Pere Rovira

La corrupción esconde una gran herida social

Mossèn Pere Rovira | Sábado 06 de junio de 2026

Somos testigos directos de un espectáculo mediático digno de ser estudiado por los expertos en psiquiatría y sociología. Es todo un esperpento escuchar los diferentes medios de comunicación cuando el tema de referencia es la supuesta corrupción de la figura de un expresidente del gobierno.



Los acusadores presentan la trama con rasgos mafiosos; los defensores justifican la figura del imputado/s con argumentos relativos y confusos. Sólo los magistrades están obrando con profesionalidad y coherencia, fuera de toda manipulación en ambos sentidos.
No seré yo quien se posicione en uno u otro sentido, habríamos de dejar que el procedimiento continue su camino. El tema de esta supuesta corrupción se alargará por un largo tiempo para total esclarecimiento.

Mi reflexión quisiera dirigirla en dos direcciones:

a) ¿Qué llevan a los políticos o representantes públicos a dejarse seducir por negocios escandalosamente turbios? Da la sensación que el poder ciega a estos representantes del pueblo, desprecian el “bien común” y sólo se ciñen a su beneficio particular. Cuando observamos la videoteca y escuchamos sus discursos políticos a lo largo de los últimos años, percibimos la capacidad por engañarse y engañarnos. ¿Dónde está la verdadera causa que convierte a estas personas en auténticos delincuentes? No será que los contenidos morales/éticos se están devaluando, que el individualismo prima sobre la igualdad, que el carácter de servicio público pasa a un segundo plano…

b) Toda la información mediática se está centrando en la “corrupción”, parece que no hay más que esta noticia. Las problemáticas sociales (vivienda, sanidad, educación, conflictos bélicos…) pasan a ser temas secundarios. Por primera vez, este fin de semana hubo manifestaciones en defensa de una vivienda digna y accesible. La repercusión ha quedado relegada a una noticia de segundo orden. Los problemas reales de los ciudadanos, de la gran mayoría de la población (trabajos precarios, sueldos ínfimos para la independencia de muchos jóvenes, abusos en los precios de la vivienda, la inflación de los alimentos, etc.) parece que no interesa a algunos medios de comunicación, sólo buscan la audiencia fácil y rentables.

Se está despertando una alarma social que espero y deseo sirva como punto de inflexión en la calidad ética, no sólo de los políticos sino de toda la sociedad. Estamos educando a los más jóvenes en unos valores carentes de contenidos morales, donde el prójimo lo hemos convertido en un contrincante y no en una oportunidad. III

TEMAS RELACIONADOS: