El Prat de Llobregat convertirá su arquitectura en una puerta de entrada a la historia del territorio. El sábado 19 de septiembre de 2026, a partir de las 9.00 horas, la Granja de La Ricarda acogerá la primera Jornada de Historia y Patrimonio, bajo el título «L’arquitectura com a part del patrimoni històric i cultural».
La iniciativa está impulsada por Amics d’El Prat y coorganizada con el Centre d’Estudis Comarcals del Baix Llobregat, con la colaboración del Ajuntament del Prat de Llobregat y la Generalitat de Catalunya. Su propósito es poner en valor el patrimonio arquitectónico pratense y analizarlo dentro de un marco más amplio, conectado con el Baix Llobregat y el conjunto del área metropolitana.
La jornada se enmarca en Barcelona 2026, Capital Mundial de la Arquitectura, y en la celebración del World Congress of Architects Barcelona UIA 2026. Este contexto ofrece la oportunidad de redescubrir construcciones cercanas que explican la evolución social, industrial y tecnológica del territorio, pero que todavía son poco conocidas por buena parte de la ciudadanía.
La elección de la Granja de La Ricarda como sede tiene un fuerte significado. Considerada una construcción representativa del modernismo industrial, tuvo que ser desmontada y trasladada unos 1.300 metros hacia el norte para evitar su desaparición. En su emplazamiento original se encuentra actualmente una de las pistas del aeropuerto.
La Granja constituye así un ejemplo excepcional de conservación patrimonial ante la transformación del territorio. Su traslado permitió preservar el edificio, aunque también dejó constancia del impacto que las grandes infraestructuras han tenido sobre el paisaje histórico y agrícola del delta del Llobregat.
Este diálogo entre arquitectura, memoria y expansión aeroportuaria también afecta a otros dos edificios singulares: la Casa Gomis y la Casa Marconi. Los tres aparecen vinculados a la jornada como expresiones distintas de un patrimonio que ha tenido que convivir con uno de los principales aeropuertos del país.
El programa comenzará a las 9.30 horas con la bienvenida de Magda Ardiaca Goni, presidenta de Amics d’El Prat, seguida de la presentación de Jordi Sicart Codinachs, presidente del Centre d’Estudis Comarcals del Baix Llobregat, y de la apertura institucional del Ajuntament del Prat.
A las 10.00 horas, Josep Maria Boronat Pujals, de la agrupación del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya dedicada a la defensa del patrimonio arquitectónico, pronunciará el discurso inaugural.
Las tres mesas redondas reunirán al archivero Andreu Carrascal Simon; a los historiadores Joan Camps Boy y Pau Rodríguez Cabanach; al abogado Rafael Bellido Cárdenas; a la coordinadora municipal de Urbanismo y Vivienda, Anna Comella Munmany; a los arquitectos Felip Neri Gordi Canalda y Lluís Domènech i Girbau, y a Marta Lloret Blackburn, directora de la Fundació Mas i Terra.
Tras las conclusiones, la clausura correrá a cargo de Maria Mercè Costa Martorell, responsable del Servei de Patrimoni Arquitectònic del Departament de Cultura. A las 13.15 horas, Lluís Domènech i Girbau dirigirá una visita a la Granja de La Ricarda.
Uno de los grandes argumentos para reivindicar el patrimonio arquitectónico de El Prat es la Casa Marconi, situada actualmente dentro del recinto aeroportuario. Su apariencia es la de una construcción modernista de dimensiones modestas, con fachada blanca, zócalo rojizo, ventanas verdes, cubierta inclinada y un característico remate escalonado. Sin embargo, su historia está ligada a los orígenes de las telecomunicaciones modernas.
En 1895, el inventor italiano Guglielmo Marconi consiguió transmitir señales eléctricas por el aire entre su residencia, Villa Griffone, cerca de Bolonia, y un punto situado a unos dos kilómetros. La señal accionó un timbre sin utilizar cables. Seis años después, en diciembre de 1901, realizó la primera transmisión radioeléctrica transatlántica entre Cornualles y Terranova, cubriendo más de 3.400 kilómetros.
