EDITORIAL
08/05/2026@12:55:00
Casi sin hacer ruido —como los propios gatos que ahora dominan no solo ventanas y sofás sino también el ránking de mascotas— el Baix Llobregat y L’Hospitalet están viviendo una transformación doméstica que va más allá de una simple preferencia por una mascota u otra. No es solo que la colonia felina le esté ganando terreno a la de perros, los grandes dominadores desde siempre en los hogares del territorio. Es que, en paralelo, está cayendo en picado la presencia de niños en las casas: menos hijos, parejas sin descendencia y personas que viven solas, de forma deseada o no. Y esa doble tendencia no es fruto de la casualidad. Cuando se observa al detalle, deja de ser un anecdótico cruce de cifras para convertirse en el síntoma de que algo más profundo está pasando, algo que va más allá de la simple competición entre dos tipos muy diferentes de animales de compañía.
Por José Vicente Muñoz
Muchas veces se habla de un supuesto conflicto entre generaciones: jóvenes contra mayores, tradición contra cambio. Sin embargo, plantearlo como una confrontación es un error que empobrece a la sociedad. Cada generación aporta algo valioso: las personas mayores ofrecen experiencia, memoria y perspectiva; las jóvenes aportan energía, innovación y nuevas formas de entender el mundo.
Cataluña ha sido, a lo largo del tiempo, una región marcada por el arte, la arquitectura, la cultura y también por ciertas tradiciones menos conocidas pero igualmente interesantes.
Cada nuevo año se nos debería plantear una buena oportunidad para revisar, reflexionar y corregir aspectos de nuestro peregrinaje vital.Dado que soy sacerdote, tengo la ocasión de conocer muchas familias. Observo las dificultades que el ritmo de la vida les proporciona, la falta de conciliación laboral, el coste de los servicios más esenciales (colegio, alimentación, vivienda, etc.). Realmente no reciben ayudas que las defiendan de estos acosos, en ocasiones, irrespirables, ya sea desde el Estado o desde la cultura hedonista y predominante.
La actitud que los jóvenes mantienen ante la sociedad es siempre tema de permanente comentario, aunque se deba al distinto parecer de las generaciones adultas y las jóvenes acerca de los patrones de la misma sociedad. Máxime en un contexto social en que de un lado la crisis económica amenaza constantemente con la reducción de la capacidad adquisitiva y, de otro, que a lo largo de la transición política no se ha sabido sustituir la concepción ideológica de la dictadura por una nueva filosofía para la libertad. En esta situación, las barreras intergeneracionales se hacen más agudas y la marginación de los jóvenes respecto a la sociedad aumenta.
Hasta los años 80 era posible la venta de productos del campo, en paradas donde el productor llegaba al consumidor; instaladas en mercados, domicilios o en vías y cruces de caminos y carreteras, muchas de ellas al aire libre y con horarios mañaneros
|
Una cierta mirada crítica a la realidad que nos envuelve, nos permite afirmar sin exageración que nos topamos con evidentes fracasos en el campo político, militar y asistencial.
En este último siglo, Europa ha demostrado su incapacidad para solucionar, vía diplomática, los conflictos bélicos que ha padecido. En la situación actual, el clima prebélico que se respira se acentúa con la última ocurrencia de la Comisión Europea: que cada Estado miembro “elabore un kit de supervivencia de 72 horas” para afrontar cualquier crisis posible. Después de que EEUU haya dejado de suministrar armamento a Ucrania en su conflicto con Rusia, Europa se ha encontrado con una nueva e imprevisible novedad: no están preparados para la defensa de sus fronteras sin el paraguas de los EEUU.
El feminismo está cada vez más acosado por la nueva izquierda, la ultraderecha y esos aparentes aliados que abandonan el barco. Si en la segunda década del siglo XXI nadie sabe definir lo que es ‘una mujer’, excepto los científicos, “tenemos un problema”.
Después de las fiestas navideñas, comenzamos un nuevo año lleno de expectativas y proyectos.
La colaboración de la ciudadanía es un factor imprescindible ante la prevención y detección de plagas
|
|
|