Vida & Cultura

Xenia García culmina una trilogía nacida entre diarios, maternidad e identidad

Hay libros que nacen en una libreta antes de nacer en una librería. Es el caso de la trilogía de Xenia García Martínez, escritora de Sant Boi de Llobregat que este mes de agosto ha llegado por fin a buen puerto: Todo lo que florece en silencio, Lo que arde en calma y Ser quien soy. Se trata de tres novelas auto-publicadas que siguen el mismo hilo: el de Elaia, una mujer que se enamora de otra mujer por primera vez en su vida y que, sin buscarlo, termina escribiendo el mapa de quién es.

Lo que iba a ser una historia de amor terminó convirtiéndose, según reconoce su propia autora, en algo mucho más profundo: una trama emocional sobre identidad, maternidad y la difícil tarea de dejar de pedirse perdón a una misma. Publicadas en apenas un año, las tres novelas condensan en realidad mucho más tiempo: el de unos diarios que la autora llevaba escribiendo desde mucho antes de imaginar que algún día los leería alguien más que ella.

Todo comenzó sin literatura de por medio. “Empezó cuando me enamoré de una mujer”, cuenta García. Hasta entonces sus relaciones habían sido con hombres, y aquello removió “absolutamente todo” lo que creía saber sobre sí misma. No había ni personaje ni estructura: había un diario y una necesidad urgente de poner en algún sitio lo que sentía, lo que deseaba, lo que le daba miedo. De aquellas páginas, escritas y reescritas durante años, nació Todo lo que florece en silencio. La autora pensó entonces que cerraba una etapa, pero pronto entendió que faltaba contar qué ocurre después de que una experiencia así te cambie: las heridas, el intento de reconstruirse, el miedo a volver a amar. De ahí llegaron Lo que arde en calma y, finalmente, Ser quien soy. “Nunca planeé una trilogía”, admite. “Creo que necesité tres libros porque yo misma también necesité muchos años para entender lo que estaba contando”.

Elaia, Maca y Alma

A lo largo de las tres novelas, Elaia comparte protagonismo con Maca —la mujer con la que reconstruye su vida— y con Alma, una niña que crece de una entrega a otra. Xenia García no oculta que hay mucho de sí misma en Elaia: “emociones, pensamientos, conversaciones y situaciones que nacen directamente de cosas que viví”. Pero también insiste en la distancia necesaria entre vida y ficción: personajes transformados, tiempos alterados, hechos que nunca sucedieron. “No quería publicar mis diarios; quería convertirlos en literatura” reafirma.

El giro

Lo que iba a ser una historia de amor terminó convirtiéndose en algo mucho más profundo: una trama sobre identidad, maternidad y pedirse perdón a una misma

Aun así, reconoce que hay un libro en el que le ha costado especialmente esconderse detrás de su protagonista: el último, escrito mientras su propia vida daba un vuelco que no esperaba y que terminaría filtrándose en cada página. Maca y Alma, por su parte, funcionan casi como testigos: la primera acompaña a Elaia en la reconstrucción de su vida amorosa; la segunda crece, libro a libro, como recordatorio de que la historia sigue avanzando incluso cuando los personajes se detienen a mirar hacia atrás.

Un diagnóstico que cambió la mirada

Mientras escribía el último libro, la vida de García dio un vuelco: su hijo recibió un diagnóstico de autismo y esa experiencia se coló en las páginas de Ser quien soy sin que ella lo planeara. Del amor que necesita a alguien para sentirse completa, la trilogía gira en torno a la pregunta que la sostiene: quién es una cuando deja de definirse por los demás.

Al transitar por “Ser quien soy”, García atravesó uno de esos momentos que lo cambian todo, movida por el diagnóstico de autismo de su hijo. “De repente aparecieron preguntas, terapias, profesionales, reuniones, miedos y una manera completamente nueva de mirar a mi hijo”, asegura. También, algo que tampoco esperaba: crecimiento. La autora empezó queriendo comprender qué necesitaba él y terminó comprendiendo muchas cosas sobre sí misma. Por eso quiso que Elaia atravesara un proceso parecido, no como recurso dramático, sino para contar algo que ella misma estaba descubriendo. “Un diagnóstico no cambia quién es tu hijo; cambia muchas veces la mirada con la que los adultos aprendemos a entenderlo”, asegura.

En la novela aparece también esa amiga que acompaña sin necesidad de explicaciones, un personaje que la autora reconoce haber tomado prestado, casi entero, de su propia vida. Tener cerca a otra madre que puede escuchar sin que haga falta explicarlo todo, destaca García, ha sido una de las cosas más importantes de este último año y quiso que esa presencia también tuviera un lugar en la novela.

El título del cierre no es casual. Ser quien soy marca un cambio de tono deliberado frente a Lo que arde en calma o Todo loo que florece en silencio. Y la autora lo confirma: “Durante mucho tiempo pensé que esta trilogía era una historia de amor. Ahora creo que estaba equivocada. Es una historia de identidad”. Elaia empieza preguntándose a quién ama y termina preguntándose quién es. García fue clara al construir el desenlace: no quería que Maca fuera “la recompensa final” de Elaia, sino reforzar la idea de que basta con aprender a quererse para que aparezca alguien y todo cobre sentido.

Todo lo que florece en silencio se publicó el 20 de junio de 2025, Lo que arde en calma llegó en diciembre de 2025 y ahora Ser quien soy cierra la trilogía: un ritmo de publicación acelerado para una historia que, en realidad, lleva escribiéndose desde los diarios de hace años. García ha auto-publicado los tres títulos a través de Amazon KDP, ocupándose ella misma de maquetación, portadas y promoción. Lo que la sostiene, admite, son los mensajes de lectoras que le dicen que se han reconocido en Elaia, la prueba de que aquel diario que nunca pensó en publicar ha terminado hablando también de otras vidas.

El círculo se cierra en Sant Boi

Xenia García es de Sant Boi y con la trilogía ya completa bajo el brazo ha empezado a mover presentaciones en librerías y bibliotecas de la comarca, aunque todavía sin fecha cerrada. “Esta historia ha tenido una vida muy íntima. Primero estuvo en mis diarios, después en mis novelas, y ahora está empezando a pertenecer también a las personas que la leen”, comenta. Sentarse algún día frente a esas lectoras, sin personajes de por medio, sería para ella “una forma preciosa de cerrar el círculo”. Mientras llega esa cita, Ser quien soy deja un mensaje que resume las tres novelas y que, según su autora, vale la pena tomar prestado de la lectura: el final feliz no es que alguien se quede a tu lado, sino dejar de pedir perdón por ser quien se es.

Con Ser quien soy en las librerías, la trilogía de Xenia García deja de pertenecer solo a sus diarios y empieza a pertenecer también a quien la lee. Tres novelas nacidas del amor, la pérdida y la maternidad, escritas robando horas al sueño, que terminan proponiendo algo mucho más sencillo que una moraleja: que a veces basta con mirarse al espejo, reconocer a la persona que hay delante y no volver a pedirle perdón por ser ella. III