Una patrulla de la Policía Local de El Prat de Llobregat protagonizó el pasado sábado una intervención que terminó con el mejor de los desenlaces posible. Según han explicado este jueves fuentes municipales, una agente y un cabo del cuerpo consiguieron salvar la vida de un bebé de apenas un año que se había atragantado mientras comía un bastón de pan, gracias a su rápida actuación y a la aplicación de maniobras de primeros auxilios.
Una patrulla de la Policía Local de El Prat de Llobregat protagonizó el pasado sábado una intervención que terminó con el mejor de los desenlaces posible. Según han explicado este jueves fuentes municipales, una agente y un cabo del cuerpo consiguieron salvar la vida de un bebé de apenas un año que se había atragantado mientras comía un bastón de pan, gracias a su rápida actuación y a la aplicación de maniobras de primeros auxilios.
Los hechos ocurrieron poco después de las 15.30 horas, cuando los dos policías realizaban un servicio ordinario de patrullaje preventivo por la calle Cerdanya. En ese momento, un hombre se acercó a ellos visiblemente alterado para pedir ayuda urgente. Les explicó que su hijo pequeño se había atragantado en su domicilio y que no podía respirar. Sin perder un segundo, los agentes se desplazaron hasta la vivienda. Allí encontraron al menor tendido en el suelo, boca arriba, inconsciente y sin capacidad para respirar. La gravedad de la situación les obligó a actuar de inmediato.
Aplicando las maniobras de primeros auxilios específicas para un bebé con obstrucción de las vías respiratorias, lograron que el niño expulsara parcialmente la obstrucción y recuperara la respiración antes de que llegaran los servicios de emergencia. Pocos minutos después se personó una unidad del Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM), cuyos sanitarios continuaron con la asistencia y las tareas de estabilización del pequeño. Según confirmaron los propios profesionales sanitarios, la rapidez y la correcta actuación de los policías fueron determinantes para evitar que el menor falleciera por asfixia.
Los policías encontraron al menor en su domicilio tendido en el suelo, boca arriba, inconsciente y sin capacidad para respirar.
El bebé fue posteriormente trasladado al Hospital Sant Joan de Déu de Esplugues, donde quedó ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos. Allí los médicos consiguieron extraer el fragmento de pan que permanecía alojado en las vías respiratorias. Tras permanecer varios días en observación, el niño recibió finalmente el alta médica y ya se encuentra completamente recuperado.
La familia del menor ha querido expresar públicamente su agradecimiento a los dos miembros de la Policía Local por una intervención que, gracias a su sangre fría, preparación y rapidez de reacción, acabó salvando la vida de su hijo. Una actuación que pone de relieve la importancia de la formación en primeros auxilios de los cuerpos policiales y cómo, en situaciones críticas, unos pocos segundos pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
