El Llobregat

Juan Carlos padilla: “La lectura es la clave de la educación y de tener personas cultas, sensatas y valiosas”

MOLT A DIR

Marina Sánchez Tabuenca | Sábado 06 de junio de 2026

Juan Carlos Padilla Estrada (Alicante, 1959) es el autor ganador del IV Premio Vallirana de Novela Histórica por ‘La Casa de los Vientos’, una novela que cuenta la historia de dos familias, pertenecientes a clases sociales muy distintas, que verán su destino entrelazado en la España del siglo XIX y principios del XX, y cuyas aventuras nos llevarán hasta la Guerra de Cuba y la Revolución Rusa



Muchas veces el tiempo es la línea sobre la que se articula la vida; el tiempo presente, futuro o, en este caso, pasado. La Historia es ese tiempo que nos permite analizar, aprender y corregir, pero, para Juan Carlos, es más que eso, es un integrante más de un gran entramado de personajes que, aún habiendo sido creados por él, toman sus propios derroteros de forma independiente.

Has ganado el Premio Vallirana de Novela Histórica 2025. ¿Qué ha supuesto para ti?
Ha sido un honor. Cuando fui a recogerlo conocí a las personas que lo dan, al jurado, a gente del Ayuntamiento, a mucha gente del pueblo que estaba en la cena, y vi lo implicado que estaba este pueblo en el premio, en la cultura. Es un pueblo donde la cultura tiene un valor extraordinario y que me hayan dado este premio es un auténtico honor, yo estoy orgullosísimo. Encima, ha tenido la publicación por la Editorial Diëresis y la novela se está difundiendo con bastantes buenas críticas y comentarios, y no hay mejor regalo para un escritor que los lectores lleguen a la novela y la disfruten.

¿Es difícil llegar a los lectores con la novela histórica?
Es un género que gusta mucho al lector, a la persona que se considera lectora. Hay tres temas que son bastante universales en los lectores convencionales: novela histórica y costumbrista, novela policíaca y novela romántica. En la novela histórica, yo trato a la historia como un personaje más, no solamente como el telón de fondo donde los protagonistas se desenvuelven. Intentamos darle al lector ese conocimiento histórico interesante, novelado. Es una historia contada, entonces surgen los eventos históricos de manera natural, yo creo que ese es el éxito. Además, yo tengo la costumbre de mezclar personajes reales con personajes imaginarios y eso tiene un enorme éxito porque llega un momento en que el lector no sabe si lo que está leyendo sucedió de verdad o es fruto de la historia, a veces tienen que recurrir a Wikipedia para descubrirlo. Hay un dicho muy antiguo que dice que conocer la historia nos vacuna contra su repetición y yo estoy convencido de ello.

¿Cuánto se tarda en escribir un libro así?
Yo soy un escritor relativamente rápido, tardé un año en escribir este libro. Lo que pasa es que después me gusta dejarlo en un cajón y revisarlo al cabo del tiempo porque lo ves con otros ojos. Cuando lo relees hay muchísimas cosas que te llaman la atención, cosas que modificas, personajes que han tomado una deriva diferente a la que tú le programaste. Como con los hijos, que tú igual quieres una cosa para ellos pero acaban ejerciendo su voluntad, pues con los personajes literarios a veces sucede algo parecido: siguen una senda diferente y tú te sorprendes como autor porque igual le habías previsto otro destino al personaje.

En un libro como ‘La casa de los vientos’, con tantos personajes, tramas, tiempos, espacios… ¿cómo se conforma ese imaginario?
La idea surgió a raíz de una charla sobre el vino Fondillón, un vino que siempre me ha fascinado, muy alicantino (como yo). A partir del Fondillón, fui generando una trama, unos personajes que se iban desarrollando, interactuando unos con otros, y si conoces la época en la que se desarrolla, aprovechas para ir introduciendo acontecimientos históricos; y toda esa mezcla va evolucionando. Una novela es una historia coral y viva que va desarrollándose y pasa como en la vida, va discurriendo y los actores de esos acontecimientos van viviéndolos y van reaccionando de una manera u otra. A mí, lo que me gusta cuando escribo una novela es tener la sensación cerebral de que en mi cabeza están sucediendo las cosas, dejo que vayan fluyendo y las voy escribiendo.

