El pasado día 6 de febrero, Revolta Pagesa y el Gremi de la Pagesia catalana se movilizaban de nuevo con 140 vehículos agrarios (100 tractores) en la Gran Vía de Barcelona, frente a la Conselleria de Agricultura. Hace dos años que 2.000 tractores invadieron la ciudad en protesta por la sequía, bajos precios, excesos burocráticos y plagas de animales silvestres. Regía la Conselleria ERC, ahora lo hace el PSC. Los problemas son los mismos, más las epidemias ganaderas y el Mercosur. Según los agraviados pagesos, solo se ha resuelto –y parcialmente– un mayor control cinegético. Poco es.
El nuevo sindicato agrario –la Revolta Pagesa— nació de whatsapps intercambiados entre jóvenes agricultores de explotaciones familiares, muy profesionales y preparados pero descontentos con los sindicatos existentes. Uno de sus gritos era el “¡Fora sindicats!”. Las manifestaciones primeras sorprendieron a los sindicatos establecidos, que se vieron arrastrados hacia las ingentes y espontáneas tractoradas récord, que acabaron en Madrid, tras superar controles y aporreos, pero sin éxito alguno.
Pagesos de nuestra comarca, de Molins de Rei, aprovecharon para la venta de productos frescos a los transeúntes. También se creó un “huerto efímero” sobre el asfalto y frente al edificio en obras de Agricultura.
Jordi Ginabreda, ganadero, cocinero y uno de los líderes –siempre con barretina larga de lana– explicaba que no era necesaria una entrevista con Òscar Ordeig, el nuevo conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, si éste no ofrecía algo concreto para solucionar la amplia problemática planteada por su sindicato. Recalcaba que ni tan solo la pesada burocracia agraria se había aligerado.
Su sindicato es asambleario y no tiene intención de presentarse a las inminentes elecciones sindicales agrarias, del próximo día 27 de febrero (de 9.00 a 19.00 h), tras una campaña electoral que irá del 11 al 26 de febrero, y con censos ya publicados y demás detalles referentes al voto por correo.
En las últimas, Unió de Pagesos (UP) obtuvo el 55% de votos (es un lobby importante) y Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC) el 29%. Los otros tienen insignificantes apoyos. ¿Serán ahora significativos los resultados? Revolta no cree en las elecciones y no son anarquistas, tal vez federalistas o gremialistas, y en su mayor parte son de Girona y Lleida, provincias de gran producción agropecuaria y se les añaden gentes del sur de Tarragona.
Sabían ellos, que este fin de semana era complicado por las dos manifestaciones de usuarios de Rodalies (11.000 personas). Así pues, tras su demostración de fuerza, se retiraron ordenadamente para no entorpecer los fluidos de tráfico ciudadano. Poco después, la brigada municipal deshacía el huerto efímero urbano sin dejar ningún rastro. A 200 metros, una manifestación contra el Irán teocrático y sus ejecuciones masivas se celebraba con gritos de la “santa ira” que los pagesos también manifiestan en sus protestas.
Los incumplimientos del conseller Ordeig (PSC) los ha heredado sin resolverlos del conseller Mascort de ERC, el cual aprobó la desgraciada “ZEPA del Parc Agrari”, una medida que hace imposible la práctica de los cultivadores en nuestra comarca.
El acuerdo del “Mercosur” puede ser el final del sector agrario catalán de estructura familiar, en especial del sector ganadero y fruta. Las protestas en toda la UE pueden demorar la firma del acuerdo, que privilegia a la industria alemana sobre todo, pero aplazar (con 26 años de negociación) no es anular. La supresión de aranceles, puede ser también la anulación de las cautelas sanitarias muy estrictas en la UE. Como dicen los de la Revolta Pagesa: “La nostra mort, serà la vostra fam”. Terrible augurio.