El Prat

Si haces escala en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat, mejor que leas esto antes de reservar tu vuelo

Xavier Adell | Viernes 22 de mayo de 2026

Correr por la terminal como un poseso cuando la puerta de embarque asignada a punto de cerrar es una escena muy habitual en los grandes aeropuertos europeos. Y el aeropuerto de Barcelona-El Prat, donde el tráfico de pasajeros bate récords mes tras mes y donde las instalaciones operan al límite de su capacidad no es una excepción. Al contrario, esa carrera contrarreloj del viajero en tránsito que anda justo de tiempo tiene más probabilidades de acabar mal de lo que cabría imaginar. Un estudio internacional elaborado por Airhelp, una empresa tecnológica del sector especializada en derechos de los pasajeros aéreos, sitúa al aeropuerto del Baix Llobregat entre los aeródromos donde existe un mayor riesgo de perder un vuelo de conexión y quedarse en tierra con cara de disgusto y de frustración.



El aeropuerto de Barcelona-El Prat afronta la temporada alta estival de viajes vacacionales operando prácticamente al límite de su capacidad. El aeropuerto catalán ha cerrado 2025 con un récord histórico de 57,5 millones de pasajeros y más de 360.000 operaciones, superando el umbral teórico de los 55 millones de viajeros para el que fue diseñado. El crecimiento sostenido del tráfico aéreo ha consolidado a la infraestructura como uno de los principales nodos del sur de Europa, pero también ha incrementado la complejidad de su operativa diaria.

En este contexto de máxima presión sobre las instalaciones, un estudio elaborado por AirHelp (una empresa tecnológica especializada en derechos de los pasajeros aéreos y gestión de reclamaciones por retrasos, cancelaciones, overbooking y pérdidas de conexiones fundada en 2013) sitúa al aeródromo pratense entre las instalaciones aéreas europeas donde se está expuesto a un mayor riesgo de pérdida de vuelos de conexión. La infraestructura catalana ocupa el puesto 35 entre los 196 aeropuertos analizados, con una puntuación de 4,85. Es decir, que suspende el examen, aunque solo sea por unas décimas.

Márgenes insuficientes con alta afluencia

Sin embargo, el dato más revelador del informe de Air Help es otro. Según el análisis, El Prat recomienda oficialmente 45 minutos para realizar una conexión entre vuelos nacionales y 90 minutos cuando el enlace implica vuelos internacionales. Sobre el papel parecen tiempos razonables, pero los investigadores alertan de que en momentos de gran afluencia —como en los tres meses de verano, en Semana Santa o durante las vacaciones navideñas— esos márgenes pueden resultar insuficientes.

Lo que resulta altamente “preocupante” es que el Aeropuerto de Barcelona aparece en la décima posición mundial por volumen total de conexiones ofrecidas a los pasajeros, pero no es capaz de asumir plenamente un servicio eficaz a los pasajeros en tránsito. Y es que, cuantas más conexiones gestiona un aeropuerto, mayor es la complejidad logística para coordinar llegadas, embarques, controles de seguridad y movimientos de pasajeros en tránsito y, por lo tanto, más fácil es que se produzcan retrasos y demoras.

Mejor que Madrid-Barajas

La situación no es exclusiva de Barcelona. El aeropuerto de Madrid-Barajas aparece incluso más arriba en la clasificación, de Airhelp en la décima posición, con una escasa puntuación de 4,23. Además, el aeródromo dela capital de España ocupa el séptimo puesto mundial en número de conexiones, tres posiciones por delante de El Prat.

Los datos vienen a confirmar que los grandes aeropuertos españoles concentran la mayor presión logística de todo el sistema aeroportuario estatal. En contraste, instalaciones de menor tamaño logran mejores resultados pese a disponer de tiempos mínimos de conexión más reducidos. Es decir, que los aeropuertos pequeños acaban ganando la partida

Los pequeños, un notable muy alto

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio de Airhelp es que aeropuertos secundarios como los de Santiago de Compostela, Asturias o Bilbao presentan un comportamiento mucho más eficiente con los pasajeros en tránsito. Santiago ocupa la posición 182 del ranking —es decir, entre los aeropuertos con menor riesgo de perder conexiones— y obtiene una puntuación de 8,64. Asturias aparece en el puesto 174 (con un 8,44 de nota) y Bilbao en el 172 (8,38).

Paradójicamente, estos aeropuertos recomiendan escalas más cortas que Barcelona: apenas 35 minutos entre vuelos domésticos y 65 minutos para conexiones entre vuelos nacionales e internacionales. Según Airhelp, la explicación está en factores como “la menor distancia entre puertas de embarque, menos saturación de pasajeros y procesos operativos más ágiles”, han explicado fuentes de la compañía.

El desafio de seguir creciendo

Los resultados del informe llegan en un momento de plena expansión para El Prat y con un futuro todavía algo incierto, aunque todo apunta a que más pronto que tarde acabará acometiéndose la esperada ampliación para poder absorber el crecimiento previsto durante la próxima década. Este proyecto plantea nuevos retos. La combinación de más viajeros, más rutas y más conexiones internacionales va a obligar a afinar cada vez más la gestión de flujos dentro de la infraestructura, si no se quieren perder posiciones en el ránking.

Para los expertos, la principal recomendación para que El Prat se adapte a una redimensión al alza es sencilla: “desconfiar de las escalas excesivamente ajustadas”, han recalcado desde Airhelp. Aunque los sistemas de reserva permitan comprar itinerarios con conexiones mínimas, la experiencia demuestra que “una conexión técnicamente posible no siempre es una conexión realmente viable”, han añadido las mismas fuentes. Y en un aeropuerto como el de Barcelona-El Prat, donde cada día confluyen decenas de miles de pasajeros en tránsito, unos pocos minutos pueden marcar la diferencia entre embarcar tranquilamente o ver despegar el avión desde la cristalera de la terminal.

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