¿La novela histórica tiene algo de nostalgia por lo pasado?
No, yo creo que no. En mi opinión, tiene una evidente función didáctica que intenta explicar, en el caso de esta novela, lo que sucedió en el siglo XIX en España. Es un siglo apasionante, muy poco conocido, sucedieron cosas verdaderamente relevantes y la mayoría de las personas no la conoce. Yo intento divulgar esto y, por otro lado, explicar las causas, los orígenes, los problemas, e intentar vacunar a las personas contra la repetición de los errores, porque en nuestra historia hemos cometido, como sociedad, muchos errores históricos y la única forma de no volver a esas andadas en un futuro es conocerlo. El divulgar la historia tiene también esa función docente de intentar evitar errores, pero no es nostalgia, en mi caso al menos.
Al hacer novela histórica se escribe sobre el pasado, ¿te atreves a atisbar lo que será el futuro?
Sí, yo además de escribir novela histórica, escribo cada domingo un artículo divulgativo, de política o de opinión en la prensa de Alicante, y muchas veces hago elucubraciones. A mí me gusta tanto la historia como el futuro, el poder tener la habilidad de poder adivinar lo que va a pasar, y yo soy optimista por naturaleza: yo creo, y estoy convencido, de que la humanidad ha ido a mejor. Ineludiblemente, hemos mejorado, en datos objetivos: la esperanza de vida en el 1900 era 40 años y ahora es de 82, conocemos el genoma humano, hay avances médicos y tecnológicos impresionantes… Vamos hacia un mundo claramente diferente y mejor que el anterior, en 2030 llegará la época de la IA y los robots, que según todos los expertos va a cancelar muchos empleos, pero va a crear otro tipo de trabajos. Si somos capaces de darle a las actividades ese componente creativo, humano, que la máquina no puede suplantar, habremos acertado y podremos compartir nuestro futuro con ellas, yo creo que ese es el gran reto de la humanidad.

En el libro se abordan las relaciones entre clases, la fractura social y las dos Españas, ¿sigue existiendo esa fractura?, ¿es algo inherente a este país o a la sociedad en general?

A la sociedad en general, en España la ruptura de clases es evidente pero, por ejemplo, en la Revolución Rusa era todavía mayor. Sigue existiendo y seguirá, existe una diferencia de clases que es inevitable porque va en la naturaleza humana, la sociedad se va a estructurar siempre según el esfuerzo, la herencia, la riqueza, la inteligencia y va a estratificar a la población. Lo que también es verdad es que esa diferencia de clases con el tiempo se ha ido reduciendo, y hoy en día hay mucha menos diferencia entre las clases elevadas y medias que antes. En el libro, yo reflejo la situación que había en la Rusia prerrevolucionaria con los zares: el 90% de la riqueza estaba en manos del zar, su familia y los nobles, y el resto de la población se tenía que conformar con el 10%. Ahora, con los nuevos multimegamillonarios tecnológicos se está empezando, otra vez, a acumular excesiva riqueza en pocas manos, eso vuelve otra vez a llevar a la desigualdad. Ahora estamos en un punto de inflexión, vamos a ver cómo van los próximos años; es algo que deberíamos evitar, en mi opinión.

La novela también trata el concepto de la ambición frente a la rebeldía. ¿Qué te evocan estos conceptos?
La ambición es absolutamente legítima y todos nacemos con ella: todos tenemos ambición de felicidad. La rebeldía sucede cuando alguien quiere ese plus de querer mejorar el mundo, hacerlo más justo, disminuir las desigualdades. A veces, esas dos cosas no tienen por qué ser excluyentes, en modo alguno, y de hecho, Generosa, la gran protagonista de la segunda parte del libro, es una mujer ambiciosa, pero sobre todo rebelde que lo que hace es perseguir su sueño: la igualdad, acabar con las desigualdades, que no haya injusticias, que el mundo sea más leal para todos. No están reñidas la una con la otra.

La rebeldía lo que implica es romper el esquema que está establecido, y la ambición no necesariamente.
La rebeldía es, efectivamente, la reestructura de las normas establecidas. Generosa es un buen ejemplo, ella nace en una familia pudiente, acomodada, sin embargo, renuncia a eso con tal de viajar, salir de su zona de confort y buscar lo que considera justo. Son personas hiperexigentes consigo mismas y lo que hacen es luchar por esos sueños que creen que son la razón, pueden estar equivocados, cada uno tendrá su opinión, pero para ellos persiguen la verdad, su verdad.

