún tipo.

¡Solo así conseguiremos vencer esta pandemia!