Por todos es sabido que la celebración del Año Nuevo Chino es parte fundamental del patrimonio cultural de nuestros vecinos orientales, análoga a la tradición occidental, con reunión familiar y brindis llenos de emoción. Uno de los eventos a los que El Llobregat ha tenido el honor de asistir como invitado ha sido el Concierto del Año Nuevo Chino del Año del Caballo, una actuación de música de cámara con clásicos occidentales y chinos interpretados por cinco músicos del Teatre del Liceu. El acto, celebrado el pasado 6 de este mes en el Auditori Oriol Bohigas del Ateneu Barcelonès, contó con una magnífica organización, a cargo de Zhong Xi-Qiao ASOC. Intercultural, y fue grabado por Catalunya Ràdio.
Los presentes disfrutamos de un recorrido, de Oriente a Occidente, transitando musicalmente por paisajes de fuertes contrastes. Este bello diálogo, enmarcado en la visión poética del Bordado Ou (compuesta por Wu Na), patrimonio cultural inmaterial nacional chino, es un proyecto financiado por el Fondo Nacional de Artes de China 2025 para la creación de obras y producciones teatrales de pequeño y medio tamaño. “Sus cuatro movimientos se basan en piezas de bordado clásicas: “Reunión auspiciosa”, “Niños jugando”, “Loto a la tinta” y “Grulla y ciervo en primavera”, utilizando el lenguaje musical para reinterpretar la elegancia estética de la dinastía Song y el encanto de la cultura popular. La pieza incorpora melodías de canciones populares de Wenzhou, como “Diálogo de pájaros” y “Ding Ding Dong”, al tiempo que emplea técnicas compositivas contemporáneas para imitar sonidos naturales: las cuerdas imitan el canto de los pájaros, las gotas de rocío y el agua que fluye, y el piano crea efectos”, nos indican nuestras fuentes chinas para ayudarnos a entender la simbología de la obra.
El programa abrió con el cuarteto inicial de cuerdas tocando la Danza húngara de Brahms y, acto seguido, piezas de Vivaldi, Sarasate, Granados y Schumann (por parte occidental), mientras que las obras chinas que se interpretaron fueron piezas de Ren Guang, Lei Zhenbang, Liu Tieshan & Mao Yuan, He Zhanhao & Chen Gang y Wu Na.
Las violinistas Jing Liu y Emilie Langlais, el violista Fulgencio Sandoval, el violonchelista Òscar Alabau y la pianista Astrid Steinschaden brillaron a un alto nivel profesional, provocando el aplauso del público con sus interpretaciones llenas de virtuosismo y de emoción, un binomio siempre difícil de amalgamar. Valga la anécdota de que el repertorio fue rico en la técnica del pizzicato, el sutil pellizco de las cuerdas que produce tanto placer en el alma mediterránea del público barcelonés.
Cuando tengo el privilegio de asistir a este tipo de eventos siempre me asalta la misma duda: “dado que los chinos conocen gran parte de los clásicos occidentales, ¿cómo es posible que, para nosotros, en general, las joyas de la maravillosa cultura china sean grandes desconocidas? ¿En qué momento los occidentales dejamos de admirar con curiosidad intelectual los tesoros que se han forjado más allá de nuestras fronteras?
Tengo la esperanza de que nuestra generación aún esté a tiempo de apreciar la cultura asiática, así como la de otros continentes, y agradezco al Consulado de la República Popular de China en Barcelona sus esfuerzos constantes para tender puentes y hacernos partícipes de su tradición.