La telegrafía sin hilos permitió enviar información mediante ondas electromagnéticas y transformó las comunicaciones internacionales. Para extender esta tecnología, la Marconi Wireless Telegraph Company creó una red de estaciones radiotelegráficas. En España se proyectaron diez: Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Vigo, Finisterre, Santander, Aranjuez, Puntales, Cabo de Palos, La Muleta y Barcelona.
La estación de Barcelona se instaló en realidad en El Prat de Llobregat, detrás de la Granja de La Ricarda.
Casa Marconi de la telegrafía sin hilos en el Aeropuerto de El Prat de Llobregat. Esta construcción es un patrimonio universal, testimonio del talento científico del ingeniero Guillermo Marconi y del talento artístico del arquitecto modernista Josep Puig i Cadafalch. Foto: Felip Neri Gordi.
La compañía definía la distribución funcional y los equipamientos técnicos de sus estaciones, pero encargaba los edificios a arquitectos del territorio. En 1911, la estación de El Prat fue confiada a Josep Puig i Cadafalch, una de las grandes figuras del modernismo catalán.
Las obras fueron ejecutadas por el constructor pratense Josep Monés i Jané, quien durante aquellos mismos años estaba terminando la Granja de La Ricarda. Puig i Cadafalch adaptó la construcción y sus cimientos a las condiciones de aquellos terrenos, combinando las necesidades de la tecnología Marconi con un lenguaje arquitectónico propio.
La red española se inauguró oficialmente en mayo de 1912. En 1915, la central de El Prat llegó a disponer de cinco grandes antenas receptoras y se convirtió en uno de los principales puntos de entrada de las comunicaciones internacionales. Durante la Primera Guerra Mundial, una parte importante de las noticias procedentes de Europa llegó a Cataluña a través de esta estación.
La Casa Marconi podría ser una de las pocas estaciones originales de aquella red internacional que se conservan restauradas y visitables, e incluso posiblemente la única. Su singularidad está siendo estudiada por la Associació Vitruvio y la Fondazione Guglielmo Marconi de Bolonia.
Marconi definió la distribución y los equipamientos técnicos, mientras que el proyecto fue encargado al arquitecto modernista Josep Puig i Cadafalch, quien adaptó los cimientos a los terrenos de la Granja de La Ricarda.
El edificio está reconocido actualmente como Bé Cultural d’Interès Local, pero Amics d’El Prat considera que sus valores científicos, tecnológicos, históricos y arquitectónicos justifican su declaración como Bé Cultural d’Interès Nacional.
De conseguir esta protección, sería el segundo edificio de El Prat con esa categoría, después de la Casa Gomis, proyectada por Antoni Bonet en la finca de La Ricarda.
La Casa Marconi fue restaurada en 2004 por el arquitecto Lluís Domènech, dentro de los acuerdos alcanzados entre el Ayuntamiento y AENA durante la construcción de la tercera pista. Actualmente se encuentra cerca del punto donde los aviones acceden a la cabecera antes del despegue. Esta ubicación restringe las visitas, aunque también ha contribuido a preservar su integridad.
En 2024, Felip Neri Gordi y el arquitecto especialista en patrimonio Antoni Vilanova pudieron acceder al edificio en dos ocasiones y grabaron un documental todavía inédito, coincidiendo con los 150 años del nacimiento de Marconi.
La jornada del 19 de septiembre permitirá debatir sobre el futuro de construcciones como esta. La Casa Marconi no es solo una pequeña obra modernista junto a las pistas: es un testimonio de la revolución que permitió comunicar continentes sin cables y una singular unión entre la ciencia de Marconi y la arquitectura de Puig i Cadafalch.
La Granja de La Ricarda dispone de aparcamiento y se encuentra aproximadamente a 12 minutos a pie de la estación Cèntric de la línea 9 del metro.
La organización solicita formalizar previamente la asistencia mediante el siguiente enlace: