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    12 de diciembre de 2018

Opinió > Miguel Garcia

De los 40 años de gobierno socialista en L’Hospitalet, Núria Marín lleva casi 25 años, casi la mitad de ellos como alcaldesa, por lo que cabría esperar que, al menos, fuese una buena gestora.
En l’Hospitalet es imprescindible un replanteamiento de la política urbanística ahora que vuelven a aflorar los proyectos de los tiempos de la burbuja inmobiliaria que quedaron aparcados por la crisis.
Tras 10 años al frente del gobierno de l’Hospitalet, hay mucha hemeroteca que delata el rumbo a la deriva de la alcaldesa Núria Marín. La más sangrante es el reguero de grandes anuncios y promesas incumplidas que ha definido su mandato.
Al Partido Socialista se le presuponía un carácter progresista, pero de un tiempo a esta parte vive de la fama y los gestos, pero es más un freno que un motor de los avances que necesita la sociedad española actual.
Le Cirque du Soleil va a estar dos meses en L’Hospitalet en su gira ‘Totem’ que después le llevará a ciudades como Alicante o Málaga. Al grupo municipal de Cs nos parecería estupendo si no fuera que el Ayuntamiento gobernado por el PSC de Núria Marín les ha reservado un espacio público de 20.000 m2 hasta el 2.030 en el que se han hecho obras por un valor de 1.250.000 euros para ponerlo al gusto de la multinacional canadiense con el dinero de todos los ciudadanos.
Para la alcaldesa de l’Hospitalet, Núria Marín, los servicios funerarios municipales no son un servicio público sino una fuente de ingresos del ayuntamiento. Las arcas municipales reciben el 12% de lo recaudado por la funeraria municipal, que en el último año contabilizado, el 2016, representaron más de 700.000 euros.
Un gobierno ha de tener siempre presente que gobierna para los ciudadanos. Puede parecer una obviedad, pero muchos gobiernos, especialmente cuando se perpetúan en el poder, tienden a olvidarlo. Esto es lo que está sucediendo en L’Hospitalet.
El proyecto agotado del PSC de L'Hospitalet

Fe de errores: el titular de este artículo no es correcto en la edición impresa.

El PSC, tras casi 40 años gobernando l’Hospitalet, es un proyecto agotado que vive del nombre y de la inmensa red clientelar que ha ido tejiendo con los fondos municipales durante todos estos años.
Cs en las elecciones del 21D ha conseguido un hito histórico: ganar al nacionalismo las elecciones autonómicas de Cataluña. Eso ha sido posible gracias al apoyo de más de un millón cien mil ciudadanos de Cataluña que quieren un cambio y un proyecto de reformas para Cataluña y el conjunto de España y seguir construyendo la Unión Europea.
Gestionar una ciudad tan diversa, dinámica y densa como L’Hospitalet es complicado. Hay que estar muy encima para facilitar la convivencia, atender las necesidades de los ciudadanos y velar por el buen funcionamiento del Ayuntamiento.
Los partidos independentistas quisieron paralizar todas las instituciones en Cataluña este mes de septiembre para generar un clima de excepcionalidad política con el que imponer su agenda. Sin embargo, los ciudadanos de L’Hospitalet me pagan un más que generoso sueldo para representarles en el Ayuntamiento, atender sus asuntos y tratar de mejorar las condiciones de vida en la ciudad.
Incivismo para tapar incumplimientos
La alcaldesa de L’Hospitalet, la socialista Núria Marín, ha vuelto a impulsar la enésima campaña de civismo para mejorar la limpieza de la ciudad. Es habitual que los alcaldes recurran a alguna campaña contra el incivismo cuando la suciedad en la vía pública empieza a ser un problema demasiado evidente y los vecinos empiezan a reclamar.
Ahora que lo peor de la crisis ya ha pasado, afloran los problemas que nunca han dejado de existir y que han formado parte de las propias causas de la crisis. La precariedad, el acceso a la vivienda, el fracaso escolar, la desigualdad, la ineficiencia, la corrupción.
El PSC no es el partido progresista que aparenta ser, sino una amalgama de intereses locales cuyo único fin es el poder por el poder porque para ellos es un modo de vida. Por eso son incapaces de mantener una posición coherente.
El Gobierno municipal de L’Hospitalet de la socialista Núria Marín se jacta de la participación ciudadana en el municipio, pero es una mera simulación.
Como las flores con el buen tiempo, los proyectos inmobiliarios afloran con la recuperación económica. A pesar de que quedan pocos huecos por rellenar, en L’Hospitalet empiezan a anunciarse muchas promociones inmobiliarias con el apoyo del gobierno local de la socialista Núria Marín.
Tras 40 años gobernando L’Hospitalet, da la impresión que al PSC le aburre la ciudad. Se pasan el día fantaseando con otra ciudad fastuosa de grandes artistas, deportistas de elite o lo que se le antoje a la alcaldesa, mientras desatienden la realidad de L’Hospitalet.
Está claro que el modelo del PSC de l’Hospitalet es el de una ciudad a dos velocidades. Para la ciudad escaparate que le permite a la alcaldesa Núria Marín acaparar páginas en los periódicos siempre hay recursos, pero para mejorar la calidad de vida en los barrios siempre intentan racanear.
Cuando los políticos se perpetúan en el poder se despreocupan del bienestar de los ciudadanos y se centran en ser recordados para la posterioridad. Es el complejo de faraón que les lleva a planear grandes construcciones megalómanas que absorben recursos públicos sin mesura.
Al empezar el mandato, la alcaldesa de L’Hospitalet, Núria Marín, del PSC, aseguró que “la primera prioridad de un gobierno de izquierdas como el nuestro es dar dignidad y estar al lado de las personas y de las familias, especialmente de los que tienen una situación más delicada por la crisis”.
Uno de los temas que ha protagonizado la actualidad política ha sido la suspensión de gran parte de la ley de emergencia habitacional aprobada por el Parlament en 2015, debido al recurso de inconstitucionalidad presentado por el gobierno central.
El cambio no ha llegado al gobierno de L’Hospitalet. En las pasadas elecciones municipales, el PSC quedó lejos de la mayoría absoluta. Desde C’s quisimos darle un margen para comprobar si habían entendido estos tiempos de cambio en los que los ciudadanos no confían la mayoría absoluta a ningún partido y nos empujan a llegar a consensos.
En el vigente Estatuto de Cataluña se establece en el artículo 2.4 que los poderes de la Generalitat emanan del pueblo de Cataluña y se ejercen de acuerdo con lo establecido en el presente Estatuto y la Constitución.
Una máxima que ha de tener todo dirigente político es que los recursos públicos son sagrados: provienen de los impuestos que pagan los ciudadanos con el dinero obtenido de su trabajo.
Sin lugar a dudas, el 1 de octubre es un hito en la historia de nuestra democracia. Un hito triste en el que se tambalearon los cimientos de nuestras instituciones y de la convivencia en Cataluña.
Co En los años de la burbuja, fueron muchos los que sacaron tajada de la necesidad de las familias de acceder a una vivienda: promotores inmobiliarios, entidades bancarias y las administraciones se beneficiaban de que los precios no pararan de subir.
El PSC sigue sin entender el independentismo. El PSC sigue teniendo la ingenua pretensión de que el independentismo es culpa de una estructura territorial de España que se puede reformar para complacer a los partidos nacionalistas.
Uno A pesar de la conmoción que han generado los resultados de las elecciones del 26J, poco ha cambiado la situación política española. El PP ha salido reforzado porque mucha gente ha preferido primar la estabilidad ante la incertidumbre que representaba la posibilidad de un gobierno encabezado por Podemos como sugerían las encuestas.
Uno de los principios que más necesita nuestro país poner en valor es el cumplimiento de la ley. Es muy preocupante que diversas fuerzas políticas de ideologías diferentes defiendan un cumplimiento de las leyes a conveniencia, es decir, únicamente las que les convengan o que desde su criterio consideren justas.
En enero 2014, en la conferencia que le gusta hacer cada año a la alcaldesa, L’H suma 12, Núria Marín dijo: Avui us vull anunciar una molt bona notícia: l’obertura de la Nau Ivanow a L’Hospitalet.
El cambio ya ha llegado. El fin del bipartidismo significaba abrir una nueva etapa con un sistema multipartidista y, por eso, esta nueva etapa ha de estar marcada por el diálogo y la búsqueda de consensos.
Durante los años más duros de la crisis, el Ayuntamiento de L’Hospitalet subió casi un 30% el IBI. Con una población mayoritariamente trabajadora, soportamos un tipo de gravamen más alto que Barcelona, provocando que tengamos impuestos de ricos para pisos de pobres.
En España hay una crisis de credibilidad política como ilustró el surgimiento del movimiento 15M. Los viejos partidos se han alejado de la sociedad, dando la impresión de que representan más sus intereses partidistas y particulares que los del conjunto de la ciudadanía.
E Ayuntamiento es la administración más cercana, la que resuelve las cuestiones que nos afectan más directamente en el día a día. Y, sin embargo, en las pasadas elecciones municipales apenas fue a votar un 53% de los electores de L’Hospitalet.
La credibilidad y la confianza son fundamentales para que los políticos puedan cumplir con su función de representación en los órganos democráticos. En España ha habido una crisis de representatividad tal y como ilustró el surgimiento del movimiento 15M. Los partidos políticos hegemónicos se habían alejado de la sociedad, representando más sus intereses partidistas y particulares que los del conjunto de la sociedad.
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