Y el personaje de Clotilde, su madre, hace este ascenso de clases desde la indigencia a la clase alta.
Es un poco a la inversa, Clotilde es una muchacha muy guapa que nace en un arrabal, el destino le ofrece la oportunidad de ascender socialmente y ella lo sabe aprovechar. Es una mujer muy lista, muy intuitiva y sabe agarrarse a esas oportunidades que la vida solo ocasionalmente ofrece. Consigue ascender mucho en la escala social, y lo que descubre es el conocimiento, llega a la casa de los vientos y encuentra la Encyclopédie. Hoy en día ese libro no nos llama la atención, pero a mitad del s.XIX aquello era la revolución del conocimiento, fue la primera vez que la humanidad reunió todo el conocimiento existente desafiando a la iglesia, a los saberes tradicionales, a los libros prohibidos, a los conceptos dogmáticos. Y Clotilde ve ese libro y queda fascinada, tanto que consigue aprender francés para leerlo en la lengua original; el conocimiento le fascina y le hace una nueva mujer.

¿En este caso es diferente la presencia de una persona que venga desde abajo o una persona que nazca en la clase alta y ya tenga ese conocimiento?
Claro, la persona que asciende, que va subiendo peldaños con esfuerzo, va adquiriendo esos conocimientos y ese barniz; esas propiedades de la clase alta, las va adquiriendo con esfuerzo. No es lo mismo que quien ha nacido con esto. Clotilde es un buen ejemplo de ello, es una mujer que se va haciendo culta, inteligente, tiene una listeza natural y va adquiriendo conocimiento, y al final de su vida ya es una gran mujer, porque ha adquirido todo y lo ha adquirido de una forma activa, no pasiva, no le ha sido transmitido.

En la recogida del premio de Vallirana pronunciaste la frase “los libros hacen sabios a los hombres y solo los hombres sabios hacen grande a un país”. ¿Faltan libros en este país?
En el libro, cuando el personaje de Irene Borges, la mujer de Ramiro Beltrán, se quiere dedicar a la faceta editorial, él le pregunta por qué y ella le responde esta frase. Yo creo que lo que falta es que se lea más. Hace años se hizo un estudio, una comisión interministerial a la que asistí, para descubrir por qué fallaba el sistema educativo español, y encontraron una serie de problemas y dieron con las tres soluciones: lectura, leer más y leer todavía más. Estos expertos se dieron cuenta de que la lectura es la clave de la educación, del enriquecimiento, de tener personas cultas, sensatas y valiosas. Y yo creo que no falta publicar más sino leer más, eso sí que sería una receta para mejorarnos como sociedad.

Pero ¿cómo haces que la gente lea más?
Esa es la pregunta del millón de dólares. Yo, en mi modesta participación, lo que hago es intentar estimular a mis hijos y mi entorno para que lean un poco más. Tengo una hija de un año y medio y está rodeada de libros; yo le voy leyendo, con tal de que ella se acostumbre desde pequeña al instrumento, al objeto, al libro de papel: esa cosa tan bonita y tan tradicional. Yo creo que todos tenemos una cierta obligación moral de volver a ponerlo de moda, sobre todo entre los jóvenes. III

LA CLAU

“No solamente las mujeres de ahora son las importantes”

En la novela se da mucha importancia a las figuras femeninas, son personajes con profundidad, no solo con presencia. Mayoritariamente, la historia ha puesto en el centro a los hombres y solemos ver menos mujeres protagonistas en las novelas históricas.

En la novela hay dos personajes clave: Generosa y Clotilde, son el alma, y con ello he intentado transmitir a los lectores y lectoras actuales que grandes mujeres han existido siempre, aunque no nos lo haya legado la historia. Aunque hayamos visto que la historia, sobre todo los conflictos bélicos, ha estado protagonizada por los hombres, las mujeres han estado siempre ahí y han sido más que importantísimas en el desarrollo histórico. Yo creo que no nos puede sorprender que haya mujeres como Generosa o Clotilde; además, en el libro aparece también Clara Campoamor, una mujer muy importante en la historia de España. No solamente las mujeres de ahora son las importantes, durante toda la historia ha habido mujeres de primerísimo nivel.

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